sábado, 12 de septiembre de 2009

El voto es una mercancía

Por Roberto Zapata Varela


La resistencia sigue, parece que la persistencia está ganando batallas que hasta el 28 de junio parecían imposibles. El gobierno de facto llama a elecciones como quien convida a un partido de fúbol, cuyos resultados espera, como un simple juego, que el mundo acepte sin más. Su ceguez no le permite entender que los pueblos y gobiernos que le han expresado su repudio no están jugando, que en ello se les va su prestigio y lo que es más, quizás su futuro; porque, especialmente latinoamérica, han identificado al golpe de estado en Honduras como un ensayo que de triunfar, puede derivar en una sucesión de golpes de estado, como un efecto de adjedrés, ya apuntado por Eduardo Facussé, en su oportunidad.

Como ellos, los golpistas, suponen que pasadas las elecciones "transparentes y masivas", el mundo está obligado a perdonarlos, no les importa reconocer, como lo ha hecho el dictador el día de hoy, que lo que ejecuran fue un golpe de estado; la patraña de la "sucesión" ya no tiene sustentación alguna; pero como "en todo el mundo ha habido golpes de estado, pasadas unas eleciones se reconocen las nuevas autoridades". A confesión de culpa..

Pero para conseguir que el mayor número de votantes llegue a las urnas, Adolfo Facussé ofrece, como contribución de la empresa privada, que después de la elecciones los votantes tendrán un descuento con sólo mostrar el dedo manchado, como prueba de que han ejercido el sufragio. De esta oferta se desprenden algunas situaciones que estamos obligados a denunciar: Primero, como afrenta, es una ofensa a la inteligencia de los hondureños, es un desprecio a los principios, a la dignidad de quienes están en condiciones de votar; segundo, la propuesta es un acto de alienación pues convierte al voto en una mercancía, de donde resulta que es mercantilizar, igualmente los deberes y derechos de los hombres y mujeres en facultad de elegir y al formalizarse como acto de manipulación, se convierte en un delito, pues violenta las normas establecidas en los instrumento que garantizan, caracterizan y conceptúan el sufragio universal; y para armonizar la mentalidad agiotista de estos comerciantes salvajes, hay que reconocer que sería una forma de aumentar sus ventas, si es que caen los incautos.

Realmente estamos frente a una pacotilla de cínicos, criminales y sinvergüenzas, que están dispuesto a cuarquier artimaña para lograr perpetuarse en el gobierno. PERO LA LUCHA SIGUE, MORAZÁN VIVE.

Un abrazo.
Roberto

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