jueves, 13 de mayo de 2010

Los garífunas luchan por mantener sus costumbres

Sambo Creek (Honduras), 11 may (EFE).- La etnia garífuna, integrada por afrodescendientes, sigue siendo con su música, danzas y gastronomía la más representativa de Honduras, país centroamericano en el que viven otras siete etnias, algunas de ellas, como los tawahka, en peligro de extinguirse.

De ascendencia mestiza africana e indígena, los garífunas se dividen entre los que hablan inglés, como herencia de la colonización británica y que por lo general viven en los puertos principales, y los que su lengua materna es la garífuna, de origen amerindio.

Los chortís, que se definen como descendientes de los mayas, viven en los departamentos de Copán y Ocotepeque, y los lencas habitan en Lempira, Intibucá y La Paz, todos en la región occidental de Honduras.

Los tolupanes están repartidos en pequeños caseríos entre los departamentos de Francisco Morazán, en el centro del país, y Yoro, en el norte hondureño.

Los pech y tawahka se asientan en los departamentos orientales de Olancho y Gracias a Dios, aunque en este último también viven los pueblos misquitos y sumos.

Caribes negros

Los garífunas, antaño conocidos como "caribes negros", que el 12 de abril de 1797 llegaron por primera vez a la paradisíaca isla de Roatán, se dispersaron a lo largo de toda la costa caribeña de Honduras, donde han establecido 53 comunidades distribuidas en los departamentos de Cortés, Atlántida, Colón y Gracias a Dios, representando cerca del 10 por ciento de la población hondureña.

Los ochos pueblos indígenas tienen en común la pobreza y el olvido en que han vivido durante muchos años. Pero en el caso de los garífunas, viven en mejores condiciones por su cercanía a importantes núcleos urbanos en la costa caribeña, en tanto que el mar representa su principal fuente de alimentación y trabajo a través de la pesca.

Esa situación le ha permitido a los garífunas conservar sus tradiciones traídas de África, aunque sus problemas son similares a los de la mayoría de los pobres de Honduras, que superan el 70 por ciento de los 7,8 millones de habitantes que tiene el país.

Los garífunas se quejan por "la discriminación de que han sido víctimas en toda su historia", indicó a Efe Reportajes el presidente de la Organización Étnica Comunitaria (ODECO), a través de la cual han conseguido algunas conquistas en las últimas dos décadas.

"La organización, movilización y propuesta, más las alianzas estratégicas a nivel nacional e internacional, nos han permitido lograr algunas importantes conquistas", expresó Álvarez, quien el 12 de abril pasado encabezó junto al presidente de Honduras, Porfirio Lobo, en la comunidad de Sambo Creek, la conmemoración de los 213 años de la llegada de los primeros garífunas al país.

Un ejemplo de esas alianzas fue la firma de una carta de intenciones entre la ODECO y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), para que en ese centro superior de enseñanza por primera vez se tenga a los Pueblos indígenas y afrohondureños como una asignatura más de estudio.

La carta fue suscrita en Sambo Creek por Álvarez y la rectora de la UNAH, Julieta Castellanos, quien elogió el esfuerzo de superación de los pueblos garífunas. "El pueblo garífuna es bravío, luchador por su independencia, por su libertad; es el pueblo cimarrón insigne de todas las Américas, es una comunidad que amó su libertad, que rechazó la esclavitud y que hoy, 213 años después, se mantiene viva, con energía, organizada y de cara al sol luchando por transformar su realidad", enfatizó Álvarez.

Falta de tierras y desempleo

Los garífunas claman por tierras para cultivos, escuelas, colegios, centros de salud, medicinas, carreteras, caminos de acceso, fuentes de empleo e inclusión social, entre otras demandas para la tranquilidad de sus pueblos. En Sambo Creek, población localizada a unos quince kilómetros de la caribeña ciudad portuaria de La Ceiba, vecinos como Ricardo Güity, propietario de un pequeño hotel y restaurante, consideran que en su comunidad los mayores problemas son la falta de tierras y el desempleo.

Niños indígenas garífunas juegan en la  comunidad de Tornabé, 300 kilómetros al norte de Tegucigalpa

EFE/David de la Paz

"En nuestros pueblos la tierra se limita al casco urbano, a partir de ahí no hay para sembrar, por eso aquí no producimos cazabe (tortilla a base de yuca rayada), ni machuca" (una especie de puré hecho con plátano verde cocido que después es machacado con un mortero de madera), indicó Güity a Efe Reportajes.

Más difícil es la vida para una vecina de Güity y madre de seis hijos, quien dijo que "casi" hace "milagros" para mantener a su familia sin la ayuda de nadie, porque su marido "se fue para los Estados Unidos" y "es muy poco el dinero que manda". "Dios no nos abandona", expresó a Efe Reportajes la mujer en su pequeña casa de bloques de cemento y techo de zinc, materiales que han venido a sustituir las viejas chozas hechas con hojas de cocoteros que predominaban hasta hace unos pocos años en las comunidades de afrodescendientes.

La situación de los jóvenes


Una preocupación de los mayores en las comunidades garífunas, según indicó a Efe Reportajes la promotora social Mishel Bodden, de la ODECO, es la situación de los jóvenes, cuyas expectativas no son muy esperanzadoras por la pobreza en que viven con sus familias.

"Sin embargo, se trabaja con ellos a través de charlas, talleres y seminarios orientados a la formación de líderes para que sean útiles a su familia y comunidad", añadió Bodden. Uno de los talleres impartidos en La Ceiba con motivo de la celebración en abril del "Mes de la herencia africana en Honduras" fue sobre derechos humanos, con la participación de jóvenes de varias comunidades garífunas.

Luis Alberto Gonzáles de 7 años, corre a  un bungalow en el mar caribe, en la frontera entre Belice y Guatemala,

EFE/Ulises Rodríguez

Las jornadas incluyeron eventos en materia de salud, educación, protección de los recursos naturales, prevención del VIH/Sida, exposiciones de pintura y artesanías; gastronomía, danza, conferencias sobre migración y remesas familiares, fortalecimiento de la democracia y lucha contra el racismo, entre muchas otras actividades.

Otra situación preocupante es que las jóvenes se están quedando embarazadas a muy temprana edad, lo que empeora no solo la situación personal de ellas, sino también la de toda la familia, acotó Bodden. Un ejemplo de madres prematuras es el de Yajaira, quien a sus 17 años ya es madre de un bebé de cuatro meses, con quien llegó a Sambo Creek, procedente de la comunidad de Corozal, para asistir a los festejos conmemorativos de los 213 años de la presencia garífuna en Honduras.

Yajaira dijo a Efe Reportajes que "ha sido un error" el haberse convertido en madre tan joven, porque interrumpió sus estudios de computación en el primer año, mientras que su marido, de 21 años, con quien vive en "unión libre", trabaja "de mesero en un restaurante". En su opinión, el Gobierno que preside Porfirio Lobo "debería de construir centros de rehabilitación" en los pueblos garífunas, "porque hay muchos jóvenes arruinados por vicios como el alcoholismo", algo de lo que no escapa su marido, según afirmó.

Logros


En los primeros tres meses del Gobierno que preside Porfirio Lobo, los garífunas han logrado algunas conquistas sociales, entre las que figura la creación de una Secretaría para el Desarrollo Económico de los Pueblos Indígenas y Afrohondureños, que aún debe ser aprobada por el Parlamento hondureño.

El anuncio de esa Secretaría lo hizo Lobo el 12 de abril en Sambo Creek, mientras que el Instituto de Protección Forestal declaró "área protegida" la Laguna de Zambuco, que será manejada por tres comunidades garífunas del departamento de Atlántida. Lobo también prometió a los garífunas que les ayudará a defender sus derechos, "que les han sido conculcados por mucho tiempo".

"Para mí es importante apoyarles a ustedes, darles las oportunidades a las que ustedes tienen derecho, la idea de la (nueva) Secretaría es que fortalezcamos todos los procesos de dar oportunidad y el reconocimiento pleno a los derechos de los pueblos indígenas y afrohondureños", subrayó el presidente hondureño.

Luis Alberto Gonzáles de 7 años, corre a  un bungalow en el mar caribe, en la frontera entre Belice y Guatemala

EFE/Ulises Rodríguez

En el Gobierno de Lobo los afrodescendientes están representados por el ministro de Cultura, Artes y Deportes, Bernard Martínez, y el Comisionado de las Etnias, Luis Green, ambos surgidos de los cuadros de la ODECO. Pese a la pobreza y marginación que sufren, los garífunas no renuncian a sus tradiciones y costumbres como la danza y la música con tambores y maracas, lo mismo que a su gastronomía a base de pescado, mariscos, yuca, plátano, arroz y fríjoles.

Los apuntes históricos señalan que los primeros 5.000 afrodescendientes que desembarcaron en Honduras lo hicieron el 12 de abril de 1797 procedentes de la isla de San Vicente, de donde fueron expulsados como esclavos. El desembarco tuvo lugar en Punta Gorda, de la paradisíaca isla de Roatán, uno de los sitios turísticos más importantes de Honduras.

Fuente: efeverde.com



2 comentarios:

  1. Muy interesante asi como el resto de contenidos de esta web http://www.efeverde.com

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  2. Excelente información para mi exposición en la clase Historia... BRI-BAR Zacapa

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