sábado, 22 de mayo de 2010

Nuevas realidades

Nuestra Palabra, Radio Porgreso, 21 de mayo de 2010

No deja de ser gratificante constatar lo distante que estamos de la situación vivida hace unos meses cuando dirigía la nación el “presidente de facto” Roberto Micheletti Bain. En ese momento el tono del gobierno era arrogante, prepotente, desafiante y autárquico. No se aceptaba por parte de ningún país, de ninguna institución o personalidad política la más mínima crítica, comentario o insinuación que se desviara del planteamiento oficial del gobierno. Era la única voz autorizada que se repetía hasta la saciedad con el apoyo, respaldo, complicidad y aceptación de los medios de comunicación de mayor cobertura y alcance nacional. El discurso que se proyectaba con gran fuerza no hacía más que esconder el gran aislamiento en que se encontraba el gobierno y que su legitimidad no era más que el resultado de una imposición de fuerza a toda la sociedad.
Es por eso que el ver al presidente Porfirio Lobo Sosa mendigando y recorriendo humildemente todos los foros regionales e internacionales para que Honduras sea readmitida nuevamente al consorcio de las naciones significa una nueva manera de ver las cosas aunque no deje ser una realidad impuesta a Honduras. El nuevo gobierno, aunque nunca quiso pronunciarse explícitamente aduciendo que fue una crisis originada por la pelea entre dos corrientes del partido liberal, no le quedó más remedio que pronunciarse. “¡Claro que sí, póngalo como quiera, pero es un golpe (de estado)!. El presidente Manuel Zelaya se quería quedar (en el poder)”, fueron las palabras dichas por el presidente a la cadena de CNN.
Hay dos hechos que queremos destacar en este momento de la vida nacional: el liderazgo latinoamericano frente al golpe de estado y la realidad hondureña y, por otro lado, y el “Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Centroamérica”. A pesar de lo imperfectas y deficitarias que puedan ser las democracias latinoamericanas son, sin embargo, las más coherentes y exigentes respecto a la reintegración de Honduras en el ámbito internacional. Hay nuevos espacios y protagonistas: hasta hace muy poco hemos estado acostumbrados a que sea EEUU, directamente o por las instituciones que maneja conforme a sus intereses, quien decida acerca de la vida democrática y los niveles mínimos exigidos a una nación.
Es la misma Latinoamérica quien ha tomado ese relevo y con poder de decisión amenazó boicotear la cumbre de Madrid si sus exigencias no eran escuchadas. Ya no puede decirse ideológicamente que fueron “los chavistas” quienes estaba detrás de todo ello pues quien más presionó fue el grupo de Unasur con Ignacio Lula a la cabeza. En otras palabras, han cambiado los liderazgos y las reglas del juego y todo ello desde nuestro entorno latinoamericano.
Igual podíamos señalar respecto al Acuerdo con la Unión Europea pues hasta hace muy poco era inconcebible algo semejante fuera del ámbito estadounidense. Se abren nuevos espacios y posibilidades sin la tutela e imposición del poder que nos ha cobijado y sometido durante años. Otros mercados, otros acuerdos, otros retos para que nos liberemos de la dependencia de un solo mercado y un solo comprador.
Terminamos que este contexto está repercutiendo en la vida política nacional pues obliga al gobierno a una rendición de cuentas respecto a la situación de los derechos humanos y la demandas planteadas por los diferentes sectores de la sociedad. Al tener todas las miradas sobre nosotros, esta coyuntura exige del gobierno respuestas concretas si quiere recuperar su reconocimiento democrático.

Fuente: voselsoberano.com




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