domingo, 28 de noviembre de 2010

Plan de Nación Golpista, oráculo del imperio

Ricardo Salgado

La situación de Honduras no podía llegar en peor condición al final de un año cargado de ilegitimidad, violencia, impunidad e ilegalidad; los hondureños vivimos virtualmente en un estado de guerra, en la que una de las partes esta armada hasta los dientes, cuenta con el apoyo de los más connotados asesinos del continente, y está decidido a borrar de la faz de la tierra a un rival digno pero indefenso. 
 
La crisis agraria, largamente sostenida por los campesinos, contra distintos actores, muchos de los cuales se fueron mostrando como terratenientes, a pesar de que su actividad principal estuviera en el negocio textil. Desde 1990, cuando la administración Callejas aprobara la Ley de Modernización del Sector Agrícola, los campesinos hondureños han tenido que luchar más por mantener sus conquistas que por avanzar en el proceso de Reforma Agraria. Sin embrago, el embate que sufren hoy no tiene un carácter local; es parte de una estrategia hegemónica del imperio contra las democracias populares de América Latina. Como siempre, el precio se paga en sangre, con nuestra sangre. 

Las explicaciones no podemos buscarlas en las oficinas de los golpistas al servicio del voraz imperio norteño, pues estos siguen guiones, algunos de ellos viejos argumentos, sin ningún rasgo de creatividad. Muchos la podíamos prever hace meses que en la zona “caliente” del Bajo Aguan, y así lo denunciamos una y otra vez, la oligarquía “encontraría” su razón para reprimir sin límites al pueblo hondureño; ya lo “encontraron”; miles de fusiles de combate misteriosamente almacenados en lugar de estar en manos de los supuestos guerrilleros. De paso, el estado hondureño encuentra un argumento para meter la nariz en la agresión contra Nicaragua. 

Los seudo ministros del régimen fascista hondureño cumplen labores especiales, muy concretas: Oscar Álvarez (sobrino del asesino Gustavo Adolfo Álvarez), en la secretaria de seguridad, ha afirmado que en Nicaragua se preparan 3,000 hombre para desestabilizar el país y su régimen maravilloso; el canciller dice que el reingreso a la OEA ya no es una prioridad para el Estado hondureño, mientras los gorilas de las Fuerzas Armadas invaden las oficinas del Instituto Nacional Agrario en la ahora zona de guerra, en el Bajo Aguan. Todos estos acontecimientos son prefabricados, están insertos en la estrategia hegemónica imperial, los payasos solo cumplen con hacer su papel. 

Los resultados inmediatos no pueden ser otros que la intensificación de la represión, esta vez respaldada por una ley anti terrorista que la justifique; hoy todos nos hemos convertido en potenciales guerrilleros para el régimen. Puede visualizarse una tendencia clara a descuartizar a la oposición, eliminando una generación completa; todo esto está escrito en el Plan de Nación que tanto proclama Porfirio Lobo; la famosa “transición demográfica” se alcanza así. 

La dichosa reconciliación nacional ya ni siquiera está en la boca de los asesinos; ya cumplió con su papel y ahora va para el cesto de la basura; algunos de los que se prestaron a la legitimación del golpe de Estado, aceptando posiciones en la tragicomedia del régimen, hoy se ven seriamente amenazados por estos sanguinarios criminales. El Ministro Director del Instituto Nacional Agrario está ahora en la mira, el será el chivo expiatorio, y aunque existe una posibilidad de que gane popularidad entre la resistencia por su papel, también es muy posible que el régimen decida eliminarlo por completo. 

El avance neoliberal es implacable, se esperan nuevas leyes educativas que le quiten a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (estatal) su papel protagónico en el ámbito científico y se le ubique al mismo nivel de las Universidades Privadas; se creara un Consejo Especial de Educación, y el control de todo quedara en un súper ministerio de Educación el cual será conducido por algún carnicero con ínfulas de intelectual. Otra vez, el Plan de Nación, así es como dice la oligarquía que viviremos los siguientes 38 años. 

La ilusión de que Porfirio Lobo Sosa podría tener escondido algo de su pasado en la Escuela de Cuadros de Moscú en su interior, abrigada por no pocos hondureños en resistencia, están desvirtuadas por sus actos; el señor es un dictador, marioneta del imperio y la oligarquía que lo impusieron a sangre y fuego en ese puesto. Lobo es el sonriente asesino que le dice a la comunidad internacional que este es el paraíso de los derechos humanos, y cínicamente le pide al derrocado presidente Zelaya que no le haga daño a Honduras: Parece que él quiere esa tarea para él solo. 

El embajador gringo cumple con su rol, y su actividad más importante por ahora está en la dirección del Partido Liberal de Honduras, donde impulsa, con muchas dificultades, la resurrección del bipartidismo; gran problema para el pro cónsul pues ya pasaron los tres días de reglamento, y la abyección de los que dirigen así como de los que buscan dirigir lo que queda, no responde a las exigencias de las bases, que hoy tiene más ganas de apalear al sistema que de volver a la penuria que el mismo trae. 

Los autores del Golpe siguen manipulando, al tiempo que siguen con negocios pingues; algunos de estos negocios por décadas, actuando como proveedores exclusivos de la Universidad, con ex rectores haciendo de intermediarios. Sacro Santo dinero que les da siempre la razón, y nos permite poner mentira tras mentira en la cabeza de este pueblo que da y da, y no se cansa de dar. Dinero maravilloso que permite comprar iglesias, comprar pastores y cardenales; comprar jueces y magistrados, y además nos da la posición de grandes señores. Clase política podrida, empresarios podridos, políticos indignos, hoy los congresos se compran en bulto, las cortes las integran dipsómanos cobardes y pusilánimes que bajan los pantalones en cuanto el amo imperial les da la orden. 

Ya no hay salario mínimo, tampoco estatuto del docente, un ex sindicalista y un maestro, ambos en papel de judas ayudaron a matarlos; que facilidad para mejorar el ambiente para la inversión extranjera. Cualquier inversionista puede venir, si le arman un sindicato, se lo desarticulan, y si hay algún dirigente revoltoso le aplican la ley anti terrorista; de esto también se habla en el Plan de Nación, aquí está escrita la misión del “Moisés” golpista: llevar a su pueblo a la más terrible esclavitud.
Ese Plan de Nación, fabricado bajo los estándares ISO 15000 en la industria de la maldad más grande del mundo, es made in USA, parece ser el libro de las revelaciones donde se nos muestran los jinetes dirigiendo medios de comunicación, bancos, farmacéuticas y mineras; se nos deja ver quiénes serán los magistrados del juicio final, y quienes gozaran del beneficio eterno. Por deducción sabemos de antemano, quienes, por falta de recursos, no tienen un lugar en el paraíso que seguirá. 

La violencia contra el pueblo ha de seguir, así está escrito; falta ver si ahora somos capaces de cohesionar nuestras fuerzas, y prepararnos para cambiar el futuro que nos adjudica el oráculo de Washington: Si las señales que tenemos no nos abren los ojos hacia la unidad, entonces tendremos que esperar cosas terribles, con el agravante de que hemos sido incapaces de adoptar nuestra posición frente a la historia. 

Todo está claro, otros nos trajeron hasta este momento en la historia, ahora nos toca tomar el control de nuestras acciones, los dirigentes lo saben, lo saben las bases.


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