viernes, 3 de junio de 2011

No debe haber impunidad sobre golpe de Estado de 2009 en Honduras

El rector de la Universidad de la Filosofía y especialista en Ciencias de la Comunicación Fernando Buen Abad, en entrevista concedida a teleSUR, indicó este miércoles que la consideración del regreso de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA) debe también abordar lo referente a no dejar impunes los hechos relacionados al golpe de Estado contra el expresidente hondureño Manuel Zelaya en junio de 2009.
Entiendo perfectamente que haya habido votos, hoy mismo, para la reincorporación de Honduras a la OEA, que se plantee necesariamente un voto, pero un voto crítico, un voto expectante, un voto que modere siempre la condición de que no queden impunes los actos que ahí fueron cometidos”, dijo Buen Abad a teleSUR.
Manifestó tener la impresión de que el pueblo de Honduras aboga por no olvidar lo ocurrido durante el golpe de Estado contra Zelaya
Da la impresión de que el mismo pueblo hondureño no tiene muchas ganas de que hayan olvidos y perdones gratuitos. No están dispuestos a regalar ni un centímetro de una lucha dura, que ha sido costosa, que ha sido verdaderamente heróica en más de un sentido”, dijo.
A continuación, teleSUR ofrece el texto íntegro de la entrevista a Fernando Buen Abad:
Para el análisis en Al Fondo de la Noticia nos acompañó el doctor en Filosofía, rector de la Universidad de la Filosofía y especialista en Ciencias de la Comunicación, el Prof. Fernando Buen Abad Dominguez.
En este contexto, una jornada histórica para Honduras, ésta regresa a la Organización de Estados Americanos: ¿qué se vislumbra políticamente para el país? Se habla de olvido y perdón, ¿cuál es la lectura política que usted le da a esta jornada?
FBA: Da la impresión de que el mismo pueblo hondureño no tiene muchas ganas de que hayan olvidos y perdones gratuitos. No están dispuestos a regalar ni un centímetro de una lucha dura, que ha sido costosa, que ha sido verdaderamente heróica en más de un sentido. Me da la impresión que ese es el principal motor de una exigencia política que nos está dando a todos en el continente una magnífica lección y un gran mensaje; especialmente el mensaje profundo, decidido, claro, sin confusiones, a todos aquellos que tienen la mentalidad golpista o aquellos que están pensando esa canalllada de ese calibre.
¿Qué pasará ahora con los responsables del golpe de Estado y las violaciones a los Derechos Humanos? ¿Dónde quedan las denuncias contra Roberto Micheletti y el general promotor del golpe Romeo Vásquez Velásquez, por ejemplo?
FBA: Entiendo que hay dos tipos de respuesta: una respuesta formal que tiene que ver con la tarea de impulsar desde el punto de vista de los tribunales y de los procesos judiciales en Honduras el castigo y la sanción ejemplar y respectiva a todos estos que perpetraron este golpe de Estado.
Pero me parece que la parte complementaria y necesaria para acompañar éstas gestiones de corte jurídico tienen que ver con la movilización social y con la discusión política que hoy por hoy se da en boca del pueblo hondureño.
Esto con la clara convicción de que el triunfo que han tenido logrando el retorno del ex presidente Zelaya de pasos y profundice inmediatamente a todas las demandas que hay. No solamente en el sentido de la reinvidicación de los Derechos Humanos, sino además de atender el otro conjunto de las problemáticas que hay ahí, hablando del desempleo, hablando del atraso y de la crisis económica que se vive en el país.
Hablando también de que buena parte de las Oligarquías hondureñas quedaron allí, intactas ante un episodio que merecería una revisión detallada de cuál es el corolato económico. De manera que hay una gran cantidad de temas que no se pueden resolver exclusivamente por la vía jurídica.
Hay una discusión política de fondo que es, a mi entender, la verdadera discusión y la verdadera fuerza que va a mover y que va a destrabar cualquier intento de dilación o cualquier intento de vacilación jurídica.
Tras la reincorporación a Honduras en la OEA, Porfirio Lobo se mostró aferrado a la Iglesia Católica y pidió al país olvidar lo que los desune para salir de la crisis que vive la nación después del golpe de Estado.
¿Cómo se explica el cambio radical de postura y de discurso del Presidente Porfirio Lobo, quien ahora habla de reconciliación y olvido, antes estaba bajo preceptos de lo que ocurrió bajo el golpe de Estado? ¿Cómo se debe analizar políticamente esto?
FBA: Yo creo que debe haber una necesaria discusión política muy profunda, a propósito de estos conceptos como “reconciliación” y como “olvido”.
No creo que estos conceptos tengan lugar en la cabeza de los deudos, o de los familiares o camaradas, o de los compañeros de aquellos que perdieron la vida o que han sufrido episodios de represión absolutamente inhumanos y descarnados.
El Presidente Lobo puede tener una libertad que quizás quiera dar pasos hacia adelante, quizás propiciar una condición de diálogo. Pero me parece que no se puede borrar el pasado; un pasado tan reciente, tan doloroso y tan chocante para la historia de nuestro continente que han tenido tanto que sufrir a los golpes de Estado.
Creo que la discusión que el Presidente Lobo está proponiendo, es una discusión que no va a resolver con la buena voluntad. Me parece que hay que situar esto en el campo concreto de la exigencia del pueblo hondureño que hoy por hoy, enfrenta capítulos nuevos en términos de construir su nueva unidad, en términos de identificar salidas a este bipartidismo tosco, duro que se ha venido dando allí.
En mi opinión, la posibilidad de ir hacia adelante, sólo puede darse en la medida de que, lo que quedó atrás, esté saldado profunda, clara, efectiva y justamente. Es decir: en términos de una justicia social que satisfaga las demandas de un pueblo que está anhelante, que está dispuesto y que está convencido que hay que profundizar el proceso de democratización de su país.
Viendo hacia adelante, ¿sobre qué terreno se apoya el ex presidente Zelaya, ahora en su tierra y qué espacio tiene una nueva constituyente?
FBA: A mi entender hay muchas posibilidades, en tanto que el propio ex presidente Zelaya entienda los resortes que hay que tocar, y lo sensibles que son estos resortes, en términos de corresponder a las demandas profundas del pueblo hondureño, el tener un privilegio como el que tiene él ahora de liderazgo; el tener ahora una posición significativa dentro de las preferencias, del cariño y del afecto que vimos allí.
Nosotros pudimos testimoniar allí en la calle y acompañando al ex presidente Zelaya, la convicción profunda de un pueblo que sentía desde su corazón, de verdad, que había logrado un paso, que había obtenido un éxito, que ha obtenido un triunfo de ese pueblo que ha venido luchando.
Usted estuvo en ese avión en donde regresa el expresidente Zelaya y estuvo cuando aterrizó, ¿nos puede contar parte de esa anécdota que se vislumbraba y la participación del movimiento civil y del Frente por Resistencia en Honduras?
FBA: Dentro del avión íbamos un grupo de acompañantes del presidente absolutamente emocionados y tocados de verdad emotivamente.
Algunos derramamos algunas lágrimas de emoción porque veíamos por la ventanilla del avión a ese pueblo hondureño viendo que esta vez sí bajo y esta vez sí...
¿Cómo se vislumbra para usted la participación del movimiento civil, en particular el Frente Nacional de la Resistencia en esta etapa de Honduras?
Yo creo que se vislumbra como necesaria, encaminada hacia la constituyente, encaminada con el espíritu de estas constituyentes que en América Latina hoy han venido cumpliendo un papel importante, movilizador.
Pero también me parece que tiene que caminar hacia la construcción de un grupo de seguimiento, un grupo de aproximación constante para revisar, acompañar, para ver que se cumplan todos los acuerdos que ahí están firmados y que son, en todo caso, los soportes que van a garantizar la existencia de este acuerdo y de, por supuesto, una vida y un espacio donde tengamos el optimismo con el que yo coincido: una disposición abierta, franca, sincera, cálida y fraternal para discutir y hablar.
Pero que eso no se confunda con olvido, perdón, con algún vacío de la memoria, que sea alcagüete de crímenes que no podemos, hoy por hoy, dejar pasar bajo ninguna circunstancia.
En ese sentido, el propio presidente Rafael Correa ha contribuido con una posición, de verdad, significativa, digna; y es un aporte importante, me parece, al debate que hoy se tiene, aunque por otro lado entiendo perfectamente que haya habido votos, hoy mismo, para la reincorporación de Honduras a la OEA, que se plantee necesariamente un voto, pero un voto crítico, un voto expectante, un voto que modere siempre la condición de que no queden impunes los actos que ahí fueron cometidos.
Fuente: teleSUR/mj-MFD

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