lunes, 28 de septiembre de 2009

Virtual estado de sitio en Honduras

Por César González-Calero

TEGUCIGALPA.- El humor hondureño es tan sutil que a veces cuesta entenderlo: "Vienen fuertes lluvias para casi todo el país", titulaba ayer en tapa a toda página El Heraldo , el diario de más difusión en Honduras. Leyendo entre líneas, no andaba tan desorientado este diario, que apoya el golpe de Estado. La tormenta política que se avecina en el país es de vértigo.

El régimen de facto de Roberto Micheletti decretó anoche una suerte de estado de sitio en todo el país, con la suspensión de las garantías constitucionales básicas como el derecho a la libre expresión, asociación y movilización, al tiempo que lanzó un ultimátum a Brasil para que defina en diez días el estatus de Manuel Zelaya, encerrado desde hace una semana en la embajada de ese país en Tegucigalpa. El presidente derrocado volvió a llamar ayer a sus partidarios "a la insurrección".

En el decreto, el régimen cívico-militar hondureño prohibió las marchas no autorizadas, las expresiones en los medios de comunicación que "atenten" contra las disposiciones gubernamentales, a riesgo de cerrar esos medios, y autorizó la detención de aquellos ciudadanos "que pongan en peligro su vida o la de los demás", así como el desalojo de instalaciones públicas "que hayan sido tomadas ilegalmente". El régimen argumentó que ese estado de sitio virtual se debe a los "continuos llamamientos a la insurrección" de Zelaya.

La respuesta de Luiz Inacio Lula da Silva a la advertencia no se hizo esperar. "El gobierno brasileño no acata ultimátum de golpistas ni reconoce como gobierno interino a usurpadores del poder", declaró el mandatario brasileño en una conferencia de prensa tras participar en la II Cumbre América del Sur-Africa en la venezolana isla Margarita.

Pero la andanada diplomática del régimen para enterrar una solución negociada a la grave crisis que vive Honduras no acabó ahí. El gobierno de facto negó ayer la entrada a una delegación de la OEA y a dos funcionarios de la embajada de España que, a primera hora de la tarde, habían llegado al aeropuerto de Tegucigalpa. De los cuatro funcionarios que conformaban la misión sólo se le permitió la entrada a uno de ellos (al parecer, de nacionalidad chilena). Por su parte, los diplomáticos españoles regresaban de sus vacaciones en el extranjero, según confirmaron fuentes diplomáticas españolas.

El endurecimiento diplomático del régimen había comenzado la noche anterior, cuando el gobierno de facto divulgó un comunicado en el que urgía a Brasil a definir en 10 días el estatus de Zelaya. Brasilia lo considera "huésped oficial", una figura jurídica que no convence a los golpistas.

"De no ser así, nos veremos obligados a tomar medidas adicionales conforme al derecho internacional", señala el comunicado de la cancillería de facto. "Es un plazo de cortesía [?] Si Brasil no contesta, la sede de la embajada pasará a ser una oficina privada, [pero] no pensamos allanar el edificio", aclaró ayer en una conferencia de prensa el canciller de facto, Carlos López Contreras.

El régimen argumenta que Zelaya utiliza la embajada como una trinchera para instigar "a la violencia y a la insurrección popular". Desde su refugio, cercado por centenares de policías y militares, Zelaya llamó a sus seguidores a concentrarse hoy en la capital, cuando se cumplen tres meses del golpe de Estado, en una "ofensiva final" contra el gobierno de facto.

"Hacemos un llamado patriótico a la resistencia en todo el territorio nacional para que se movilice y que cada población en cada departamento se dirija a la capital", declaró el mandatario depuesto a la emisora local Radio Globo.

Ahí no acabó el "humor hondureño". En su particular lectura de las reacciones internacionales al conflicto hondureño, Micheletti interpretó que la decisión de la Unión Europea de reenviar a sus embajadores al país para respaldar a Zelaya era un reconocimiento explícito al régimen.

En otro comunicado, la cancillería anunció que no recibirá a los diplomáticos de aquellos países que rompieron relaciones con el régimen o las mantuvieron al mínimo nivel. En concreto, el comunicado citó los casos de la Argentina, México, Venezuela y España.

Desde hace unas semanas, tres funcionarios argentinos viven encerrados en la residencia de la legación diplomática tras desconocer la orden del régimen de que abandonaran el país después de la expulsión de la representante hondureña en Buenos Aires. A los diplomáticos de esos cuatro países que permanecen en Honduras y a los de Brasil se les exige entregar "a la brevedad" sus carnets diplomáticos y las placas de sus vehículos, tanto oficiales como particulares. Además, deberán retirar los distintivos y banderas de las embajadas.

Sin diálogo

La andanada diplomática de Micheletti entierra el incipiente diálogo que parecía haberse iniciado el jueves pasado, cuando los candidatos presidenciales a las elecciones del 29 de noviembre se reunieron con Micheletti y con Zelaya por separado para transmitirles su intención de buscar una salida pacífica a la crisis. Pero ese diálogo se desvaneció al día siguiente. Zelaya denunció el lanzamiento de gases tóxicos contra la embajada, una acusación que Micheletti atribuyó a la "locura" del presidente derrocado.

La tensión sigue creciendo en este país militarizado. Ayer se supo que Wendy Elisabeth, una estudiante de 24 años, murió víctima de una infección respiratoria que arrastraba desde el lunes, cuando la policía desalojó violentamente la concentración de los partidarios de Zelaya frente a la embajada de Brasil. Desde que el mandatario regresó al país, hace una semana, han muerto tres personas por la represión policial a las marchas de la resistencia.

A las 18 horas comenzó un nuevo toque de queda, mientras el cielo se empezó a nublar. Por primera vez en esta crisis El Heraldo decía la verdad: se avecinan "fuertes lluvias en casi todo el país".

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