jueves, 6 de mayo de 2010

Los alcances de una Constituyente

Por PATRICIA MURILLO G

“Ante una Constitución que selle para siempre la forma de velar los destinos de un pueblo, no hay más forma que violentarla, para reformarla”: Gustavo Adolfo Dafour.


El doctor en Sociología y Ciencias Políticas, Gustavo Dafour, argentino y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales Latinoamericanas FLACSO y del Diplomado Democracia y Gobernabilidad que imparte la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH , en San Pedro Sula y en Tegucigalpa, declaró A TIEMPO que “hay que tener muy claro que la Constituyente supone una redefinición completa del juego político, por lo tanto la Constituyente debería contar con un gran apoyo de toda la población no sólo la ciudadanía, sino también de las elites políticas, pues ellas deben tomar este tema como algo central en su agenda”.

De no ser así esa demanda no será reflejada en los partidos tradicionales, asegura el experto sudamericano que durante dos semanas dictó la cátedra de “Estado, Poder y Democracia”. Ahora que hay efervescencia en capas mayoritarias de la población para recoger millones de firmas y respaldar su petición soberana por una Constituyente, Dafour recalca en que hay que ir pensando en lo que vamos a buscar en una Asamblea Nacional Constituyente y es que siempre ellas abren una Caja de Pandora y los actores tienen incertidumbre.
Hay que poner en blanco sobre negro, los puntos fundamentales que esa Constituyente ha de tratar, aconseja Lafour. Hay que definir los alcances en los temas claves de la mismos y debe haber claridad sobre lo que se discutirá y eso implicará un compromiso por parte de los actores.

La estrategia de los ciudadanos, del pueblo, debe ser poner claridad en lo que tendrá y generar mecanismos de influencia hacia las elites políticas para que esta agenda ciudadana pueda ser tomada por uno, dos o tres partidos y que eso abra un juego de discusión en los niveles decisorios de los mismos.

Si las reglas no son claras, si la agenda ciudadana no define con precisión qué es la Constituyente y sus alcances probablemente los actores seguirán hablando de ella, unos apoyándola y otros más o menos desconfianza porque no se sabe que se está discutiendo detrás de esas dos palabras Asamblea Constituyente, remarcó el profesor Dafour.

Ante la interrogante sobre que las elites empresariales no son vistas acompañando este proyecto en Honduras, entonces ¿con quién haría alianzas la Resistencia en este instante? respondió: “Las alianzas más importantes para los ciudadanos son las alianzas políticas, no me preocuparía tanto de las influencias negativas del campo económico, lo que hay que generalizar es: Uno: la conciencia ciudadana de que la Constituyente es posible a través de una vía democrática, Dos: que una nueva Constitución es posible si definimos con claridad la reglas del juego y para que sea real debemos tener aliados políticos importantes, si eso no está presente, habrá una disociación por lo que la ciudadanía plantea como una demanda y por otro lado lo que los políticos y otras elites plantean como su propia agenda
¿Qué se espera en una Honduras post golpista de los Medios de Comunicación y por otro lado de los ciudadanos que son usuarios de Medios?

Gustavo Dafour: “Esa pregunta incluye a un actor importante aunque lo hubiéramos excluido y son los políticos, la política... yo diría que para replantear el tema de los Medios democráticamente hay que hacerlo a través de las instancias políticas necesarias y definidas constitucionalmente.

Cierto es que en América Latina en general hay un alto nivel de concentración de los Medios en pocas manos, esto impacta en la capacidad de formar opinión y en ese contexto se debe garantizar un sistema comunicativo más abierto, donde existan existan voces alternativas a favor o en contra de un gobierno, de un sistema, eso es democracia y permitirán que los ciudadanos formen su opinión por medios de distintos enfoques de la realidad.

“Los ciudadanos tiene un rol y es la presión sobre los políticos y el pueblo puede no consumir un medio pero el papel central opera generalmente en una mayor y mejor legislación sobre los Medios, para tratar de generar una mayor transparencia sobre los funcionarios, los mismos Medios y los politos y los medios en función de una democracia real”.

Esto plantea un tema la sociedad tiene un grado de corresponsabilidad en los procesos por los cuales atravesamos en América Latina y tenemos las herramientas para intenta algunos cambios.

En Argentina algunos medios han estado dirigidos muy políticamente y los ciudadanos tomaron las calles como un escenario y eso implica que los que toman la calle y hacen uso de ese derecho implica tener un mayor control de la actividad política y privada y generará una mayor responsabilidad de los políticos en sus acciones, porque se dan cuenta que los ciudadanos están vigilando lo que ellos hacen y en una democracia a los políticos debería interesarles cuáles son las opiniones que tienen de ellos y sus actuaciones.

TIEMPO. Tenemos una Constitución que limita la participación del pueblo para modificarla a través de artículos pétreos que prohíben la reforma de esos artículos, ¿qué hacer entonces?
Y respondió “En un régimen democrático las únicas formas de reformar las reglas es siguiendo las propias reglas que definen el juego para reformar la Constitución”, y agrega: “Hay constituciones que tienen reglas muy complejas para su reforma que las hacen difíciles y allí tenemos un desafío y un riesgo”. El desafío es aceptar que el proceso de reforma es complicado y que requiere generar consensos, unir voluntades por acuerdos sociales con los políticos y los actores económicos para modificar las reglas del contrato social vigente y que es rechazado por una amplia mayoría”.

“El riesgo de que si no generamos esos acuerdos, estemos tentados por la dificultades de reformar la Carta Magna en introducir arbitraria y unilateralmente las modificaciones y eso generará un grave nivel de polarización interna, de agresión y hará que la democracia que tengamos no se pueda consolidar. Vamos a contribuir a erosionar más la democracia”.

Ante la realidad que arguyen algunos defensores de la inamovilidad de la actual Constitución hondureña el profesor Dafour reflexiona así: Respeto la situación en Honduras, pero en cualquier caso ninguna Constitución que se llame democrática puede ser una que impida, que pretenda, sellar para siempre los caminos de reforma a la misma Constitución.

Una cosa es que los caminos de reforma sean difíciles o fáciles y otra es que sean imposibles. Si son imposibles y las constituciones no pueden ser reformadas porque en ellas dicen que velarán de esa manera y por siempre los destinos de un pueblo, no tenemos otra forma para cambiarlas que violentarlas, yendo contra ellas pues nos impiden un tratado social más de acuerdo con las nuevas necesidades y aspiraciones de los ciudadanos.

Y ello genera el riesgo de que mañana otros intenten hacer lo mismo. La democracia se construye en base a acuerdos claros que deben tolerar las reglas del juego acordadas, para iniciar con confianza mutua el permanente proceso por construir un régimen democrático sólido, en el cual podamos generar mejores condiciones de vida para todos los hondureños, acotó el experto que al marcharse del país, deseó que Honduras construya una sociedad más democrática, participativa, real y en el marco del respeto pleno a los derechos humanos.

Tiempo.hn




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