jueves, 1 de julio de 2010

De golpe, corte y acción: una telenovela llamada La Patraña

Rodolfo Pastor Fasquelle


Hoy se trasmitió el episodio más reciente de la tele novela local “La Patraña”. El Fiscal General Rubí, protegido y socio de Carlos Flores F. y elegido políticamente en el Congreso semanas antes del golpe, bajo intensa presión internacional –siempre “la interferencia!”, como lamentan Leitzelar y las bardas-- anuncia con bombo y platillo, que engavetaría los procesos políticos entablados después del golpe contra el ex Presidente Zelaya y le permitiría graciosamente defenderse en libertad contra imputaciones de delitos administrativos, que también fueron recursos y pretextos del golpe ante la Corte que justificó y avaló el golpe, igualmente elegida entre los amigos de Flores por el Congreso golpista ¿Habría que aplaudir? ¿Reír? ¿O llorar, como se acostumbra con el género tele novelesco?

En teoría no habría mucho que temer. ¡Si esa es la misma Corte que hace solo unos días (después del golpe, perdóneseme la insistencia sobre la cronología, que es el recurso metodológico de mi oficio) le acaba de dar un sobreseimiento definitivo al ex Presidente Callejas, acusado por el conservador senador estadounidense Jesse Helms de ser en su momento “el más corrupto de América Latina” y a quien la Fiscalía, incluso en manos del Partido Nacional, le mantuvo pendientes los procesos durante doce años! Pero a quien había que premiar.

Se trata de una transformación, de un Rubí muy distinto del que ha declarado una y otra vez que haría detener y encarcelar al ex Presidente Zelaya en el momento en que llegara a Honduras. Y en efecto tengo un sentimiento ambivalente porque toda mi vida adulta he soñado con construir un país en donde los poderosos fuesen responsables ante la ley y ¿cual justicia? Me revuelve el estomago la frase del ex Embajador Arcos señalando que en Honduras es la justicia es una serpiente que solo muerde descalzos.

El anuncio de Rubí es un paso nuevo en el viraje que se observa, desde hace meses, en la estrategia de Lobo y E.U.A., que están “flexibilizando” sus posiciones con respeto al retorno del ex presidente al país. Y de una nueva trampa, de esas de que está lleno el campo político. Me la develo un amigo hace un par de meses en Honduras, explicándome que se trataba de generar la impresión de que ya se han establecido en el país las condiciones para su retorno y que “si no regresa Mel, es porque no quiere” aun si Lobo no está en condiciones de garantizar absolutamente nada con respecto a su seguridad. Bajo el supuesto de que ello bastaría para la --mientras tanto, inadmisible-- readmisión del país a la O.E.A. y al SICA. Y sin comprometerse en lo mas mínimo a enfrentar la real situación de inseguridad y persecución política que priva contra la oposición.

Aunque no quiso calificarlo de “militar”, excusándose en la prominencia de los socios políticos y empresariales de la conspiración, el Presidente de E.U.A., su Canciller, su embajador y los voceros del Departamento de Estado han calificado lo que ocurrió en Honduras como un “golpe de Estado”. Es decir como un rompimiento del orden legal, un crimen contra la institucionalidad y la ciudadanía hondureña. Así lo han calificado también las N.N.U.U., la O.E.A., S.I.C.A. y lo han reconocido repetidamente también el propio Presidente Lobo y otros actores nacionales cómplices que quieren aparentar candor y objetividad. (No digamos La Resistencia en que nos ubicamos por distintas razones, con móviles y banderas variopintas un numero indeterminado -porque no se nos quiere contar- de ciudadanos.) Y han reconocido todos esos organismos, y han certificado y documentado muchos de (ya que no todos) los abusos de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad: detenciones ilegales, torturas y asesinatos de miembros de la oposición y sus parientes, con el fin de intimidar y silenciarla. Los reconoce también como abusos, antier el Washington Office for Latin America, abusos que no hay manera de detener mientras el aparato de justicia este consagrado a encubrirlos o justificarlos.

Esa situación real de Honduras no se remedia en lo más mínimo con el retorno (anhelado por muchos) del ex Presidente Zelaya. Por supuesto que Mel debe someterse a la justicia, y a todas las acusaciones que se le puedan sustentar; me consuela -para servirle- que nunca se ha rehusado a ello y que, solo bajo presión y en aras de la paz social, aceptó la falsa amnistía que ofrecía el Acuerdo de San José Tegucigalpa. Pero el reconocimiento de que se dio un golpe de estado y de la actual situación derivada obliga a que se investiguen todos los hechos, para que sus perpetradores –también- rindan cuenta de sus responsabilidades respectivas ante La Justicia. No por parte de una comisión nombrada por el lobo solitario que develara los hechos en diez años ni ante la Corte golpista. El poder, como, el amor se acaba: pónganlo en el guion.

Es decir deben someterse a juicio todos ante una instancia judicial confiable objetiva, que no puede ser la propia Corte hondureña en tanto que ella se pronuncio a favor de, y aun legitimó el golpe con una orden ilegal, cuando resultó que El Congreso no podría aceptar la supuesta “renuncia del Presidente con todos sus ministros” y cuyos magistrados –de La Corte- por lo tanto tendrán que ser ellos mismos investigados y encausados por esos delitos, que son de “traición a la patria”, imprescriptibles. Y para que se sometan a la justicia los magistrados y el Fiscal golpista y sus otros socios y cómplices, es preciso despojarlos de sus cargos e inmunidades, como tienen que ser removidos también, para asegurar respeto a la ciudadanía y responder, los mandos policiacos y militares directamente implicados en la acción del golpe y de la represión. La situación no es insalvable, pero la Resistencia es más que su cabeza no cesara hasta conseguir su meta y debe ser paciente.

El ex Presidente Zelaya por supuesto no caerá en esta trampa. Porque es transparente la operación de maquillaje y porque es su obligación seguir exigiendo una enmienda del entuerto irreversible. La clase dominante de Honduras tiene que aprender a ser responsable. La situación del país no es para menos y no solo afecta al hombre de la calle. E.U.A. tiene que recapacitar sobre su papel en la telenovela para rectificar, en el registro histórico. Ya bastante tiene que lamentar y de que arrepentirse.


No hay comentarios:

Publicar un comentario