domingo, 18 de julio de 2010

Costa Rica: renunciemos a nuestros derechos por culpa de nuestras limitaciones

Renunciemos a nuestros derechos por culpa de nuestras limitaciones ...y abandonemos nuestra esperanza
Carlos Rodríguez, Revista Amauta, 15 de julio de 2010

Pronto veremos nuestras costas “patrulladas” por buques de guerra norteamericanos, nuestros puertos probablemente “protegidos” por marines y nuestros cielos “custodiados” por helicópteros y aviones estadounidenses. Esto dentro de un convenio de patrullaje conjunto entre Costa Rica y Estados Unidos que se firmo en 1998, y que hoy se está expandiendo no solo a guardacostas norteamericanos sino a toda una enorme maquinaria bélica para la supuesta lucha contra el narcotráfico. Todo esto dentro de un país que se jacta de no tener ejercito y que utiliza esta realidad para vender su imagen en el exterior.

Costa Rica hace muchos años decidió defender su soberanía y su territorio utilizando métodos poco ortodoxos, aboliendo el ejército y confiando en la internacionalización de las leyes y los organismos globales dedicados al establecimiento de la paz. Táctica que hasta el momento parece haber funcionado (y porque no, una que otra vez siguiendo al pie de la letra las instrucciones de Washington); sin embargo esto no nos ha excluido de la creciente violencia y corrupción que el trafico de drogas ha traído consigo a todo nuestro continente. Lo sorprendente es como un país que escogió un camino diferente al resto de América latina es tan susceptible a caer en tácticas tan predecibles y en muchos casos poco funcionales (otro ejemplo de esto es el TLC con Estados Unidos) como lo es el combate violento contra las drogas.

Es una realidad el increíble daño que el tráfico de drogas ha traído al continente americano y al mundo, siendo la adicción el menor de los problemas cuando lo comparamos con la violencia que traen los carteles y la corrupción que el dinero del narcotráfico fomenta dentro de nuestros organismos gubernamentales.

El combate armado a las drogas NO está funcionando, y por muchos años ha fracasado; solo con ver los ejemplos de Colombia y México nos debería indicar que hay que buscar soluciones diferentes a un problema que esta carcomiendo nuestras sociedades. Pero gracias a nuestra ilimitada hipocresía, no nos permitimos llevar el problema a una resolución; no podemos ver que la única forma de resolver la violencia y la corrupción que el tráfico ilegal de cualquier producto trae consigo NO es la prohibición sino la regulación del mismo; y de que es imposible negarle al ser humano hacerse de adicciones.

¿Traición a la patria o estrategia política?

Es difícil proclamarse libre cuando se abandona el derecho a defenderse a sí mismo. La libertad, la soberanía y la independencia traen consigo no solo el romanticismo patriótico de un 15 de septiembre, sino las dificultades de encarar el desarrollo de todas las realidades que nos rodean.

Hoy le entregamos nuestra seguridad marítima a otro estado, bajo la difícil realidad de no poder controlar nuestras aguas. Le hemos entregado ya a la empresa privada la administración de nuestros puertos y aeropuertos, con la excusa de no poder administrarlos nacionalmente; el sector de telecomunicaciones está siendo desmantelado para ser entregado a varias empresas privadas, y no me sorprendería que dentro de muy poco privaticemos la policía, los bomberos y el seguro social bajo el mismo pretexto; todos hechos que me llevan a hacer la siguiente pregunta…¿Entonces para que es bueno el estado costarricense? Porque entonces en vez de votar por políticos no votamos por las corporaciones que queremos en nuestro país, porque no hacemos referéndums para escoger al país que nos defienda en caso de ser necesario, para que tenemos un estado del todo, si este no puede asumir las responsabilidades que le corresponde.

Cuando La junta fundadora de la segunda republica, declara a Rafael Ángel Calderón Guardia como traidor a la patria (1948), exponen en uno de sus argumentos para esto lo siguiente:

II.- Que durante ese mismo período, Rafael Angel Calderón Guardia llevó la noble exigencia de mantener relaciones amistosas con los gobiernos de otros pueblos hermanos a extremos que lesionaron la soberanía nacional de Costa Rica, admitiendo que altos funcionarios de otros países se inmiscuyeran en la conducción de la política costarricense. (link del documento completo)

Ahora, con esto no se puede hacer una acusación tan seria solo por un tratado de patrullaje, pero no podemos negar que la existencia de un ejército extranjero en nuestras costas atenta directamente contra la soberanía de nuestro país y le permite a los Estados Unidos tener algo más que influencia política sobre Costa Rica.

Dejando de lado la acusación de traición, pero si teniéndola en cuenta. Tenemos que entender que en el escenario actual de globalización de las ganancias corporativas, nos encontramos con el difícil paradigma de conciliar los deberes que tiene el estado para con sus ciudadanos con las garantías que nos ofrece el “libre mercado”. En otras palabras, tenemos que afirmar o reafirmar cuales son los deberes de nuestro cuerpo estatal; y dentro de este marco cae fundamentalmente determinar si el estado es el responsable de proteger la soberanía de la republica o si simplemente tiene que administrarla.

La campaña contra el narcotráfico no es fácil

El desarticular organismos bien estructurados que se extienden por todas las ramas de nuestra sociedad no es nada fácil, pero es posible. No solo con efectiva acción policial, sino con fuertes leyes que priven a estos organismos de recursos. En otras palabras, no podemos combatir el narcotráfico con leyes permisivas ante el lavado de dinero; actividad que no solo está concentrada en pequeños “empresarios” sino que gigantescas instituciones bancarias como Bank of America, HSBC y Wachovia están dispuestas a ignorar con tal se asegurar ganancias (Bancos Norteamericanos ayudan al lavado de dinero).

La aparente ignorancia, memoria selectiva o simple inocencia que reina en nuestros políticos, les impide en el mejor de los casos, ver todas las negativas que una base militar norteamericana le traerá al país (y dejémonos de espejismos que el ejercito Norteamericano lo que quiere es establecer una base militar, no un patrullaje “conjunto”).

En varias ocasiones se ha podido ver como el mismo aparato militar y de inteligencia de Estados Unidos se ha visto involucrado en el trafico de drogas (Iran-contra; La CIA y su complicidad con el trafico de drogas) y como actualmente el ejército norteamericano protege a los campesinos afganos que cultivan el opio (Ver video); pero con el afán de aparentar estar tomando pasos firmes en el combate a las drogas, nuestros políticos están mas que dispuestos a entregar nuestra soberanía a cambio de ayuda monetaria por parte de Washington (Costa Rica recibe más ayuda de EE. UU. en lucha contra narcotráfico).

La guerra contra las drogas en muchas instancias presenta elementos de hipocresía no solo desde el sector social que permite el consumo de alcohol y tabaco, si no por parte de los países “desarrollados” (aun no comprendo claramente cómo podemos llamar “desarrollados” a países que subsisten gracias a la guerra y a la colonización de otros pueblos) que ganan tanto gracias a esta actividad (Las mayores ganancias del narcotráfico se quedan en los países ricos: ONU). Como creer en la sinceridad de países que tanto ganan con la ilegalidad de ciertas substancias; y como confiar en los métodos que nos proporcionan para hacerle frente a un problema que los enriquece tanto.

La guerra contra las drogas la perdimos desde el mismo momento que decidimos encararla solo con violencia y obviando nuestra hipocresía; la perdimos cuando en vez de encararla como un problema de salud, la juntamos con el terrorismo y cuando preferimos ver a millones morir por balas y bombas en vez de educar a nuestras poblaciones y tratarlos por su adicción. Pero aun estamos a tiempo, aunque esto signifique que Costa Rica tiene que madurar y aceptar que la regulación de las drogas es una opción más viable que la simple prohibición de una actitud humana casi imposible de erradicar, esta actitud que nos lleva a obsesionarnos por substancias, creencias, tradiciones, que claramente nos perjudican.

El título del artículo hace referencia al coro de la canción 'The Flood' por The Haunted

http://revista-amauta.org/2010/07/basesmilitaresencostarica/

Fuente: Vos el soberano

No hay comentarios:

Publicar un comentario