domingo, 25 de julio de 2010

Insulza “cabildea” mayoría de votos para reingresar Honduras a OEA, también lo hizo en SICA

Red Morazánica de Información
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Tegucigalpa. 23 Julio 2010. El Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, ha viajado por América Latina “cabildeando a sus gobiernos” para lograr que Honduras sea “aceptada por mayoría de votos”, denuncia en un informe, Rodolfo Pastor Fasquelle, representante del presidente constitucional defenestrado, Manuel Zelaya, ante una comisión especial de ese organismo,

En el informe de prensa, Conversaciones en Washinton, Fasquelle valoró que con tal actitud Insulza, “ha desestimado a quiénes se opusieran [los países de OEA que se mantienen contra el golpe de Estado]”.

Insulza cabildeó, también, en el reciente encuentro extraordinario del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), en El Salvador, en la que, a pesar de requerirse, por norma, un consenso total, anunciaron la reincorporación de Porfirio Lobo en el Sistema, “en ausencia de un país y de tres de sus presidentes”, cuestiona Pastor Fasquelle.

Pastor revela que sostuvo dos reuniones entre el 5 al 8 de Julio pasado, una con la Comisión en pleno, y otra con la Comisión Jurídica de asesores, que ya antes había visitado Honduras.

Pastor expuso a la comisión de alto nivel, de la OEA, la postura asumida por todos los países de la OEA: Que hubo un golpe de Estado coordinado entre los militares; el Congreso, que aceptó una renuncia falsa como si fuera del presidente constitucional; y la actual Corte de Justicia que, posterior al Golpe, produjo una serie de documentos que exculpan a los militares, y acusaciones para perseguir al Presidente Zelaya y a varios secretarios de estado.

Cumplir resoluciones de OEA, antes de reconocer al régimen, y no dejar impune el golpe.

Pastor, asegura que en las conversaciones con Insulza, se mantuvo la postura de que, para que Porfirio Lobo, pudiera ser “reconocido en la Asamblea como representante legitimo de nuestro país”, deben cumplirse las exigencias propuestas por la propia OEA, basadas en su carta democrática, a riesgo de dejar impune el Golpe que deja un funesto precedente y “abdicar de los principios” de ese órgano.

Los cinco puntos que no se lograron concertar.

En las conversaciones con Insulza, coincidieron en concertar cinco puntos: 1.Acordar el cese a la persecución judicial contra Zelaya y sus colaboradores; 2.Fortalecer a la Fiscalía de derechos Humanos; 3. Un acompañamiento internacional para luchar contra la impunidad; 4. Incorporar un representante de la oposición a la Comisión de la Verdad, constituida por el gobierno.

Y, un último punto, pertinente a convocar un Dialogo Nacional, amplio, en el que haya una representación genuina de la oposición, con una “agenda abierta” que estudiase “el derecho al proceso constituyente”.

Insulza dice, Lobo simplemente no acepta y amenaza con otra acusación a Zelaya.

Insulza, informó, sin más detalles, que el comisionado Arturo Corrales Álvarez, dijo, simplemente, que “Lobo no aceptaba lo concertado” y que más bien acusarían adicionalmente a Zelaya “por un pago de publicidad y por la inversión, para financiar logística de la encuesta sobre la Cuarta Urna, que había resultado indispensable en vista de que los militares no habían devuelto el dinero que se les entregó para ese fin, al rebelarse dos días antes del Golpe”.

El régimen de Porfirio Lobo, que resultó de un golpe Estado, sin la observancia de las regulaciones de la OEA, se colocaba en el plano de exigir “que el ex Presidente Zelaya se sometiera, por esas acusaciones, a la justicia de sus verdugos y coautores del Golpe”, quienes, desde antes, ya se habían pronunciado “en su contra”, evalúa Pastor Fasquelle.

El régimen sucesor de facto, en supuesta generosidad, daría, al presidente constitucional defenestrado por la confabulación golpista: “la gracia de permitirle defenderse fuera de la cárcel”.

No hubo otras explicaciones de Insulza. No dijo cuál sería la propuesta de acompañamiento internacional para luchar contra la impunidad a los golpistas... Sólo expresó que “Lobo quería que fuese la propia Comisión de la Verdad, oficialista, la que incorporase a un representante de la oposición”.

Zelaya aceptaría procedimientos distintos, que logren el mismo fin.

Pastor Fasquelle, afirma que manifestó a Insulza “nuestra anuencia para que, por distintos procedimientos, se llegara al mismo fin; y que nos inquietaba, sobre todo, el estado de indefensión de los hondureños ante los cotidianos atropellos y crímenes de lesa humanidad”, los que han sido certificados por la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIHD).

Expresó que tampoco existían condiciones para frenar los abusos a los derechos humanos, ni deducir responsabilidades, debido a “la complicidad de la Fiscalía y de la Judicatura, en el Golpe”.

No obstante, se le recordó a Insulza que “el acuerdo era el cese de la persecución”.

Juristas hablan de avances con la Corte y la Fiscalía, pero quieren que Zelaya se presente a pedir la amnistía y a un juicio.

La comisión de juristas que estudiaron las acusaciones aseguraba “un progreso en la discusión con la Fiscalía y con la Corte en Honduras”; pero, por razones de “formalidad”, Zelaya tendría que presentarse a esa judicatura, “a pedir que se le amnistiara y someterse a proceso por las dos acusaciones restantes”

Zelaya, aclaró, según el informe, que aceptaría un juicio, siempre que fuera “por cualquier acusación notificada antes del día del golpe o ante cualquier instancia de justicia internacional que ofreciera condiciones de objetividad, pero no se humillaría ante la corte que le había dado un golpe”.

Sin lograr ningún adelanto en el acuerdo “presentamos ante la Alta Comisión un Informe de posicionamiento”, el que fue preparado por el propio Manuel Zelaya, ahora Coordinador del Frente Nacional de Resistencia (FNRP).

En el posicionamiento, se le exigió a la OEA que actuara “congruente” con su Carta Democrática y con sus propias “declaraciones reiteradas y con su compromiso de desconocer la legitimidad del gobierno mientras no se revirtiera la situación creada por el golpe”, y se haya restaurado el derecho pleno.



*En la foto, Jose Miguel Insulza aparece con las ganadoras del Evento Tic Honduras, ocurrido dias antes de la Asamblea General de la OEA de 2009, llevada acabo en San Pedro Sula, un mes antes del Golpe de Estado.

El concurso Tic Honduras, es iniciado en nuestro pais por el gobierno del presidente Zelaya, para apoyar a jovenes emprendedores los ganadores viajan a el "Global Tic" donde compiten con otros jovenes emprendedores del mundo. El concurso es cancelado en la administracion de Micheletti.





Rodolfo Pastor Fasquelle

Representante de Ex Presidente Zelaya

Informe de Prensa sobre conversaciones en Washington

Habiéndole solicitado el Secretario General de la OEA, Jose M. Insulza enviar un Comisionado suyo a entrevistarse con la Comisión de Alto Nivel, formada por la pasada Asamblea de esa organización para analizar el problema generado en Honduras por el golpe de 28 06 09, el ex Presidente Manuel Zelaya R. me ordenó presentarme en Washington. Asistí ahí a dos reuniones entre el 5 al 8 de Julio pasado, una reunión con la Comisión en pleno y otra con la Comisión Jurídica de asesores, que antes había visitado Honduras.

Expuse en la reunión con la Comisión de embajadores nuestra posición, que es la misma de las declaraciones de la OEA y de las autoridades de casi todos los gobiernos en ella representados, la de que, en Honduras el 28 de Junio de 2009, se produjo un golpe de estado, subrayando que, en el, habían participado coordinadamente los militares, el Congreso de entonces (que aceptó una renuncia falsa antes de nombrar a su presidente como Jefe de Estado) y la actual Corte de Justicia que, en días posteriores, al golpe generó una serie de documentos exculpatorios de los militares y una persecución política con serie de acusaciones contra el Presidente Zelaya y contra varios secretarios de estado. Argumentamos que para que el actual gobierno pudiera reconocerse en la asamblea como representante legitimo de nuestro país, tenían que cumplirse las exigencias suscritas a propuesta de OEA, y sustentadas en su carta democrática, so pena de dejar ese crimen impune como funesto precedente y abdicar de los principios de la organización.

Las conversaciones con el Secretario Insulza coincidieron en 1. Concertar el cese de la persecución judicial contra el ex presidente Zelaya y sus colaboradores. 2. Comprometer al actual gobierno para fortalecer a la fiscalía de derechos humanos, 3. Proponer el acompañamiento internacional en la lucha contra la impunidad, 4. Ampliar de la Comisión de la Verdad formada por el gobierno, con un representante a ser propuesto por la oposición y 5. Convocar a un amplio Dialogo Nacional, con genuina representación de la oposición y con una agenda abierta para estudiar el derecho al proceso constituyente.

El Secretario Insulza informó sin detalles que el Presidente Lobo había enviado a su propio Comisionado pero que no aceptaba lo concertado. Que estaban adicionalmente acusando al ex Presidente, por un pago de publicidad y por la inversión, para financiar logística de la encuesta sobre la Cuarta Urna, que había resultado indispensable en vista de que los militares no habían devuelto el dinero que se les entregó para ese fin, al rebelarse dos días antes del Golpe. Es decir que el gobierno actual, elegido sin oposición, bajo Estado de Emergencia y sin la observación de OEA o ningún organismo internacional oficial exigía que el ex Presidente Zelaya se sometiera, por esas acusaciones, a la justicia de sus verdugos y coautores del golpe que ya se habían pronunciado en su contra. Que se le haría la gracia de permitirle defenderse fuera de la cárcel. No expuso el Secretario Insulza cual sería la propuesta de acompañamiento internacional para la lucha contra la impunidad que gozan los Golpistas y explicó que el Presidente Lobo quería que fuese la propia Comisión de la Verdad oficialista la que incorporase a un representante de la oposición.

Se le expresó al Secretario y a la Comisión nuestra anuencia para que, por distintos procedimientos, se llegara al mismo fin y que nos inquietaba, sobre todo, el estado de indefensión de los hondureños ante los cotidianos atropellos y crímenes de lesa humanidad, certificados por su propia Comision de Derechos, sobre los cuales no se estaban pronunciando puesto que --dada la complicidad de la Fiscalía y de la judicatura en el golpe-- no habían condiciones para ponerle freno a esos abusos o deducir responsabilidades. Pero se le recordó que el acuerdo era el cese de la persecución.

Los juristas que habían estudiado las acusaciones nos aseguraron que se había progresado en la discusión con la Fiscalía y con la Corte en Honduras, pero repitieron que, por razones de formalidad, el Presidente tendría que presentarse ante esa judicatura, a pedir que se le amnistiara y someterse a proceso por las dos acusaciones restantes. A ellos también se les explicó que el ex Presidente podría someterse a juicio por cualquier acusación notificada antes del día del golpe o ante cualquier instancia de justicia internacional que ofreciera condiciones de objetividad, pero no se humillaría ante la corte que le había dado un golpe. Con posterioridad, y al final de nuestra visita y en vista de que no se había adelantado el acuerdo, presentamos ante la Alta Comisión un Informe de posicionamiento, preparado personalmente por el ex Presidente Manuel Zelaya, hoy Coordinador del Frente Nacional de Resistencia, exigiéndole a la Organización actuar en congruencia con su Carta Democrática (cuya sustancia es el derecho de los pueblos), con sus propias declaraciones reiteradas y con su compromiso de desconocer la legitimidad del gobiernomientras no se revirtiera la situación creada por el golpe y restaurara el pleno derecho.

Desde entonces el S. G. Insulza ha viajado por América Latina cabildeando a sus gobiernos para aceptar a Honduras por mayoría de votos, desestimando a quienes se opusieran y ha cabildeado recién en la reunión de SICA en El Salvador en la cual, a pesar de que su normativa del organismo exige un consenso total, en ausencia de un país y de tres de sus presidentes, el Presidente Fúnes anunció la reincorporación de Porfirio Lobo en el Sistema y solicitó, como había anunciado muchas veces que haría por pragmatismo, la reincorporación de su representante ante la OEA.

Fuente: ResistenciaHonduras.net


Entrevista Francois Hourtar

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La CIA utiliza la USAID como fachada, confirma alto funcionario de la agencia estadounidense

EXCLUSIVA

Por Eva Golinger

Un alto funcionario* de la Agencia Internacional del Desarrollo de Estados Unidos (USAID) confirmó este lunes que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) utiliza el nombre de la USAID para otorgar fondos y contratos a terceras partes que promueven sus operaciones. Según el funcionario, un veterano de la agencia que ocupa el cargo de gerente regional, la CIA está otorgando contratos bajo el nombre de la USAID sin que ésta este involucrada. Hace tres meses, dos agentes de la CIA fueron descubiertos pretendiendo ser empleados de la USAID en un país africano donde la agencia del desarrollo mantiene inversiones multimillonarias. Los agentes fueron removidos del país.

Hace días, según un reportaje en el New York Times, un funcionario de Development Alternatives, Inc. (DAI), una empresa contratista de la USAID, el Departamento de Estado y el Pentágono, fue detenido en Cuba mientras repartía material de comunicaciónes a sectores de la contrarrevolución.

La relación entre la USAID, una agencia del Departamento de Estado, y la CIA no es nueva. En 1974, el Congreso estadounidense clausuró una división de la USAID que fue utilizada por la CIA para entrenar, financiar y armar a más de un millón de policías en América Latina, Asia y el Medio Oriente. La Oficina de Seguridad Pública (Office of Public Safety “OPS”) fue establecida en 1957 por el presidente Eisenhower con la misión de entrenar y formar fuerzas policiales en otros países. Documentos desclasificados de la CIA confirman que el presupuesto de la OPS fue incluido en los millones otorgados anualmente a la USAID, pero sus operaciones fueron coordinadas por la agencia clandestina.

Durante la guerra en Vietnam, la USAID fue responsable por la distribución de “apoyo material” junto con la CIA en la Operación Fénix, la cual fue responsable por el asesinato de miles de vietnamitas. En Haití, la USAID ha sido acusada de financiar organizaciones involucradas en el golpe de Estado contra el Presidente Jean Bertrand Aristide en 2004. Desde junio 2002, la USAID mantiene una Oficina para las Iniciativas hacia una Transición (OTI) en Venezuela, a través de la cual ha canalizada millones de dólares a la oposición contra el Presidente Hugo Chávez. Más de dos mil páginas parcialmente desclasificadas de la USAID sobre sus actividades en Venezuela demuestran un patrón de financiamiento y apoyo estratégico exclusivamente dirigido a sectores de la oposición, con programas que buscan “fortalecer” sus partidos políticos, diseñar sus campañas políticas y ayudarles consolidar un movimiento contra el gobierno venezolano.

En Bolivia, la USAID fue expulsada este año por los habitantes de dos municipios, Chapare y El Alto, bajo la acusación de intervencionista. En septiembre, el presidente Evo Morales anunció la terminación del convenio oficial con la USAID debido al desvío de fondos multimillonarios hacia grupos separatistas que buscaban la desestabilización del país.

En el 2005, la USAID también fue expulsada de Eritrea y acusada de ser una agencia “neocolonista”. Etiopía, Rusia y Bielarrusia, han ordenado la salida de la USAID y sus contratistas durante los últimos cinco años.

Un informe de la oficina de contabilidad general de EEUU (GAO) del 2006 determinó que existían “problemas con la gestión de los subsidios” del Programa Cuba de la USAID. Millones de dólares destinados para “promover la democracia” en Cuba terminaron en manos de organizaciones en Miami, sin contabilidad ni seguimiento.

Según el periodista Jean-Guy Allard, uno de los casos más explícitos del trabajo sucio de la USAID fue en Uruguay, “Dan Anthony Mitrione, instructor norteamericano en técnicas de tortura, se apareció en Uruguay con credencial de la USAID, a finales de los 70, para adiestrar a policías, en un programa secreto de destrucción de las fuerzas de izquierda en toda América Latina.”

La Agencia del Desarrollo de Estados Unidos fue creada oficialmente en 1961 como una entidad dedicada a la ayuda humanitaria en el mundo. En 2009, la USAID fue formalmente incorporada en la Iniciativa Interagencial de Contrainsurgencia de Estados Unidos, junto al Departamento de Estado y el Pentágono. En 2007, fue publicado el documento, “La Contrainsurgencia para los políticos del gobierno de EEUU: Un trabajo en progreso”, que destacaba a la USAID como fundamental para asegurar el éxito de las operaciones de contrainsurgencia. “La USAID puede ayudar con los esfuerzos de contrainsurgencia del gobierno de EEUU…La USAID tiene oficinas de campo en 100 países en desarrollo, trabaja de manera cercana con organizaciones privadas, grupos indígenas, asociaciones de profesionales, organizaciones de fé y otras agencias gubernamentales…La USAID tiene relaciones, a través de convenios y contratos, con más de 3.500 empresas y 300 organizaciones privadas de EEUU…”

La Contrainsurgencia es una operación militar contra grupos considerados “rebeldes” o insurgentes. Movimientos de izquierda han sido considerados por Estados Unidos como “insurgentes” desde los años cincuenta. Tácticas de contrainsurgencia incluyen el uso de un conflicto armado para fomentar subversión, operaciones psicológicas y sabotaje económico para lograr neutralizar el adversario.

Si antes la CIA había utilizada a la USAID como fachada, sin que sus trabajadores lo supieran, hoy es de conocimiento pleno que la USAID se incorpora en las iniciativas de contrainsurgencia contra movimientos y estados considerados “adversarios” por Washington. Esta novedad la transforma de su mandato original de aportar ayuda humanitaria al mundo y la convierte oficialmente en una agencia de guerra.

*Fuente reservada

Fuente: centrodealerta.org


El rostro mediático del golpe

MANUEL TORRES CALDERÓN*

Aunque los golpistas tomaron las previsiones del caso para controlar y


doblegar medios de comunicación y periodistas, no es fácil tapar los ojos,


oídos y boca de una sociedad en pleno siglo xxi. Sin remedio, la máscara


mediática tradicional cayó, y un tipo de periodismo murió, desacreditado por


servil y corrupto. Sin embargo, no nació otro nuevo. Quizá esté en gestación


y tenga representaciones aisladas, pero aún está pendiente. En el camino


de la ciudadanización del Derecho a la Información, la experiencia vivida


a partir del 28 de junio es apenas el comienzo. He aquí un buen punto de


partida para debatir al respecto.

A un año del 28 de junio de 2009, los detalles de la conspiración aún no trascienden.

Se conocen algunos datos, pero no todos. Las interrogantes superan con creces a las respuestas:

¿Cómo operó la trama mediática? ¿Quiénes integraron el “Estado Mayor” de las operaciones

sicológicas? ¿Dónde funcionó y cómo se financió? ¿Cuál fue el papel de los asesores internacionales?

¿Hubo israelitas en la operación? ¿Cuándo llegaron, cuándo partieron?...

En la consumación de un golpe de Estado, fase en la cual los acontecimientos se desenvuelven a una velocidad de vértigo, dos son los instrumentos operativos indispensables: las armas y los medios. Cualquiera de ellos que escape de control pone en riesgo el resultado. Eso es válido en cualquier país del mundo.

Los golpistas hondureños conocen de la sociedad de la información y adoptaron las previsiones del caso. Sin embargo, en lo mediático, el panorama es más complejo que lo previsto en el papel: no es fácil tapar los ojos, oídos y boca de una sociedad.

Lo primero que se cumplió en la conspiración fue el alineamiento de la mayoría de los medios de comunicación tradicionales, con HRN, Radio América y Televicentro a la cabeza.

Todos los que apoyaron la caída de Zelaya celebraron los sucesos, sin que en esa actitud hubiera diferencias entre propietarios de medios y la mayoría de sus periodistas. Con tal complicidad, parecía que el cerrojo mediático sería rápido y efectivo, cuestión de horas, pero no fue así.

De los integrantes de ese poderoso cartel llamado Asociación de Medios de Comunicación de Honduras, únicamente la familia Rosenthal, propietaria de diario Tiempo, Canal 11 y Cable Color, rechazó convertirlos en un instrumento propagandístico incondicional del golpe. La tendencia de sus editoriales y noticias fue defender la institucionalidad pública quebrantada y los derechos personales y constitucionales de Zelaya, sin volverse portavoz del presidente derrocado, ni defensora a ultranza de su gestión de gobierno. Sus contenidos se cuidaron mucho de no contribuir a una polarización extrema de la opinión pública.

Bajo control la mayoría de la prensa tradicional, los militares se dieron a la tarea de enfrentar a los medios televisivos y radiales que reaccionaron en contra del golpe; algunos lo hacían con cautela, temerosos de un cierre total que los dejara fuera del aire, y otros apostaron a que la reversión del golpe era posible y asumieron una programación de agitación, denuncia y convocatoria de la Resistencia.


EL GOLPE ROMPIÓ LA RUTINA DE LA PRENSA INTERNACIONAL

En el caso de la prensa internacional, la cobertura fue inmediata e incontrolable para el golpismo. Hacía años que no ocurría en América Latina un “cuartelazo” contra un gobernante civil, con el ingrediente adicional de un contexto geopolítico que involucraba de manera directa la visión del presidente venezolano Hugo Chávez.

Los acontecimientos en Honduras reunieron todos los requisitos para entrar al plató de los medios televisivos internacionales: dramatismo, color, violencia y desenlace incierto.

También fueron días en los cuales la agenda informativa mundial pasaba momentos de rutina, a excepción de la muerte inesperada de Michael Jackson, el 25 de junio, en Los Ángeles.

En las primeras horas de aquel domingo un hecho circunstancial se volvió clave: en Tegucigalpa había un equipo de prensa de la cadena de televisión Telesur que cubría los pormenores de la anunciada consulta de la “cuarta urna”, a la que respaldaba con su cobertura.

Como es conocido, Telesur es una compañía pública fundada en 2005 que tiene a los gobiernos de Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela como auspiciantes. Todos ellos rompieron relaciones con el gobierno usurpador de Micheletti y condenaron al golpismo. Telesur reflejó ese criterio y cubrió en extenso el desarrollo de los acontecimientos.

Ante el eclipse informativo oficialista, se dio el fenómeno de que Telesur se volvió local en Honduras. Las compañías por cable, que incluían en su oferta a Telesur, vieron multiplicada su audiencia. Fue tan importante la cobertura de esa cadena, que sus informativos y programas especiales se retransmitían por emisoras hondureñas en resistencia, y sus reportajes eran subidos de inmediato a sitios de Yutube, donde aún pueden verse.

Los militares se percataron de ello y el equipo de prensa de Telesur, junto a otras corresponsalías, fue acosado de inmediato por el gobierno golpista a través de la Policía de Migración; pero ello no impidió que trascendieran otras versiones informativas en el momento justo.

Telesur no fue la única. Incluso CNN, desde un primer momento, calificó lo ocurrido como “golpe de Estado” y sus noticieros permitieron, a un alto porcentaje de la población hondureña, enterarse de los detalles que encubrían los grandes medios nacionales. También exhibió los disparates de los altos cargos golpistas que eran entrevistados en vivo. Luego hubo una presión fuerte de la derecha internacional para que CNN retornara a su carril ideológico característico. Los golpistas llegaron a prohibir temporalmente la transmisión en Honduras de Telesur y CNN, pero esa censura se convirtió en un bumerán que les trajo descrédito.


EL SECUESTRO DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

En el frente interno, el control informativo siguió un patrón similar en todo el país. En principio,
fuerzas combinadas de soldados y policías —incluidos altos oficiales de batallones— incursionaron durante la mañana del 28 de junio en las instalaciones de emisoras y canales de televisión opositores para ordenar a los equipos de prensa que no transmitieran sus programas, e incluso que cerraran los medios de comunicación por tiempo indefinido. La mayor agresión ocurrió contra Radio Globo, Canal 36 y, en menor intensidad, Radio Progreso.

La acción de los comandos militares contra esas instalaciones fue similar al atentado ocurrido
en la casa del presidente Zelaya Rosales, sólo que en el caso de los medios lo que se secuestró fue la libertad de expresión.

Los estrategas del golpe sabían que tenían dos desafíos claros que afrontar: uno, el carisma y la influencia de Zelaya Rosales en un sector importante de la población, lo cual hacía suponer el surgimiento de una corriente de simpatía e indignación ante lo sucedido; y, dos, el espectro demasiado amplio de la oferta mediática existente en Honduras y el potencial de enlace insurreccional de las nuevas tecnologías de comunicación. En los últimos años la red se ha hecho demasiado grande e influyente como para tenerla en el puño.

Entre la experiencia del que había sido el último golpe de Estado (1978) y el actual hubo una diferencia ostensible en términos mediáticos. En el 78 bastó con alinear las dos principales cadenas radiales, HRN y Radio América, el Canal 5 de televisión y los tres periódicos existentes para imponer la versión castrense.

En 2009 fue muy diferente. Además de que la naturaleza del conflicto era diferente, el teatro de operaciones, por así decirlo, se había diversificado, tal como se comprobó en el transcurso de las horas, días, semanas y meses venideros.

LA PROPAGANDA SE IMPUSO AL PERIODISMO

La disputa por el acceso a los medios y el control del tema por parte de la opinión pública se volvió decisiva. Infortunadamente, en un contexto de creciente polarización, en el registro histórico de los hechos la propaganda se impuso al periodismo, y ambos contendientes se encargaron de reducir el espacio a la confrontación de las ideas. Las calificaciones y descalificaciones avasallaron los contenidos.
La intolerancia al golpe era correcta, pero no la intolerancia al debate para esclarecer la naturaleza de la crisis, la responsabilidad histórica de sus protagonistas y la búsqueda de las salidas democráticas al
conflicto. El clientelismo siguió, bajo diferentes argumentaciones, promoviendo una sociedad excluyente.

Bajo esas circunstancias, los dos primeros pasos que dio el golpismo le hicieron perder de entrada la batalla: el primero fue la insistencia en llamar “sucesión” a lo que todo el mundo calificaba como “golpe de Estado”. Ese empecinamiento, por ejemplo, puso a los golpistas de espaldas a la gran mayoría de los medios internacionales de prensa que cubrieron los hechos.

Un periodista español que acudió al Congreso Nacional fue entrevistado y confrontado por un reportero oficialista que le reclamó por qué calificaba como “golpe” lo ocurrido, y la respuesta fue: “eso se llama así aquí o en cualquier parte del mundo”.

El segundo aspecto tuvo que ver con los detalles operativos. La captura violenta, secuestro y expulsión —en pijama— a San José de Costa Rica del presidente Zelaya, desnudó la indefensión de la mayoría de la población hondureña. Ese atropello mayúsculo se perpetró teniendo como testigo un “juez ejecutor de la Corte Suprema de Justicia”. Como reacción, un comentario escueto y natural se esparció por todos los rincones: “si eso le ocurrió al Presidente de la República, qué no le puede pasar al resto de la ciudadanía”.

En el fondo, el rechazo inicial al golpe no consistía en tener o no simpatía para Zelaya —eso quedaba en un plano personal—, sino en la exigencia colectiva a favor del debido proceso y el freno al retorno del autoritarismo y las violaciones a los derechos humanos.
En ese instante un poderoso movimiento social emergía y había que precisarlo en su verdadera magnitud y potencial para no perderlo.

LAS PRIMERAS ESCARAMUZAS

El conflicto Mel Zelaya versus la prensa no nació el 28 de junio; en una conspiración de esta naturaleza, la primera maquinaria que se pone a trabajar es la mediática. Apenas unas cuantas horas después de tomar posesión de la Presidencia (enero 2006), Zelaya se quejó del trato que le daba la prensa. No le gustaron las críticas a su discurso inaugural. El desencuentro, sin embargo, no anticipaba la ruptura venidera. Con los meses, la queja se multiplicó y elevó su tono. La disputa tenía que ver con quién imponía la agenda pública: el presidente o los denominados “poderes fácticos”.

Zelaya sabía perfectamente que entre los grupos de poder más influyentes se encuentra el mediático, dominado por unas pocas familias que cobran peaje a la libre circulación de las ideas. Si quieren, apoyan; si no, anulan. La crítica puede ser por cualquier cosa, justificada o no; porque —en lo fundamental— son un instrumento de presión, una manera de perseguir o conseguir algo para beneficio privado o de un grupo corporativo.

Paradójicamente, ha sido el Estado el que ha dado a ese grupo el poder que ahora ostenta. La concesión de contratos multimillonarios, privilegios, facilidades, contactos y la complicidad del secreto explican que la burocracia sea, a estas alturas, un simple rehén de la mediocracia. Lo trágico es que el trasfondo de esa asociación ha sido, a su vez, un proceso histórico, sistemático y permanente de privatización o anulación del derecho social a la información.


ZELAYA NO HIZO LA DIFERENCIA

Zelaya, al asumir la Presidencia, intentó influir en los medios a través de los periodistas y, al igual que sus antecesores, fomentó un complejo entarimado de compromisos mediante canje de favores o por la vía descarnada de la corrupción. Todos los ex presidentes, salvo Carlos Flores Facussé, pensaron que
entre los periodistas/reporteros y los propietarios de los medios era posible levantar una cuña y
separarlos, pero no es así. Propietarios y medios trabajan de común acuerdo. Es un círculo de complicidades y lealtades que gira alrededor del poder y sus regalías. Con Zelaya no hubo ningún cambio de calidad en la relación Casa Presidencial-medios periodistas.

Esa capacidad que siempre tuvo Zelaya, de reciclar dirigentes sociales que estaban de salida, la mostró también con los periodistas que llamó a su entorno, varios de los cuales procedían de las fosas más profundas de la corrupción mediática. La experiencia acumulada enseña que mientras sale más y más dinero para comprar voluntades periodísticas, más vulnerable se vuelve el gobernante, atrapado en una pegajosa e interminable red de tráfico de influencias. La corrupción sólo estimula la compraventa.

Esa lección no pareció entenderla Zelaya, ni sus asesores. Su jefe de prensa, Raúl Valladares, era el tipo de enlace tradicional que bien pudo desempeñar esas funciones en cualquier gobierno anterior. Tan prolijo en el gesto amistoso como en la represalia a quienes muerden la mano del amo. Ex jefe de los noticieros de HRN, fue uno de los favorecidos a principios de los años 90 por el ex presidente conservador Rafael Leonardo Callejas, bajo cuyo régimen la corrupción en el gremio periodístico alcanzó uno de los mayores niveles de los que se tiene memoria. Fue la época del surgimiento del llamado “Grupo de los 13” o los “tiburones”, en el que figuraban los periodistas con mayor acceso y cercanía al poder, varios de los
cuales volvieron a ser favorecidos con Zelaya.

EN POS DE UN PERIODISMO INCONDICIONAL

Las evidencias confirman que no hubo ninguna diferencia sustancial respecto del pasado en el enfoque de Zelaya hacia los periodistas y los medios; el cambio más bien fue de contexto.

Esta vez, promediando la mitad de su mandato, Zelaya fue más allá y financió las operaciones, o parte de ellas, de algunos medios que respaldaban su proyecto político, entre ellos Radio Globo y Canal 36, así como de numerosos programas particulares rentados por periodistas. Las cuentas de esa subvención no están claras, pero se calculan en cifras de siete dígitos.
En relación con la prensa, el gobierno Zelaya fue cómplice de un sistema de corruptelas responsable de que a muchos periodistas y medios se les olvidara lo elemental de su trabajo: distinguir entre hechos y opiniones; difundir sólo informaciones fundamentadas y contrastadas y evitar datos imprecisos que puedan lesionar la dignidad de las personas; facilitar “sin tergiversar” todos los datos sobre la información difundida; rectificar con diligencia; utilizar métodos dignos para obtener información o imágenes; no difundir informaciones recibidas de forma confidencial; no usar información privilegiada en provecho propio; respetar el derecho a no proporcionar información o responder a preguntas; no aceptar retribuciones para influir o publicar informaciones u opiniones; respetar el derecho a la intimidad y la imagen; observar escrupulosamente el principio de presunción de inocencia; tratar con especial cuidado la información referente a menores; cuidar las imágenes que, por su crueldad, puedan dañar la sensibilidad; y, por último, actuar “con especial responsabilidad y rigor” en caso de informaciones que puedan suscitar discriminaciones.

Promover el buen periodismo no fue un objetivo gubernamental; al contrario, se trataba de conseguir un periodismo incondicional. Zelaya dio continuidad al hecho de que el Estado hondureño nunca ha tenido una visión social pública en el campo de la comunicación; al contrario, uno tras otro, los gobernantes han renunciado conscientemente a ella, al grado que algunos se encargaron de ceder a particulares desde la frecuencia asignada a la televisión nacional hasta ser complacientes con el control de la CONATEL (Comisión Nacional de Telecomunicaciones) por parte de algunos empresarios.

De Zelaya se afirmó, repetidas veces, que llegó a regalar equipos de televisión a periodistas/ empresarios que, paradójicamente, después los utilizaron en su contra. Nadie, por supuesto, investigó cómo un gobernante puede regalar bienes públicos a particulares sin que actúen los órganos fiscalizadores del
Estado.

CUANDO LAS DIFERENCIAS SE CONVIRTIERON EN CONFLICTOS

Un elemento que sí resultó novedoso, derivado de la confrontación con los propietarios de los medios, fue la decisión presidencial de publicar un semanario que diera cuenta de sus obras y opiniones: Poder Ciudadano, y potenciar la capacidad instalada y cobertura del Canal 8 de televisión. Ambos funcionaron como órganos de propaganda y, el Canal 8 en particular, se volvió difusor de una especie de “reality show” del presidente Zelaya.

La “transparencia” se volvió medio, no fin.

Pese a sus esfuerzos, en la práctica Zelaya no tuvo la “buena prensa” que esperaba, pero tampoco manifestó interés de alterar las reglas del juego. En esa dirección la colisión era inevitable.

Las diferencias se convirtieron en conflictos a partir de 2007, cuando empezó la aproximación presidencial al gobierno de Hugo Chávez. Las verdaderas lealtades de la prensa se quitaron cualquier tipo de caretas. A partir de ese momento las críticas en su contra se volvieron constantes e ideológicamente cerradas. No importaba si había razón o no, si estaba el dato comprobado o era rumor; si la información tenía visos de verdad o era pura mentira.

A nivel escrito, La Prensa y El Heraldo marcaban la pauta. El más rancio conservadurismo afloró como su línea editorial, y las reglas del periodismo salieron sobrando. El trasfondo ideológico de los medios terminó en guerra abierta contra las decisiones de Zelaya. Paradójicamente, cuando el gobernante cuestionado se percató de que no era posible evitar la confrontación, entonces intuyó que podía sacarle provecho.

A mediados de 2008, la estrategia presidencial no era evitar el conflicto, sino capitalizarlo políticamente a su favor. De nuevo apareció en la actitud del gobernante el criterio de que “en la crisis me crezco”. De hecho, Zelaya encontró la fórmula para imponer la agenda mediática nacional, con o sin el beneplácito de los dueños de los medios.

Cada semana surgía desde Casa Presidencial un tema de controversia; una vez podía ser una serenata con los Tigres del Norte para cantarle al “Jefe de jefes” y otra podía ser su esfuerzo diplomático para que la OEA suspendiera las sanciones a Cuba. En esa dinámica, las dos últimas imposiciones mediáticas fueron determinantes: la “cuarta urna”, de la que se afirma que inicialmente le fue sugerida por Arturo Corrales, convertido después en su acusador golpista y, ligada a la anterior, la demanda de convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. Una vez que ambas propuestas salieron a la palestra pública, el resto de la agenda nacional y de la acción gubernamental dejó de figurar.

Para la derecha hondureña, desde una perspectiva distinta, con la confrontación mediática también se habían roto los límites y se pasaba a otro plano: el de la conspiración militar. Se probaba que los medios por sí mismos no podían derrocar al gobierno, pero tampoco sostenerlo.

ABLANDANDO EL ESCENARIO

En las sombras de la oposición al zelayismo la conspiración avanzaba como un rodillo aplastante de la opinión pública, creando condiciones para una ruptura que se perfilaba inminente. Varios propietarios de medios mostraban estar al tanto de la operación por venir. La censura y la autocensura se abrían camino para el desenlace.

Las banderillas se clavaban en Zelaya para aislarlo y debilitarlo.

Los titulares de la semana del golpe anticipaban el porvenir.

La manipulación extrema que los poderes fácticos hicieron de la mayoría de los medios hizo
que se hablara en Honduras del terrorismo mediático. Paradójicamente, en una crisis que demandaba el diálogo y el debate como mecanismos de solución, lo que se impuso fue la incomunicación. El manoseo de temas, instituciones y fuentes fue total.
Los sucesos del 28 de junio fueron congruentes con sus antecedentes. La censura mediática se reforzó con la censura estatal y se impuso en todas las manifestaciones posibles: desde el cese brutal de empresas de comunicación (por ejemplo, Radio Globo y Canal 36), agresiones físicas contra comunicadores sociales y cortes de energía eléctrica, hasta cadenas nacionales de radio y televisión.

LAS RESPUESTAS A LA DESINFORMACIÓN OFICIAL

Se produjo una experiencia nefasta que no puede pasar inadvertida. La indignación de la población ante la manipulación mediática tampoco tiene precedentes en el país. A pesar del cerco a la palabra, la imagen y
las letras que tendió el gobierno golpista, es imposible en esta era tecnológica cerrar por completo los espacios.

Las respuestas a la desinformación fueron desde el añejo uso de las paredes hasta el perfil alternativo intrínseco en las nuevas tecnologías de comunicación. Una de las expresiones que más se grabó en el colectivo hondureño fue: Cuando los medios callan, las paredes hablan. Los grafiti invadieron los muros con expresiones que iban desde frases con mensajes violentos e insultantes hasta los más elaborados, profundos y simbólicos.

Desde el golpismo se ensayaron todo tipo de alternativas para silenciar la respuesta popular a la desinformación oficial, incluso se llegó a contar con la asesoría de expertos extranjeros en guerra sicológica. Un capítulo no esclarecido fue la actuación de asesores israelitas en un pretendido intento de silenciar el flujo informativo a través de internet.

En la crisis fue común que se repintaran con pintura blanca los grafiti de la Resistencia, el estallido de explosivos de bajo poder, el sabotaje a sitios web, los cortes de energía, la irrupción de uniformados en salasde redacción, la destrucción de transmisores y las agresiones a comunicadores. El desafío planteado en tiempos de golpes de Estado es comunicación versus incomunicación, y eso lo confirmó la experiencia vivida por la sociedad hondureña.
TODA REACCIÓN GENERA UNA RESPUESTA

Contrario a lo que los estrategas del golpe pensaron, la comunicación social resistió a la incomunicación oficialista y rápidamente se convirtió en pieza clave de una contracultura que incluyó otras formas y géneros de socialización y transmisión de las denuncias, declaraciones y mensajes. Cada marcha de la Resistencia atraía un mercadillo informal de la protesta, donde se vendían desde discos hasta sombreros alusivos a Zelaya, como nuevo y rentable icono de la rebeldía.

En esas circunstancias, todo recurso era considerado válido, no importa si se respetaban o no las normas profesionales y éticas del Periodismo y la comunicación social.

Las medias-verdades se imponen en los tiempos de conflicto. El caso de la fotografía aparecida en diario La Prensa del cuerpo de Isis Obed Murillo, primera víctima mortal de la represión, lo ilustra perfectamente. En una foto aparecía Isis con las señales visibles de su asesinato, en otra —publicada también— aparecía sin esas señales.
El photoshop ideológico había hecho su trabajo de bisturí censor y su estreno en un golpe de Estado latinoamericano.

Consciente, el gobierno michelettista, de que no había podido imponer su versión —la sucesión— de lo ocurrido, la siguiente etapa de su estrategia fue convencer a la comunidad nacional e internacional de que la normalidad había retornado luego de las reacciones primeras de protesta.

De la realidad del país se proyectaban dos lecturas: una, la real; la otra, la irreal.
La “irreal” construía sus propios escenarios, como en los estudios cinematográficos; una “realidad” de tabla yeso.
El más destacado fue la organización y movilización de las llamadas marchas de los blanquitos, conformadas por centenares y hasta miles de personas movilizadas como “base social” del michelettismo
y que procedían de diversos orígenes, desde aquellos que marchaban voluntariamente, hasta los obligados por las empresas donde trabajaban.
Fotografías, videos, transmisiones radiales y televisivas acompañaban profusamente esas marchas en las cuales el común denominador era el “anti zelayismo” y el “anti chavismo”. En el primer mes posterior al 28 de junio fueron constantes esas convocatorias (lunes y viernes); luego se redujeron hasta desaparecer.

La presencia en las calles la ganó la Resistencia; no hubo día (de domingo a lunes) sin que se convocara, pese a que la respuesta desde la fuerza armada fue la represión brutal y, desde los medios, el silencio casi absoluto.
CENSURA Y OCULTAMIENTO

La represión policial y militar no era noticia en los medios oficialistas e igual se ocultó la magnitud de las protestas. Uno de los ejemplos de omisión total de la información que más llamó la atención ocurrió en la cobertura de diario El Heraldo a la conmemoración del 15 de Septiembre, día de la Independencia nacional y de Centroamérica.

A la marcha convocada desde el gobierno de facto, ofertando el tradicional desfile estudiantil, se replicó con otra manifestación convocada por la Resistencia. La respuesta a los llamamientos fue desigual. Se estima que más de 200 mil personas atendieron la convocatoria de la Resistencia, pero ninguna de ellas apareció en la edición del 16 de septiembre de El Heraldo. Se trataba no sólo de censurar, sino de ocultamiento deliberado de un suceso informativo. Nada trascendió de las acciones de protesta que en esa misma fecha se efectuaron en las principales ciudades y municipios del interior.

LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS APLICADAS A LA POLÍTICA

No obstante, de muchas maneras, la sociedad hondureña se enteró de que la oposición no sólo existía, sino que aumentaba.
Las nuevas tecnologías hicieron su estreno social bajo aplicaciones políticas: los teléfonos celulares y los mensajitos, la internet y la amplia variedad de mecanismos que posibilita: radioemisoras, televisoras, páginas web, periódicos digitales, blogs, yutube, facebook, etc.

Lo interesante de ese proceso es su aplicación por la juventud, la facilidad y rapidez con que la asimila y domina, y la conversión de la sociedad en una fuente informativa y de opinión beligerante.

Para el golpismo se presentaba una circunstancia insoluble: no se trataba ya de controlar únicamente a los medios, sino que las personas se habían convertido, a la vez, en fuentes y medios.

De cara al futuro inmediato, las formas de incidencia política tendrán que tomar en cuenta esa lección. Incluso varió la identificación del auditorio: el público-masa inició una transición inédita hacia el público-red social.

Rebasado por esa dinámica, el gobierno de facto se planteó: ¿Cómo frenar un flujo informativo que no puede controlar? Su respuesta fue básicamente en tres vías:

a) Mantener y reforzar el cerco informativo oficialista, lo que implicaba desinformar, ocultar o tergiversar las noticias.

b) Contratar asesores y agencias de imagen y publicidad, nacionales y extranjeros.

c) Aumentar la represión a los medios, acciones y fuentes informativas de la Resistencia.



EL DECRETO REPRESIVO Y SUS EFECTOS

En perspectiva, el arma más efectiva que sacó del arsenal de la represión fue el Decreto Ejecutivo PCM-16-2009, con el cual no sólo impuso el toque de queda, sino que suspendió la libertad de tránsito, prohibió las reuniones públicas no autorizadas por la policía o el ejército, impidió la libre expresión y autorizó la suspensión de cualquier radioemisora o canal de televisión que “ofenda funcionarios gubernamentales o atente contra resoluciones gubernamentales”.

Las amenazas contenidas en el decreto se hicieron efectivas a partir del 21 de septiembre, cuando el estado de protesta generalizada se avivó con el ingreso al país, clandestinamente, del presidente Zelaya Rosales.
Para el gobierno de facto resultó imprescindible apretar el cuello a los espacios opositores de la comunicación social porque estaba perdiendo la guerra de la opinión pública.

El 28 de septiembre, efectivos militares procedieron a cerrar el Canal 36 y Radio Globo; de igual forma, les decomisaron el equipo de transmisión y lo trasladaron al Batallón de Comunicaciones, amparados en el Decreto Ejecutivo en referencia y en la resolución OD 019/09 del 28 de septiembre. Silenciar a la Globo y al Canal 36 tuvo un efecto inmediato en la capacidad de movilización y comunicación de la Resistencia. Un peligroso vínculo de dependencia quedaba de manifiesto.

El decreto represivo tuvo vigencia —sin haber sido aprobado nunca por el Congreso Nacional— casi un mes, hasta el 17 de octubre, cuando fue anulado por el Decreto Ejecutivo 124-2009 que le dio seguimiento específico en contra de la libertad de expresión y que autorizó a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones para cancelar el uso de títulos habilitantes otorgados a los operadores de medios de radiodifusión sonora y de televisión que no “cumplen los requisitos”.

En ese marco, varios medios radiales procedieron a cancelar espacios contratados con organizaciones
sociales.

En Radio América y HRN cerraron los programas de las organizaciones magisteriales y de derechos humanos. Uno de los afectados fue “La Bullaranga”, del Centro de Estudios de la Mujer (CEM-H), que se convirtió en una especie de programa errante, puesto que sufrió la censura en varios medios donde intentaba mantenerse en el aire. Una situación similar ocurrió con los programas del Comité de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla” y del Centro de Derechos de Mujeres (CDM), transmitidos originalmente desde Radio Cadena Voces, propiedad del ex presidente Ricardo Maduro.

La protesta nacional en contra de esas acciones represivas fue respaldada por la comunidad internacional. Numerosas delegaciones de diversa procedencia llegaron al país para constatar lo que ocurría. La mayoría no eran bienvenidas por el gobierno de facto, que las consideraba influidas o contaminadas por el “chavismo”, en alusión a una presunta conspiración mediática, diplomática y política internacional auspiciada por el presidente venezolano Hugo Chávez.

Pese al ambiente intimidante, las delegaciones realizaron entrevistas con periodistas, leyeron los medios escritos, escucharon programas de radio, vieron los espacios televisivos y dialogaron con la ciudadanía. La conclusión al respecto fue constatar que el “cerco mediático” tenía un doble objetivo: impedir a la población expresarse libremente y evitar su acceso a una información contrastante.

Los propietarios de los medios oficialistas actuaron de común acuerdo, y sus periodistas también. La orden era destruir la imagen de Zelaya y la Resistencia y, en el otro extremo, ensalzar la de Micheletti y las Fuerzas Armadas.

Ninguna crítica al gobierno de Micheletti trascendió entre el 28 de junio de 2009 y el 27 de enero de 2010.

Fuentes de la Secretaría de Finanzas del nuevo gobierno, encabezado por Porfirio Lobo, calculan en unos 1200 millones de lempiras el costo de la corrupción pública en el interregno golpista; y en ninguno de los medios oficialistas aparecieron denuncias al respecto.

Una larga noche de impunidad se tendió con la complicidad mediática. El silencio midió su peso en oro.

A la altura de septiembre, esos medios asumieron su otro gran encargo: promover el proceso electoral de noviembre como “masivo, legítimo y transparente”.


EL PISOTEADO DERECHO A LA INFORMACIÓN

En el ínterin entre el golpe y las elecciones, las formas para evitar el acceso a información opositora fueron numerosas. En algunos casos se llegó al extremo de disparar contra instalaciones radiales, como le ocurrió a Radio Juticalpa (Olancho), o la multiplicación de amenazas de agresiones físicas a periodistas en resistencia.

Una característica constante que explica por qué hubo tantos amenazados o agredidos, es el carácter nacional de la represión al Derecho a la Información y también la amplitud de la reacción popular ante los abusos del poder.

Desde radioemisoras de larga tradición social, como Radio Progreso, hasta señales nuevas como el Canal 22, “Patepluma” de Santa Bárbara, fueron hostigadas. No se trataba únicamente de las establecidas en la ciudad capital, Tegucigalpa, sino en las cabeceras departamentales y principales municipios del país.

El papel de los coroneles o jefes de batallones como figuras de poder recobró vigencia en esta coyuntura. La Base Naval de Castilla, en el departamento de Colón, fue una de las más activas en la intimidación a comunicadores sociales.

Una faceta adicional de la represión, poco mencionada, es que alcanzó también a las fuentes informativas. El Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús (ERIC-SJ), cuyo director, el Padre Ismael Moreno, lo es también de Radio Progreso, fue sitiado por militares en su sede.

Circunstancias similares padecieron organismos como el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) y otros defensores de los derechos humanos.

Cabe destacar que los medios favorables al golpe también denunciaron actos en su contra, como Radio América y HRN, a cuyas instalaciones fueron lanzados artefactos explosivos de procedencia desconocida, sin provocar daños relevantes.

La diferencia es que los atentados contra la oposición mediática al golpe siempre promovían el silencio o la censura, mientras que a las oficialistas nunca les alteró su programación u orientación.



LA IDEOLOGÍA COMO ARMA DE PERSUASIÓN

Esos ejemplos refuerzan la tesis de que al golpe lo acompañó una guerra sicológica que encontró, en la mayoría de los grandes medios, un acompañamiento consciente. Esos medios, históricamente, se han encargado de invisibilizar la crisis de fondo de la sociedad hondureña al imponer agendas informativas alejadas de la realidad económica, social y política. Su papel antes, durante y después del golpe es consecuente con su tradición.

Sin embargo, no deja de sorprender el parcialismo absoluto que exhibieron a favor del proyecto golpista y sus ejecutores, y la manera en que se despojaron de cualquier respeto a la técnica y ética periodística para asumir el papel de medios de guerra, de una guerra contrainsurgente.

Para estos y sus periodistas principales, esa actuación tuvo un alto costo. Radio América, por ejemplo, vio desplomar su índice de audiencia, despojada ya del mito de “La voz informativa del pueblo”.

La base fundamental de la estrategia mediática fue la manipulación de conceptos, la desinformación y la intimidación.

Su punto de partida, la piedra angular sobre la cual se construyó todo su discurso, como se expresó anteriormente, fue negar de entrada la existencia de un golpe de Estado y defender la tesis oficial de la Sucesión Presidencial.

La diferencia no era simplemente del titular periodístico, sino que respondió a una lógica obsecuente de interpretar los hechos de determinada forma y no de otra.

Cualquier análisis de contenido confirma su alejamiento de todos los fundamentos periodísticos.
No hubo una línea que separara los géneros informativos, interpretativos y de opinión.
Uno y otro se mezclaba, usando los calificativos ideológicos como armas de persuasión. Los rumores,
conjeturas y especulaciones se manejaron como noticias confirmadas.

La línea editorial —que estigmatizaba a Zelaya Rosales y su vinculación al chavismo— desbordó al resto de los contenidos periodísticos. La ideologización del conflicto fue el sello predominante; también en los medios identificados con la Resistencia zelayista.



EN RESUMEN

Interesante fue constatar que muchos de los minifundios mediáticos existentes se declararon en rebeldía ante la versión impuesta. Aparecieron numerosos espacios digitales, dentro y fuera de la Red de Desarrollo Sostenible, que es el principal portal de la ciudadanía hondureña.

Salieron a la red: Defensores en Línea, El Inventario, Los Necios, C-Libre, Noticias de Honduras en Resistencia y otros.

Como ocurre en otras naciones bajo condiciones de conflicto, aparecieron los blogueros, haciendo periodismo informativo e interpretativo, de denuncia y opinión, como Oscar Estrada, Fabricio Estrada, Fabricio Herrera, Samuel Zelaya y muchos más, nacionales y extranjeros.

En estos meses nacieron radios rebeldes en frecuencias no autorizadas o en Internet —al margen del control o la intimidación de CONATEL—, cuando más arreciaba la censura mediática.

Los viejos programas de gremios y actores sociales se transformaron en focos de denuncia; como los magisteriales, de las organizaciones feministas, de las etnias, de jóvenes, de comunidades religiosas, etc., y surgieron, en paralelo, múltiples manifestaciones de resistencia cultural: en la pintura, narrativa, poesía,
música. La nueva versión del Himno Nacional, arreglada por Nordestal Yeco y cantada por Karla Lara, es toda una ruptura con la “cultura cívica” tradicional. De similar forma apareció el humor político, con personajes como Proscilapia Ventura, una “periodista” que, desde la ficción, decía verdades y que emergió de la factoría cultural de Radio Progreso. Esa resistencia amplia y creativa amerita una investigación aparte.

Es tan impactante lo ocurrido en Honduras que, en el plano de la información comunicación, lo local se volvió internacional (los espacios de la Resistencia eran transmitidos simultáneamente en otros países)
y lo internacional se volvió local.

Las nuevas tecnologías de comunicación aparecieron también en el escenario del enfrentamiento.

Los dueños de grandes empresas de telefonía celular que se alinearon a favor del golpe no pudieron evitar que, a través de sus mismas redes, se informara la otra versión de los acontecimientos.

No hubo espacio de comunicación que no fuera utilizado como resistencia. Muchas capacidades personales de comunicación fueron puestas al servicio de la denuncia y la información, de forma espontánea. Un buen ejemplo es Yutube, en el que se colgaban a diario los trabajos tanto de videoartistas como de aficionados.

Los documentalistas profesionales de video, varios de los cuales son egresados de escuelas de cine, realizaron a su vez una labor extraordinaria de registro y edición. Varios de sus trabajos aún están por divulgarse porque su valor testimonial trasciende lo coyuntural. De igual forma es importante destacar el papel de la prensa extranjera, buena parte de la cual asumió una cobertura objetiva de los hechos y pudo decir al mundo lo que estaba ocurriendo al interior de Honduras.

No hay duda que la máscara mediática tradicional se cayó en la sociedad hondureña y que un tipo de periodismo murió, desacreditado por servil y corrupto.

Sin embargo, paradójicamente, no nació otro nuevo. Quizá esté en gestación y tenga representaciones aisladas, pero se encuentra pendiente. La censura oficial golpista tuvo un éxito inesperado: creó en la oposición, como respuesta, otro tipo de censura, basada en la intolerancia y la descalificación. Otra forma de cultura autoritaria surgió en la propia Resistencia. Una nueva forma de pensamiento único, autoritario y vertical apareció en contraste con las bases de un movimiento que se manifestaba creativo, diverso e imaginativo.

El análisis constructivo fue sustituido por la apología incondicional y una nueva forma de niebla esparció el temor de que si se objetaba algo se corría el riesgo de estar fuera.

Los instrumentos básicos del periodismo: dudar y preguntar, se volvieron de alto riesgo. Al pensamiento crítico se le exigió militancia incondicional, como en la derecha se le pide servidumbre.

¿Cuánto tiempo se mantendrá esa situación, conteniendo como dique el desarrollo de la oposición?, no se sabe.

En el camino de la ciudadanización del Derecho a la Información, la experiencia vivida por la sociedad hondureña a partir del 28 de junio es apenas el comienzo.

Fuente: Revista Envío. Número 25 Junio 2010 - hibueras.blogspot.com

Campaña urgente en favor del pueblo de Honduras

A todos los pueblos hermanos del mundo, a sus organizaciones sociales y politicas que comparten el ideal de un mundo libre de injusticias e inqequidades que mutilen los sueños de nuestras sociedades, les pedimos integrarse a la gran CAMPAÑA POR EL PUEBLO DE HONDURAS

El dia 30 de Julio la Asamblea General de la Organizacion de Estados Americanos (OEA), se reunirá extraordinariamente con el propósito de tratar el "caso Honduras". Sabemos que el lobby del departamento de Estado de los Estados Unidos de America ha presionado a muchos paises para que voten en favor de la reincorporacion de HONDURAS , sin importar las condiciones en que nuestro pueblo se encuentra enfrentando la mas brutal represion y violaciones a los derechos humanos.

Hasta ahora, la extorsion del imperio ha logrado doblegar a los representantes de 22 paises, mientras 9 se oponen. Queda en suspenso el voto de Chile, que podemos anticipar servirá para forzar la reincorporación. Insulza ha llegado a un acuerdo criminal que involucra romper el principio del consenso y ha hecho lobby en favor de la mayoria, la cual ya tienen.

Es una verguenza que los gobiernos de muchos paises tengan la desfachatez de vender nuestro heroico pueblo por unas migajas mas; en muchos casos ni siquiera por eso.

Nuestra campaña pide que todos los ciudadanos del mundo con un sentido solidario y en contra de las injusticias, las tramas imperiales contra los pueblos, y aquellos que gozan de la impunidad en el ejercicio de la violencia brutal contra sus pueblos, envien correos electrónicos a la lista de direcciones de email que incluimos mas abajo. Esta lista contiene el acceso a todos y cada uno de los embajadores antes la Comision Permanente de la OEA.

Exprese su condena de la forma que usted desee, cada quien escoge, pero todos enviamos a estos correos, que deben ser miles, expresando nuestro repudio al premio que ahora entregan a los golpistas asesinos.

Hace dos dias, en declaraciones a un medio de comunicacion, Enrique Ortez Colindres, Canciller del Golpe de Estado, Asesor de las Fuerzas Armadas de Honduras, aseguró "...los militares pusieron a Micheletti y sacaron a Zelaya...". Existe una maxima que dice "... a confesion de partes, relevo de pruebas..."; no hay verdades que buscar; fue golpe militar; hay justicia que impartir para el para las victimas mortales del regimen Micheletti-Lobo Sosa, para el presidente Zelaya, para los expatriados, para los perseguidos y para todo el pueblo de Honduras.

Contamos con la solidaridad de ustedes, recuerden, hoy defendemos en Honduras que con las acciones abyectas de la OEA, podrian pasar mañana en otros paises.

Hasta la victoria siempre

LEER LAS DIRECCIONES E-MAIL DE LAS REPRESENTACIONES EN LA OEA PARA ENVIAR UN MENSAJE DE PROTESTA:

http://revolucionarioseternamente.ning.com/profiles/blogs/urgente-campanha-e-luta-por?xg_source=activity


Fuente: nicaraguaymasespanol.blogspot.com

Gobierno de Nicaragua fija posición oficial ante reincorporacion de Honduras al SICA

El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional fijó la noche del viernes su posición oficial sobre la reciente reunión que sostuvieron los presidentes centroamericanos en San Salvador, señalando que la Declaración Conjunta firmada el 20 de julio "carece de legitimidad" al no haber estado presente ningún representante del Gobierno de Nicaragua.

Dicha reunión no reunió los requisitos del SICA y en consecuencia estas Declaraciones y el Plan de Acción, no constituyen actos legales, dice la comunicación.

A continuación, la posición oficial del Gobierno:

POSICIÓN OFICIAL REUNIÓN EN SAN SALVADOR, 20 DE JULIO DEL 2010.

1. De conformidad a lo establecido en el Artículo 14 del Protocolo de Tegucigalpa a la Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA), la Reunión de Presidentes, Órgano Supremo del Sistema de Integración Centroamericana, “se integra por los Presidentes Constitucionales de los Estados Miembros… Sus decisiones se adoptarán por consenso…”, por lo tanto la Declaración Conjunta firmada en San Salvador el 20 de julio del 2010 carece de legitimidad al no haber estado presente ningún representante del Gobierno de Nicaragua. Esa reunión no llenó los requisitos del SICA y en consecuencia las declaraciones y plan de acción no constituyen actos legales del mismo.

2. El Gobierno de Nicaragua mantiene su compromiso de continuar trabajando para que se logre el acuerdo con el Gobierno de Honduras que permita crear las condiciones básicas para la reincorporación plena de la hermana República de Honduras a la Organización de los Estados Americanos (OEA) y en correspondencia al Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

Dado en la ciudad de Managua, Nicaragua, Centroamérica, el 21 de Julio del año 2010.

Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional

Fuente: nicaraguaymasespanol.blogspot.com

Documentos revelan que EEUU y Colombia planean ataque contra Venezuela



Por Eva Golinger


La expansión militarista de Estados Unidos en la región y su estrategia de movilidad global están en proceso de ejecución contra Venezuela. La misiva que reveló el Presidente Chávez confirma los planes contenidos en documentos del Pentágono del 2009

Caracas, 24 de julio 2010 – El Presidente Hugo Chávez denunció este sábado que Estados Unidos planea atacar a Venezuela y derrocar su gobierno. Durante la celebración del natalicio del Libertador Simón Bolívar, Chávez leyo de una misiva secreta que había recibido de una fuente no revelada desde los Estados Unidos.


“Viejo amigo, hace años no le veo, como te comenté, lee los tres últimos que te envié, la idea sigue siendo la generación del conflicto por el lado occidental”, leyó Chávez del texto confidencial.


“Los últimos acontecimientos confirman todos, o casi todos, lo que éstos discutieron en parte por aquí y otras informaciones que me han llegado desde arriba”, continuó la carta.


“La fase de preparación de la comunidad internacional, con ayuda de Colombia, está en plena ejecución”, manifestó el texto, haciendo referencia a la sesión extraordinaria en la Organización de Estados Americanos (OEA) el jueves pasado, durante la cual el gobierno de Colombia acusó a Venezuela de apoyar “terroristas” y dar refugio a “campamentos terroristas” en territorio venezolano. El gobierno colombiano dio un “ultimatum” de “30 días” a Venezuela para permitir una “intervención internacional”. El Departamento de Estado también apoyó la posición de Colombia e instó a Venezuela que “debe responder frente a esta información ‘comprabada y confirmada’”.


La misiva continuó con más detalles, “Te mandé a decir que tienen fecha límite los eventos el 26, pero por alguna razón están adelantando movimientos que eran para ejecutarse después”.


“En los Estados Unidos se acelera la fase de ejecución con una fuerza de contención hasta Costa Rica con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico”.


El primero de julio pasado, el gobierno de Costa Rica autorizó la entrada de 46 buques de guerra y 7 mil marines estadounidenses en su territorio.


El verdadero objetivo de esta movilización militar, destacó el documento, es para “apoyar operaciones militares” contra Venezuela.


ASESINATO Y DERROCAMIENTO


“Hay un acuerdo entre Colombia y Estados Unidos con dos objetivos: uno es Mauricio y el otro es el gobierno”, reveló el texto secreto. El Presidente Chávez explicó que “Mauricio” es el seudónimo utilizado en estas comunicaciones.


“La operación militar va”, alertó el texto, y la realizarán “los del norte, pero no quieren entrar directamente a Caracas”.


“Están cazando a ‘Mauricio’ fuera de Caracas, es muy importante, te lo repito es muy importante”.


El Presidente Chávez reveló que había recibido comunicaciones de la misma fuente en ocasiones anteriores alertándolo sobre amenazas peligrosas. Recibió una carta de la fuente días antes de la captura de más de cien paramilitares colombianos en las afueras de Caracas, que eran parte de un plan de asesinato contra el jefe de estado venezolano. Otra comunicación le llegó en las semanas antes del golpe de Estado de abril 2002. “La carta habló de francotiradores y el golpe”, explicó Chávez, “y tenía razón, la información fue veraz, pero no fuimos capaces de actuar a tiempo para prevenir la situación”.


EXPANISIÓN MILITAR DE EEUU


Esta última revelación llega justo después de la decisión de romper relaciones con Colombia, tomada por el Presidente Chávez luego del “show” de Colombia en la OEA.

“Uribe es capaz de cualquier cosa”, alertó Chávez, anunciando que el país está en máxima alerta y las fronteras serán reforzadas.


En octubre 2009, Colombia y Estados Unidos firmaron un polémico acuerdo militar que autorizó a Washington la ocupación de siete bases militares y el uso del territorio completo para ejecutar sus misiones militares. Una de las bases señaladas en el acuerdo, Palanquero, fue citada en un documento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos de mayo 2009, como necesaria para “conducir operaciones militares de amplio espectro” por todo el continente y para combatir “la amenaza de gobiernos anti-estadounidenses” en la región.


Palanquero también fue considerada una pieza crítica para la estrategia de movilidad global del Pentágono, como fue destacado en el Libro Blanco: Estrategia de Movilidad Global del Comando de Movilidad Aéreo, publicado en febrero 2009. “El Comando Sur ha identificado a Palanquero, Colombia (Base Germán Olano SKPQ), como un lugar de cooperación en seguridad (CSL por sus siglas en inglés). Desde este lugar, casi la mitad del continente puede ser alcanzado por un C-17 sin tener que reabastecer”.


El presupuesto de 2010 del Pentágonoincluyó una solicitud de 46 millones de dólares para mejorar la instalación en Palanquero, para apoyar la “Estrategia de Postura de Teatro” del Comando Combatiente, y “dar una oportunidad única para operaciones de amplio espectro en una sub-región crítica de nuestro hemisferio donde la seguridad y estabilidad está bajo la constante amenaza de insurgencias terroristas, gobiernos anti-estadounidenses, la pobreza endemica y las frecuentes desastres naturales”.


El documento de la Fuerza Aérea de mayo 2009 además reveló que Palanquero sería utilizado para “incrementar nuestra capacidad de conducir operaciones de Inteligencia, Reconocimiento y Espionaje (ISR por sus siglas en inglés), mejorar el alcance global…y aumentar la capacidad de guerra expedita”.


En febrero 2010, la Dirección Nacional de Inteligencia de Estados Unidos clasificó a Venezuela y el Presidente Chávez como “Líder Anti-estadounidense” en la región, en su informe anual de amenazas.


Estados Unidos también mantiene dos bases de operaciones de avanzada en Aruba y Curazao, apenás kilómetros de la costa venezolana. Durante los últimos meses, el gobierno venezolano ha denunciado la intromisión no autorizada de varios aviones no tripulados (drones) y otros aeronaves extranjeros en territorio venezolano.


Al mismo tiempo, documentos oficiales de Estados Unidos recientemente desclasificados revelan entre $40 a $50 millones de dólares en financiamiento a grupos y medios anti-Chávez, para alimentar el conflicto dentro del país, ejecutar acciones de desestabilización y subversión interna, y promover matrices de opinión a nivel internacional para justificar una agresión contra Venezuela.


Estas últimas revelaciones evidencian que están preparando un conflicto serio, peligroso y no justificado contra Venezuela; un país con una democracia vibrante y las más grandes reservas petroleras del mundo.


[Ver los documentos militares de Estados Unidos aquí: http://centrodealerta.org/documentos_desclasificados/ ]


Fuente: centrodealerta.org