miércoles, 5 de mayo de 2010

Defendamos nuestra democracia

Víctor Manuel Ramos

Nery Alexis Gaitán defiende la democracia. Una democracia que el mismo caracteriza como coja, pero no quiere cambios.

En su artículo, repito, las conclusiones, a que llega, están totalmente alejadas de la realidad pues, mi amigo, parte de premisas completamente erradas, muy cercanas a sus deseos personales y sus inclinaciones políticas y no a la realidad nacional.

En él nos cuenta que Honduras volvió a la democracia en 1982, después de varios gobiernos militares. Pero veamos a que democracia se refiere: el primero en ejercer la presidencia bajo la esta Constitución fue Suazo Córdoba. Durante su gobierno no hubo realmente democracia, si nos atenemos a las definiciones que, apuntaladas en Platón y Aristóteles, nos da Gaitán.

Fue precisamente el gobierno de Suazo Córdoba uno de los más sometidos la bota militar. Está ahí la elección, por parte del Congreso, rodeado de tanques y militares, del General Álvarez Martínez, como Jefe de las Fuerzas Armadas, desde cuyo puesto cometió innumerables crímenes que es la característica fundamental de este período democrático. No olvidemos que Rosuco alquiló el país y convirtió, decía Gregorio Selser, a Honduras, en una republiqueta alquilada, en un portaviones de Los Estados Unidos. Durante ese régimen, el Presidente de la Corte Suprema de Justicia declaraba ser un fiel hombre de Suazo Córdoba.

Viene luego el gobierno de Azcona Hoyo, un español que se hace pasar por hondureño y que, gracias a la coyuntura de crisis que vivía el país, accede a la Presidencia, para ser una figura decorativa, pues los militares siguen ejerciendo el mando reprimiendo al pueblo y asesinando sus líderes. El Ingeniero Jaime Rosenthal Oliva, frente a la intransigencia del presidente se ve obligado a renunciar de su cargo de Asesor económico. Luego viene el régimen de Calleja y de este período de nuestra sacrosanta democracia prefiero no decir nada más porque el pueblo lo sabe todo. Y de Madura, ¿qué más decir?

Pero lo trascendente, lo importantes de esta democracia es que todos estos personajes no fueron realmente seleccionados por los hondureños. Sus candidaturas fueron impuestas en conciliábulos y campañas financiadas por la oligarquía. Eran todos ellos, hombres de la oligarquía o sus servidores incondicionales.

Y aquí es donde afloran las inconsistencias del artículo de Gaitán. Copio: “Honduras es un país que afronta problemas de pobreza y de injusticia social, en donde la riqueza está mal distribuida a favor de unos cuantos a los que se les ha denominado grupos de poder.” Si es así como ve las cosas Alexis, me pregunto, ¿qué democracia defiende? Él tiene un gran deseo que verá siempre incumplido: que las los que más tienen distribuyan esa enorme riqueza.

Más adelante acepta que, es mediante la democracia que el país saldrá de la miseria. Me sumo esa esta iniciativa, pero sostengo que no es esta democracia, que atropella al pueblo y que ignora los deseos de las grandes mayorías, la que nos salvará. Por eso, sí defendamos la democracia, pero la auténtica, aquella de la que hablaba Platón y Aristóteles, y aquella de la que habla el pueblo y por la que lucha en las calles.

Es la razón por la que creo que solo la defensa de la ley, y no otra cosa, fortalecerá nuestra convivencia pacífica. Esa ley dice que la soberanía reside en el pueblo y es a este pueblo al que, los dirigentes deben satisfacer sus aspiraciones. Para eso necesitamos una auténtica democracia, no la que hemos tenido y que ha sido un fracaso total.

Fuente: Vos el soberano



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