TeleSUR _ Hace: 12 horas El presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, advirtió a la comunidad internacional que podría existir un "juego oscuro" por parte del mandatario de facto, Roberto Micheletti, luego del acuerdo para su restitución a la presidencia. "Puede existir la manipulación y juego oscuro por lo que debemos mantenernos alerta hasta que se haya logrado su cumplimiento (el acuerdo)", denunció Zelaya. Igualmente, Zelaya dijo que "advertimos a la comunidad internacional que no ha terminado la lucha para revertir el golpe de Estado (Â…), hemos logrado un gran éxito a favor de la democracia". Zelaya hizo un llamado a las naciones del mundo a que sigan manteniendo su postura y se mantengan firmes, para así poder lograr el éxito y "para que este acuerdo se cumpla al beneficio de todos", resaltó. El mandatario legítimo informó en entrevista exclusiva para teleSUR que el pueblo hondureño seguirá en la defensa por la democracia y que no cambiará su posición para que se restablezca la democracia a través de su restitución. Igualmente, señaló que los ciudadanos del país centroamericano son los únicos encargados de decidir quién debe ser presidente y quién no. Por otro lado, el derrocado presidente señaló que el Congreso de la nación ya está listo para reunirse en el momento que así lo crean conveniente. "El congreso tiene la opción de continuar con el golpe de Estado o la posibilidad extraordinaria de convertir a Honduras en un ejemplo para América y el mundo", explicó. Asimismo, aclaró que no existe un pacto secreto entre él, Micheletti y Estados Unidos, tal y como lo había divulgado un parlamentario hondureño. "No existe nada secreto, todos los acuerdos son de conocimiento general. Posiblemente algunos diputados estén tratando de impedir que se logre culminar este acuerdo", señaló Zelaya. El mandatario manifestó que las elecciones prevista para el próximo 29 de noviembre deben estar bajo la libertad y que "no haya persecuciones contra personas que no están de acuerdo con el régimen". Por otro lado, Manuel Zelaya, y el presidente de facto, Roberto Micheletti, designaron a los delegados que los representarán en la Comisión de Verificación del acuerdo para encontrar la salida a la crisis política. Jorge Reina representará a Zelaya mientras que por el lado de Micheletti lo hará Auturo Corrales. Estos delegados son conocidos en la nación hondureña como hábiles negociadores. El ex presidente chileno Ricardo Lagos y la secretaria de Trabajo de Estados Unidos, Hilda Solis, también formarán parte de la comisión de verificación y viajarán el próximo martes a Honduras para iniciar su trabajo, según informó este domingo la OEA. Otro de los puntos del acuerdo que debe cumplirse durante esta semana es la conformación de un Gobierno de unidad y reconciliación nacional, cuya fecha límite es el próximo 5 de noviembre. El mandatario legítimo dijo que espera que el Congreso Nacional tome la decisión antes de este jueves, pues según el acuerdo el Parlamento debe resolver su restitución. "Para el día jueves deberá de estar organizado el Gobierno de Unidad e instalado, para ese día se tiene que tener resuelto el punto 5", referente a la resolución del Legislativo sobre su restitución, indicó Zelaya. Mientras tanto el pueblo hondureño seguirá a la espera de una solución, puesto que el Parlamento se encuentra en receso por la campaña electoral y no ha anunciado todavía cuándo se reunirá para debatir sobre la restitución de Zelaya.
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Fue un acuerdo suscrito a medianoche. Casi por agotamiento, la presión de EE.UU. fue determinante para que los delegados del presidente de facto Roberto Micheletti y los de Manuel Zelaya aceptaran que el Congreso hondureño sea el que decida sobre la restitución en el poder del gobernante depuesto por el golpe del 28 de junio. En una semana debe constituirse un Gobierno de reconciliación nacional.
El diario El Heraldo de Tegucigalpa destaca que EE.UU. consiguió lo que no logró el Nobel de la Paz Óscar Arias, la Organización de Estados Americano (OEA), las Naciones Unidas, las amenazas de Hugo Chávez y las advertencias de la Unión Europea.
La crisis de Honduras parece llegar a su fin con la firma de un acuerdo que deja muchos interrogantes. La comunidad internacional se apresuró a respaldarlo porque de alguna manera salva la cara ante un golpe militar, aunque queda muy lejos de las exigencias que durante cuatro meses se hicieron a Micheletti para que lisa y llanamente restituyera a Zelaya en la presidencia.
No está claro que Zelaya vuelva al poder. Incluso se puede señalar que es problemático que suceda; según fuentes cercanas al Congreso, los 55 diputados del Partido Nacional votarían en contra, al igual que un buen número de los 62 parlamentarios liberales, los cuatro demócrata cristianos y los dos socialdemócratas. De los 128 escaños del Congreso, Zelaya tendría asegurados los cinco del partido de izquierda UD y unos cuantos liberales. También es difícil que la Corte Suprema de Justicia modifique su dictamen de julio de que no hubo golpe sino sucesión presidencial. Pero, como dicen los castizos, en Honduras lo imposible es posible. Y quizá el dinero de Hugo Chávez o de otro origen pueda mover voluntades.
Zelaya apoya el acuerdo a regañadientes porque no tenía otra alternativa que seguir encerrado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa. Sus más cercanos asesores reconocen su temor a que Micheletti y los congresistas sigan con prácticas dilatorias una vez se marchen las misiones de EE.UU. y la OEA.
Zelaya puede tener problemas con sus partidarios al verse forzado a renunciar a la Asamblea Constituyente que posibilitara su reelección, lo que originó la crisis política y desencadenó el golpe. Los manifestantes que cada día protestan por las calles de la capital condicionaron su apoyo al derrocado presidente a la convocatoria de la Constituyente.
Javier Valladares, diputado y jefe de staff de la Casa Presidencial de Micheletti, no tuvo reparos en escribir en su página de facebook: "Micheletti reiteró que no se deben de preocupar...la democracia acaba de ganar...Micheletti es, y seguirá siendo nuestro presidente hasta el 27 de enero del 2010...las elecciones serán reconocidas por los USA y la pelota irá al Congreso, que tendrá que pedirle a la Corte de Justicia, la cual a su vez preguntará a la procuraduría y a la fiscalía su opinión técnica sobre la restitución". "¿Ustedes creen que Zelaya pasará a través de tantos muros blindados?", se pregunta Valladares.
Fuentes diplomáticas de Tegucigalpa aseguran que Micheletti está contento con el acuerdo porque, a su entender, es problemático que Zelaya reasuma la presidencia, aunque sea con un poder acotado.
"La jugada parece bien ejecutada; lo que ha hecho Thomas Shannon (subsecretario de Estado estadounidense para asuntos del Hemisferio Occidental, que fue el impulsor del pacto) es legitimar el proceso ideado por Micheletti, permitiendo la mala voluntad en la ejecución del acuerdo y todo tipo de maniobras dilatorias, que tanto gustan en Honduras", nos comentó desde Tegucigalpa un diplomático iberoamericano.
Con el anunciado apoyo unánime de la comunidad internacional a las elecciones del 29 de noviembre, la prevista normalización de relaciones diplomáticas (el embajador español Ignacio Rupérez lleva más de un mes en El Salvador esperando poder reingresar a Honduras) y el regreso de la cooperación, Micheletti puede sentirse satisfecho.
Las dos partes dejan en manos del Congreso la restitución en el poder de Zelaya, previo dictamen de la Corte Suprema. El acuerdo contempla la creación de un gobierno de reconciliación nacional que será nombrado en una semana; rechazo a la amnistía política; reconocimiento de las elecciones del 29 de noviembre; creación de una Comisión de Verificación para hacer cumplir los puntos suscritos; formación de una Comisión de la Verdad para investigar los sucesos antes, durante y después del golpe del 28 de junio. Y se solicita a la comunidad internacional que derogue las sanciones y envíe observadores a los comicios.
Fuente: www.lavanguardia.es
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