miércoles, 13 de marzo de 2013

¡Chávez ha muerto… por ahora!



“Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, ese Estado
No debería existir; y al fin no existiría”.— Simón Bolívar, libertador.
  
Comandante Presidente Hugo Chávez, entre gitanos no nos leemos la mano.
Y yo lo supe, lo sabía. Y no por los mercachifles de la desinformación, a esos no
les hago caso, ni siquiera omiso. Pero de eso hablemos más tarde, por ahora
viajemos en el tiempo hacia atrás, no tan lejos.

No se me olvida ese día, me dirigía a la cafetería de uno de los primeros pisos, casi subterráneo, de las Naciones Unidas, a encontrarme con colegas de la prensa de Honduras para coordinar la transmisión de quien entonces presidía mi país. Pasé frente a la librería de la ONU y di un vistazo, la vista se autobligó a un regreso hacia ese rostro conocido, reconocido por mis ojos.
Allí lo vi, (h) ojeando un libro, a su lado dos o tres personas, la librería casi vacía, y como buen gitano intuí que la estrategia era importante al momento de presentarme. A alguien como usted llegarle con la estampa de diplomático no le diría nada, uno mas de los miles que deambulan por allí, por eso saqué la contraseña inequívoca para alguien de su nivel humano y cultural: “Buenos días Presidente, soy Roberto Quesada, escritor hondureño y trabajo aquí en la embajada”.
Allí se crió la magia, la palabra funcionó “escritor”, e inmediatamente me dio la mano, me presentó al entonces canciller José Vicente Rangel y a su jefe de seguridad. Se interesó por mis títulos y yo le resumía Los barcos, una novela de amor y guerra sobre la conspiración desde Honduras, de la contra nicaragüense y Washington contra la Revolución Sandinista; Big Banana, que recién había salido en España, sobre los inmigrantes latinoamericanos en Nueva York, y así le fui contando. Y, por supuesto, no podía faltar en la conversación la literatura venezolana, con Rómulo Gallegos, entre otros. “Tienes que enviarme tus libros”, y llamó al edecán para que me diera la dirección. 
Recuerdo que no encontraba como decírselo pero se lo dije: “Presidente, ¿usted va a estar algunos minutos más aquí? Quisiera que unos colegas de Honduras lo saludaran”. Y esa espontaneidad, esa humildad suya, siempre la revivo como un instante que nunca pasará: “¿Dónde están? Llévame, vamos.” Y salíamos de la librería cuando los colegas se aproximaban a nosotros, alguien me había visto ya, y había dado la alerta, de que yo estaba conversando con el presidente Chávez. 
Los presenté uno a uno, pero enfaticé en David Romero Ellner, pues uno o dos días antes David me había invitado a cenar a un bar-restaurante de Manhattan, y mi sorpresa fue que era un periodista hondureño que leía: hablamos de Marx, de la dialéctica revolucionaria contemporánea, de literatura rusa, de Morazán y Froylan Turcios. Me contó cuando lo secuestraron y torturaron por su ideología de izquierda (por cierto, David Romero Ellner saltó a la palestra internacional cuando durante el golpe de Estado el ejercito asaltó Radio Globo y él y Rony Martínez, entre otros, tuvieron que huir a tiempo). Entonces era el perfecto para que no dejara el país mal parado. David conversaba con el comandante y yo con el canciller Rangel. Eso fue en el 2000, en la Cumbre del Milenio. Y nos tomamos muchas fotos que hizo el fotógrafo oficial Mario Fajardo.
Uno o dos años después volví a encontrarlo, el presidente Chávez con su séquito salía de la Asamblea General y yo entraba. Vi el alboroto y me acerqué, era él. Lo saludé dándole la mano, él agarró el gafete que colgaba en mi pecho, lo leyó, me miró muy serio, y me dijo: “No me has mandado tus libros”. Me avergoncé y él lo notó. Me puso una mano en el hombro invitándome a caminar con él, así fuimos conversando bajando las escaleras principales de las Naciones Unidas. Al día siguiente lo vi cuando entraba a pie en las Naciones Unidas, siempre con ese montón de gente alrededor, yo le dije: “Buenos días, Presidente”. El me saludó con la mano y mientras caminaba repitió omitiendo la letra ‘s’:”Hondura, Hondura, Hondura”. 
En el 2009, cuando supe que el presidente Chávez estaba en Nueva York, ya no fue casualidad, lo busqué. Lo encontré, él tenía allí una reunión bilateral. Nos saludamos de estrechón de manos, me dijo que la reunión que tenía era “ya mismo”, pero que lo esperara allí, con su jefe de seguridad. En ese lapsus llamé al periodista Arnulfo Aguilar, de Radio Uno de Honduras, y le dije de la posibilidad de una entrevista con el presidente Chávez sobre el golpe de Estado asestado en Honduras el 28 junio del 2009, que estuviera listo.
Cuando el Comandante salió, se dirigió hacia mi y me dijo con nombre y todo: “Roberto, ¿y tú qué haces aquí… no deberías de estar en la embajada de Brasil acompañando a Mel?” Le expliqué que yo coordinaba la resistencia contra el golpe de Estado en Nueva York y, además, seguía en la ONU ahora peleando contra el golpe. “Miré la gran manifestación hondureña apoyando a Mel cuando venía, los felicito”, afirmó. Le propuse la entrevista y me dijo que con gusto. Volví a contactar al amigo Arnulfo, y le hice la primera pregunta al Comandante, le acercaba el teléfono cuando un zarpazo me bajó la mano, casi violentamente, el jefe de seguridad, y me dijo muy en serio: “¡Con teléfono no! Si no hay micrófono no hay entrevista. Nada de celulares”. 
Entonces el presidente Chávez no dijo nada al respecto, su seguridad tenía licencia para actuar en lo que creía conveniente. Cambió de tema y me dijo:”Acabo de hablar con Mel, hace como una hora”. Y yo le agradecí en nombre del pueblo hondureño, y le conté que allí habíamos estado varios días con el canciller Nicolás Maduro, el padre D’Escoto (entonces presidente de la Asamblea General de la ONU), con el presidente Zelaya, quien, por cierto, me había dicho con su acostumbrado humor: “Fijate que de la noche a la mañana sos mi secretario, lo malo es que ahora no puedo aumentarte el sueldo.” A Nicolás esto le causó mucha gracia, pero yo le respondí muy en serio: “De un presidente como usted es un honor ser su secretario, aun cuando sea Ad honorem”.
Al despedirme le pedí al presidente Chávez si nos tomábamos una foto, de inmediato posó a mi lado. Una mujer que estaba por allí la tomó. Vi que no servía y se lo dije a él. “No hay problema, tomemos otra”, respondió. La mujer se ofreció pero yo no acepté, le pasé la cámara al jefe de seguridad que no me dejó hacer la entrevista y esto le causó mucha risa al Comandante Chávez, de allí la foto: El presidente Chávez con tremenda risa y yo muy serio, dándole instrucciones a su jefe de seguridad, que “¡cuidadito no me sale bien esa foto!”. 
¡Qué honor haber estado contigo Comandante Chávez! Ser testigo de esa capacidad de trasmitir tu cariño con tanta facilidad. Y lo que decía al principio “entre gitanos no nos leemos la mano”, es porque ese 17 de febrero, mientras celebrábamos el triunfo de Correa del Sur y su pueblo ecuatoriano, regresaste sigiloso, casi clandestino a Venezuela, a tu tierra bolivariana. Y le dije a mi compañera Lucy Pagoada, coordinadora del FNRP/Libre EEUU/Canadá: “Creo que el Comandante Chávez tomó la decisión de regresar a morir a su patria, no quiere morir en otra tierra”.
Quizá por eso no lloré cuando lo anunció el vicepresidente Maduro a través de TeleSur, porque ya lo sabía. Lo que no sabía es que morirías por tan poco tiempo, solo los segundos del impacto de saberlo, porque este día sí he llorado, de la emoción, cuando te he visto y escuchado hablar a través de la boca de tu pueblo, de gente común, que el azar le puso una cámara y un micrófono y no eran ellos, eras tú, eres tú Comandante. ¿A quién quieres echarle el cuento de que descansas en paz? A mi no. Trabajas en paz, con tu pueblo, con los pueblos. 
* Roberto Quesada es escritor y periodista hondureño. Reside en Nueva York.

Lobo continúa cumpliendo guión de la CIA

Como si se trata de un hombre valiente o inteligente, el presidente de facto Porfirio Lobo Sosa eleva el tono mezclando un conflicto que involucra a pescadores artesanales con el uso de aviones supersónicos F5 en la región del Golfo de Fonseca. (1)

Hace menos de dos meses el gobierno Lobo – Hernández regalaba la soberanía nacional con el proyecto aprobado desde el Poder Legislativo, llamado “Regiones Especiales de Desarrollo”, (2) sin que esta violación a la soberanía significara la movilización militar de un tan solo efectivo de infantería.

Curiosamente el lunes 4 de marzo una treintena de nicaragüenses que se reivindicaban como la “Auténtica Contra” ingresaban al país pidiendo asilo político y aludiendo persecución del gobierno Sandinista de la República de Nicaragua.  (3)
Las encuestas de opinión colocan en El Salvador como favorito para las próximas elecciones presidenciales al candidato del Frente Farabundo Martí, Salvador Sánchez Cerén, seguido por el candidato de ARENA, partido de ultraderecha corresponsable de la masacre del pueblo salvadoreño durante el conflicto militar de la década de los ochenta.

En Honduras, la candidata del Partido Libertad y Refundación LIBRE, brazo político del Frente Nacional de Resistencia Popular FNRP, Xiomara Castro de Zelaya muestra una ventaja considerable de su seguidor más próximo “el hombre de la televisión”, Salvador Nasralla y aún más ventaja del ultraderechista Juan Orlando Hernández, candidato apoyado por el Presidente Lobo y el sector de la oligarquía más beneficiado del latrocinio del Estado de Honduras en los últimos 15 años.

Mauricio Villeda, reconocido golpista e hijo de un presidente golpista, candidato favorito de la Embajada Norteamericana, no levanta cabeza y su partido no promete más que bochornos para las próximas elecciones.

Ante este cuadro patético de los candidatos de la derecha en la región, comienzan a surgir estas escaramuzas diplomáticas con olor a guerra, que convienen solamente a los sectores conservadores para evitarse su fracaso electoral de los próximos comicios.

La pérdida de hegemonía del imperialismo en Latinoamérica, sumando el fracaso político que ha representado el asesinato del Presidente Hugo Chávez Frías, no deja mayor margen de acción en el terreno de la democracia, situación que debe preocupar a los pueblos y a sus vanguardias revolucionarias.


Tegucigalpa MDC. Martes 13 de marzo de 2013


(1)    http://elheraldo.hn/Secciones-Principales/Pais/No-tengo-que-levantar-los-F-5-para-que-me-abran-paso-advierte-Lobo

(2)    http://www.laprensa.hn/Secciones-Principales/Honduras/Tegucigalpa/Honduras-Aprueban-Ciudades-Modelo-en-el-Congreso-Nacional#.UUBNLzcyj1U

(3)    http://www.elheraldo.hn/Secciones-Principales/Regionales/Nicaragueenses-piden-asilo-politico-en-Honduras
 

martes, 12 de marzo de 2013

LIBRE presente en el último adiós al Comandante Hugo Chávez

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Redaccion Cholusat Sur
Miembros del Partido Libertad y Refundación, entre ellos el Coordinador Manuel Zelaya Rosales, El Sub coordinador Esdras Amado López, así como Mauricio Ramos y la ex canciller Patricia Rodas estuvieron presentes en la capilla ardiente de la academia militar para rendir un homenaje al Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.
Al llegar a la academia las miradas se postraban ante el paso del Presidente Zelaya quien fue reconocido por miles de venezolanos que supieron de su lucha por retornar el orden democrático en 2009 luego de que este se vio interrumpido debido al golpe de estado en su contra.
Ya en el lugar los representantes del Partido Libre pudieron conversar con el presidente interino Nicolás Maduro y expresar en nombre de todo el pueblo hondureño las muestras de condolencia por la irreparable pérdida del comandante Chávez.
En la conversación el presidente Nicolás Maduro aseguro estar muy pendiente y sigue de cerca el crecimiento y la aceptación que esta teniendo Libre en Honduras.
Venezuela aguarda la llegada de 33 jefes de Estado y de Gobierno y 54 delegaciones de alto nivel para asistir a las honras fúnebres del presidente, Hugo Chavez visitado por miles de personas.
“Treinta y tres jefes de Estado, igualmente, asistirán seis ministros de relaciones exteriores, algunos de ellos europeos” y representantes de distintos “organismos internacionales”, dijo hoy al canal estatal el canciller venezolano, Elías Jaua.
Señaló que “también ha confirmado su presencia el príncipe de Asturias en representación del Reino de España y del pueblo español”.
Jaua informó así la nueva cifra de dignatarios que se esperan mañana para el funeral de Estado de Chávez, al que, según dijo inicialmente, habían confirmado 22 jefes de Gobierno y de Estado.
“A todos, a los que vienen, a los que no pudieron venir pero han enviado su testimonio de solidaridad, muchas gracias, muchas gracias, mil gracias por ese homenaje póstumo”, añadió.
El canciller confirmó que han recibido 42 notas de condolencia de distintos países del mundo, de los cuales 16 han decretado duelo nacional, lo que, según dijo, es “cosa poco vista”.
“Nosotros agradecemos todas, todas, las manifestaciones de condolencias y todas las manifestaciones que se han expresado a través de la declaratoria de un duelo nacional”, añadió y sostuvo que también ha recibido la solidaridad de 10 organizaciones multilaterales como la Unión Europea y de las Naciones Unidas, entre otras.
Jaua indicó que declararon tres días de duelo nacional por el fallecimiento de Chávez: Argentina, Bielorrusia, Brasil, Chile, Cuba, China, Ecuador, Haití, Perú, República Dominicana y Uruguay.
Irán declaró un día de luto nacional y siete días los Gobiernos de Bolivia, Nicaragua, Nigeria y República Árabe Saharaui, detalló el canciller y resaltó que ese gesto constituye un “testimonio de reconocimiento del peso y la importancia del liderazgo político” de Chávez.
El canciller expresó su agradecimiento por las expresiones hacia “un hombre que luchó por la paz del mundo”, por la unión latinoamericana y caribeña, por la democratización de las organizaciones internacionales, por el equilibrio de poderes en el mundo para garantizar la paz y la supervivencia de la vida en el planeta.
En Venezuela ya se encuentran los presidentes de Uruguay, Jose Mujica; de Bolivia, Evo Morales, quienes ayer, junto a la mandataria argentina, Cristina Fernández; cumplieron la primera guardia de honor junto al ataúd de Chávez.
Fernández se encuentra en este momento de vuelta a su país y en representación de Argentina se quedará el canciller Héctor Timerman.
Hoy jueves llegó el mandatario cubano, Raúl Castro; y se espera también la llegada en las próximas horas de los presidentes de México, Enrique Peña Nieto; Ecuador, Rafael Correa; Nicaragua, Daniel Ortega; Honduras, Porfirio Lobo; El Salvador, Mauricio Funes; República Dominicana, Danilo Medina, y el chileno, Sebastián Piñera.
También el colombiano, Juan Manuel Santos; el panameño, Ricardo Martinelli; el peruano, Ollanta Humala, el mandatario de Haití, Michel Martelly, el jefe de Estado de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, y el de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, entre otros.
El féretro de Chávez permanece desde la noche de ayer en capilla ardiente en la Academia Militar, adonde llegó después de un recorrido que se inició en el Hospital Militar de Caracas y concluyó más de seis horas después acompañado por decenas de miles de seguidores.
El gobernante, de 58 años, falleció el martes en el Hospital Militar después de haber retornado al país el 18 de febrero luego de más de dos meses internado en Cuba, donde se sometió el 11 de diciembre a su cuarta operación en 18 meses por el cáncer que le diagnosticaron a mediados de 2011.

martes, 5 de marzo de 2013

¡Gloria al bravo Chávez!

Cuesta muchísimo asimilar la dolorosa noticia del fallecimiento de Hugo Chávez Frías. No puede uno dejar de maldecir el infortunio que priva a Nuestra América de uno de los pocos “imprescindibles”, al decir de Bertolt Brecht, en la inconclusa lucha por nuestra segunda y definitiva independencia. La historia dará su veredicto sobre la tarea cumplida por Chávez, aunque no dudamos que será muy positivo. Más allá de cualquier discusión que legítimamente puede darse al interior del campo antiimperialista –no siempre lo suficientemente sabio como para distinguir con claridad amigos y enemigos- hay que partir reconociendo que el líder bolivariano dio vuelta una página en la historia venezolana y, ¿por qué no?, latinoamericana. Desde hoy se hablará de una Venezuela y Latinoamérica anterior y de otra posterior a Chávez, y no sería temerario conjeturar que los cambios que impulsó y protagonizó como muy pocos en nuestra historia llevan el sello de la irreversibilidad. Los resultados de las recientes elecciones venezolanas –reflejos de la maduración de la conciencia política de un pueblo- otorgan sustento a este pronóstico. Se puede desandar el camino de las nacionalizaciones y privatizar a las empresas públicas, pero es infinitamente más difícil lograr que un pueblo que adquirió conciencia de su libertad retroceda hasta instalarse nuevamente en la sumisión. En su dimensión continental, Chávez fue el protagonista principal de la derrota del más ambicioso proyecto del imperio para América Latina: el ALCA. Esto bastaría para instalarlo en la galería de los grandes patriotas de Nuestra América. Pero hizo mucho más.
Este líder popular, representante genuino de su pueblo con quien se comunicaba como nunca ningún gobernante antes lo había hecho, sentía ya de joven un visceral repudio por la oligarquía y el imperialismo. Ese sentimiento fue luego evolucionando hasta plasmarse en un proyecto racional: el socialismo bolivariano, o del siglo veintiuno. Fue Chávez quien, en medio de la noche neoliberal, reinstaló en el debate público latinoamericano -y en gran medida internacional- la actualidad del socialismo. Más que eso, la necesidad del socialismo como única alternativa real, no ilusoria, ante la inexorable descomposición del capitalismo, denunciando las falacias de las políticas que procuran solucionar su crisis integral y sistémica preservando los parámetros fundamentales de un orden económico-social históricamente desahuciado. Como recordábamos más arriba, fue también Chávez el mariscal de campo que permitió propinarle al imperialismo la histórica derrota del ALCA en Mar del Plata, en Noviembre del 2005. Si Fidel fue el estratega general de esta larga batalla, la concreción de esta victoria habría sido imposible sin el protagonismo del líder bolivariano, cuya elocuencia persuasiva precipitó la adhesión del anfitrión de la Cumbre de Presidentes de las Américas, Néstor Kirchner; de Luiz Inacio “Lula” da Silva; y de la mayoría de los jefes de estado allí presentes, al principio poco propensos –cuando no abiertamente opuestos- a desairar al emperador en sus propias barbas. ¿Quién si no Chávez podría haber volcado aquella situación? El certero instinto de los imperialistas explica la implacable campaña que Washington lanzara en su contra desde los inicios de su gestión. Cruzada que, ratificando una deplorable constante histórica, contó con la colaboración del infantilismo ultraizquierdista que desde dentro y fuera de Venezuela se colocó objetivamente al servicio del imperio y la reacción.
Por eso su muerte deja un hueco difícil, si no imposible, de llenar. A su excepcional estatura como líder de masas se le unía la clarividencia de quien, como muy pocos, supo descifrar y actuar inteligentemente en el complejo entramado geopolítico del imperio que pretende perpetuar la subordinación de América Latina. Supeditación que sólo podía combatirse afianzando –en línea con las ideas de Bolívar, San Martín, Artigas, Alfaro, Morazán, Martí y, más recientemente, el Che y Fidel- la unión de los pueblos de América Latina y el Caribe. Fuerza desatada de la naturaleza, Chávez “reformateó” la agenda de los gobiernos, partidos y movimientos sociales de la región con un interminable torrente de iniciativas y propuestas integracionistas: desde el ALBA hasta Telesur; desde Petrocaribe hasta el Banco del Sur; desde la UNASUR y el Consejo Sudamericano de Defensa hasta la CELAC. Iniciativas todas que comparten un indeleble código genético: su ferviente e inclaudicable antiimperialismo. Chávez ya no estará entre nosotros, irradiando esa desbordante cordialidad; ese filoso y fulminante sentido del humor que desarmaba los acartonamientos del protocolo; esa generosidad y altruismo que lo hacían tan querible. Martiano hasta la médula, sabía que tal como lo dijera el Apóstol cubano, para ser libres había que ser cultos. Por eso su curiosidad intelectual no tenía límites. En una época en la que casi ningún jefe de estado lee nada -¿qué leían sus detractores Bush, Aznar, Berlusconi, Menem, Fox, Fujimori?- Chávez era el lector que todo autor querría para sus libros. Leía a todas horas, a pesar de las pesadas obligaciones que le imponían sus responsabilidades de gobierno. Y leía con pasión, pertrechado con sus lápices, bolígrafos y resaltadores de diversos colores con los que marcaba y anotaba los pasajes más interesantes, las citas más llamativas, los argumentos más profundos del libro que estaba leyendo. Este hombre extraordinario, que me honró con su entrañable amistad, ha partido para siempre. Pero nos dejó un legado inmenso, imborrable, y los pueblos de Nuestra América inspirados por su ejemplo seguirán transitando por la senda que conduce hacia nuestra segunda y definitiva independencia. Ocurrirá con él lo que con el Che: su muerte, lejos de borrarlo de la escena política agigantará su presencia y su gravitación en las luchas de nuestros pueblos. Por una de esas paradojas que la historia reserva sólo para los grandes, su muerte lo convierte en un personaje inmortal. Parafraseando al himno nacional venezolano: ¡Gloria al bravo Chávez! ¡Hasta la victoria, siempre, Comandante!


Fuente: Rebelión

Hasta siempre Comandante!

Un dolor profundo nos embarga al conocer la muerte del Comandante Hugo Rafaél Chávez Frías!

Hasta la VICTORIA siempre querido Comandante!

Honduras, Centro América, América Latina y el mundo llora tu muerte y juramos continuar tu lucha!

Hasta vencer!

Colectivo de emergencia informativa
HONDURAS EN LUCHA

viernes, 22 de febrero de 2013

Plataforma Agraria condena las recientes declaraciones vertidas por el comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Xatruch

Mediante un comunicado la Plataforma Agraria que aglutina a diversas organizaciones campesinas del país condena las recientes declaraciones vertidas por el coronel German Alfaro, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Xatruch en donde acusa a dirigentes del Movimiento Unificado Campesino del Aguán, medios de comunicación y periodistas de orquestar una campaña en contra de la militarización que se ejecuta en el Aguán. a continuación el comunicado:

Comunicado

La Plataforma Agraria Regional Campesina del Valle del Aguán que la conforman los siguientes organizaciones: El Movimiento Organizado Campesino Recuperación del Aguán (MOCRA), el Movimiento Campesino del Aguan (MCA), el Movimiento Campesino de Rigores (MCR), el Movimiento Campesino de Luzón Palmeras (MCLP), el Movimiento Campesino de Orica (MCO), La Empresa Asociativa Campesina de Isleta (EACI), el Movimiento Campesino Buenos Aires (MCBA), el Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA), el Movimiento Autentico Reivindicador Campesino del Aguán (MARCA), la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC), La Asociación Nacional de Campesinos de Honduras (ANACH), el Movimiento Campesino Refundación Gregorio Chávez (MCRGC), el Movimiento Campesino La Danta (MCD) y el observatorio de Derechos Humanos del Bajo Aguan comunican Al pueblo Hondureño y la comunidad internacional lo siguiente:

1- Condenamos las declaraciones del coronel Germán Alfaro Escalante, dadas en conferencia de presa en el municipio de Tocoa, del departamento de Colón el 18 de febrero 2013, pretendiendo enjuiciar a voceros de las organizaciones campesinas que denuncian constantemente los asesinatos de campesinos en el Bajo Aguan.

2- Condenamos el plan de criminalizar la lucha por el acceso a la tierra, al pretender procesar judiacialmente a los compañeros Yoni Rivas, Vitalino Álvarez y Wilfredo Paz por denunciar ante los medios de comunicación los asesinatos en el Aguan.

3- En lo que va del año 2013 han sido asesinados nueve campesinos en el Bajo Aguan, recientemente el hecho ocurrido el sábado 16 de febrero donde fueron asesinados Santos Cartagena miembro de MUCA y José Trejo Cabrera en Tocoa departamento de Colón, este último hermano del abogado Antonio Trejo Cabrera defensor de los campesinos y campesinas, asesinado por sicarios el pasado 22 de septiembre del 2012 en Tegucigalpa.

4- El pueblo hondureño no debe olvidar a los verdaderos responsables de esta crisis agraria y alimentaria que vive nuestro país, son los que aprobaron la fatídica e inconstitucional LEY DE MODERNIZACION Y DESARROLLO DEL SECTOR AGRICOLA en 1992, entre ellos Rafael Leonardo Callejas ex presidente de Honduras, Rodolfo Irías Navas presidente del Congreso Nacional y Juan Ramón Martínez ministro del Instituto Nacional Agrario (INA).

5- Responsabilizamos al Estado de Honduras, y a los grupos armados liderados por terratenientes, de cualquier atentado criminal en contra de los voceros de las organizaciones campesinas.

6- Responsabilizamos al Congreso Nacional (CN), el cual dirige Juan Orlando Hernández, de los constantes asesinatos en la zona del Aguan, por estar aprobando leyes selectivas que protegen a grupos armados aglutinados en las llamadas empresas de seguridad de los terratenientes y así poder circular libremente con armas de grueso calibre.

7- Hacemos un llamado a los organismos nacionales e internacionales defensores de derechos Humanos, a que hagan acto de presencia de manera permanente, para velar por la vida de miles de campesinos y campesinas que luchan por el acceso a la tierra.

No Somos Pájaros para vivir en el Aire, No somos Peces para vivir en el Agua, somos campesinos y campesinas que necesitamos vivir en la tierra.

Dado en la colonia La Confianza, Tocoa Colon, Honduras a los 19 días del mes de febrero 2013.
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Plantón en el Congreso Nacional

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Coordinador General FNRP José Manuel Zelaya Rosales en el Plantón en el Congreso Nacional

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Colectivo Las Necias

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Colectivo Las Necias

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Colectivo Las Necias

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Colectivo Las Necias
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Colectivo Las Cipotas
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jueves, 13 de diciembre de 2012

El re-golpe y la dictadura del día después

Tomás Andino
Hoy en la madrugada hubo otro Golpe de Estado en Honduras (Re-Golpe lo llaman algunos), esta vez contra la “Suprema” por la mayoría mecánica oficialista en el Congreso Nacional.
Que se violó la Constitución, es cierto. El Congreso no tiene ninguna atribución para hacer lo que hizo, como tampoco la tuvo para destituir a Mel.
Pero recordemos que tampoco la Corte Suprema es una mansa paloma. Todos sus fallos son políticos y, aunque en uno que otro hace demagogia para aparentar ser “imparcial”, la conducta del sistema judicial se ha caracterizado por favorecer a los ricos y a los grupos de poder en Honduras. Además no olvidamos que también se prestó para dar el Golpe de Estado del 28 de junio de 2009.
Así que, más de alguno dirá: “Esta bien que se peleen entre ellos. Es un pleito entre golpistas. Ese no es asunto nuestro”.
Hasta cierto punto es justificada esa forma de pensar, pero, cuidado, después de lo que ha pasado debemos ver con objetividad en qué situación queda el Pueblo en Resistencia frente al poder del Estado, un Estado que no es nuestro y frente al cual somos vulnerables.
Mi tesis es que este asunto nos atañe a todos porque el monopolio absoluto del poder del Estado en manos de una pandilla de avorazados, amenaza los intereses de TODOS y TODAS, sin excepción, en la coyuntura actual.
El primer punto que hay que analizar es ¿por qué Pepe y Juan Orlando dieron este golpe a otros golpistas? ¿En verdad fue por el tema de la Ley de Depuración Policial?
Mi opinión es que no. Si tanta voluntad tiene Pepe de hacer depuración en la policía ¿por qué no la ha hecho con los mecanismos de investigar y llevar a los tribunales a los oficiales culpables de coludirse con el crimen organizado? ¿Por qué se va por las ramas?
Además, Pepe y JOH sabían que esa Ley dejó de tener vigencia el 25 de noviembre pasado, por lo que cualquier fallo de la Corte Suprema sobre una Ley que no existe no tiene ningún sentido. Así que, si la Corte se atrevía a hacer el ridículo fallando sobre una ley que ya no es ley, el Congreso y la Presidencia simplemente pudieron hacerse de la vista gorda. Por muchos años, así se han hecho las cosas en Honduras sin que pase nada. Pero esta vez las cosas no sucedieron así.
Pongamos entonces las cosas en perspectiva y empecemos por el principio… ¡Por la economía!
1. El país está prácticamente en bancarrota económica, producto del saqueo a que lo han sometido los golpistas y los banqueros. Pepe ha gastado el presupuesto de este año antes de concluirlo y ha tenido que echar mano de la Reserva Monetaria (el respaldo en dólares que tiene el país para hacer importaciones) para que no se pare el aparato de Estado. Solo eso es ya un síntoma de grave situación económica. Pero sigamos.
La La banca nacional, que en un principio le prestó miles de millones y se benefició de ello, ya no quiere seguir financiándolo porque ha sobrepasado su capacidad de endeudamiento (debe L. 51 mil millones a la banca privada). Ahora Pepe recurre a vender “bonos soberanos” para que la banca internacional los compre en condiciones leoninas, lo cual es una desesperada medida nada fácil de realizar, porque colocar esos bonos solo es posible en condiciones contractuales humillantes debido a la fuerte competencia internacional. Para colmo, el FMI en su última visita no ha logrado acuerdo con el gobierno, y eso significa en buen castellano, que no hay luz verde para que el resto de la banca internacional le suelte fondos al Estado. En otras palabras, a Pepe se le acabó la cuerda en lo económico.
Por tanto ¿de dónde va a sacar el dinero que necesita para hacer funcionar el Estado y a la vez tener para su campaña electoral? Aquí viene lo mejor.
2. El gobierno sabe que en estas condiciones la única manera de sobrevivir como Estado es entregándose en cuerpo y alma a la política criminal del FMI disminuyendo drásticamente la masa salarial de los empleados públicos, destruir sus conquistas laborales y las conquistas sociales del pueblo en general, privatizar a mansalva, entregar el país a las transnacionales, imponer impuestos y ¡agárrense! devaluar la moneda para satisfacer al FMI. Eso significa que el próximo año (si no es que este no nos da un super paquetazo de regalo de Navidad) el gobierno se nos vendrá encima haciendo despidos masivos, reduciendo salarios donde pueda, aprobando más paquetazos, de los cuales la principal víctima será la clase trabajadora.
Por consiguiente, el gobierno sabe que para el próximo año hay una BOMBA SOCIAL similar a la de Grecia… y todos sabemos lo que pasó en Grecia. Ya los síntomas comienzan a sentirse en las luchas que algunos empleados públicos hacen hoy contra el incumplimiento de pagos.
3. Adicional a lo anterior, el 18 de noviembre pasado el oficialismo se impuso de forma fraudulenta afectando tanto a las corrientes de oposición internas en el Partido Liberal y el Nacional, como también le hizo una mala jugada al Partido LIBRE al no contabilizarle centenares de actas. En esta ocasión el oficialismo se sacudió a Ricardo Alvares y a Yani Rosenthal para que no le hicieran contrapeso, y además creo la imagen en el electorado de que LIBRE no fue capaz de superar al bipartidismo.
Superada esa primera etapa debido a la ausencia de una vigorosa resistencia electoral, ahora el régimen tiene sus ojos puestos en las elecciones generales de 2013. Y por los vientos que soplan, lo que se tiene preparado es un gran fraude, que ¡sorpresa! favorecerá al candidato oficialista del Partido Nacional frente al cual el fraude de este año fue solo un juego de niños.
4. Por otro lado, para nadie es una sorpresa que hay una fuerte contradicción entre el sector de la burguesía árabe (banqueros, industriales y comerciantes) contra el grupo de poder que representa Pepe y Juan Orlando. En ese contexto, resulta evidente que en este último año se ha creado una tensa situación entre el Poder Ejecutivo y Legislativo contra la Corte Suprema hasta llegar al desenlace de hoy día.
La intolerancia entre ambos sectores se volvió guerra en dos temas claves: el impuesto a la seguridad (o “tazón”) que le haría pagar a los empresarios un 1% retroactivo y la Ley de las Regiones Especiales de Desarrollo que hizo enfrentar a ambos por el botín de las “Ciudades Modelo”.

Es de notar que en este conflicto, Pepe y Juan Orlando han echado manos del apoyo de la Embajada de Estados Unidos y de la cúpula de las Fuerzas Armadas, mientras que el otro sector de la oligarquía ha hecho su propia jugada tejiendo alianzas con sectores de la policía corrupta, a lo cual Pepe responde organizando su fuerza especial de “TIGRES”.
Llegados a este punto, era claro que uno de los dos tenía que ser echado al mar. Ambos se prepararon para darle un golpe al otro. El sector de Ricardo Álvarez y compañía perdieron una oportunidad de oro al no aprovechar, para sus intereses claro, el fallo de la Corte Suprema sobre la Ley de las Regiones Especiales de Desarrollo, con lo cual habrían podido sacar a Juan Orlando de la justa electoral por el delito de “Traición a la Patria”.
En su contraataque, Pepe y Juan Orlando tejieron una estrategia que les funcionó (no dudo que con una ayudita externa). En los últimos meses el Poder Ejecutivo envió varios proyectos de Ley que perfectamente sabía que eran inconsistencias con la Constitución o que por cualquier otra razón, serían rechazados por aquel poder del Estado. Primero fue el Proyecto de la Ley de religiones (que violaba la Constitución al no dar el mismo trato a todas las iglesias), después el proyecto de Ley de Depuración Policial (que violaba el derecho de defensa) y después el Proyecto de Ley especial sobre el Referéndum y el Plebiscito en el que no ocultaba la intención de colocar una Cuarta Urna; entre otras.
¿Por qué lo hizo sabiendo que todos serían declarados inconstitucionales por la Corte? Sencillo: para crear un conflicto artificial y quebrar preventivamente una conspiración antes de que surgiera.
Lo del referéndum es lo que en política llamamos una “provocación” para hacer caer al enemigo en una trampa. Y por lo visto su adversario cayó. Es así que Pepe denuncia una “conspiración” en su contra y despojó a sus contrincantes de su mejor pieza, la Corte Suprema.
De esa forma mató dos pájaros de un tiro. Al día siguiente del Golpe era la fecha en que Ricardo Alvares interpondría un Recurso de Amparo ante la Corte Suprema para declarar nulo el triunfo de Juan Orlando; y era la fecha cuando se discutiría el recurso de inconstitucionalidad de la Ley de Depuración Policial. AL destituir a los cuatro magistrados, cambia la relación de fuerzas en la Corte volviéndola dócil a sus designios.
Ahora atemos los cabos… ¿Hacia dónde vamos con todo esto?



La crisis económica del país que obliga al régimen a atacar a la clase trabajadora, la bomba social que se espera para el próximo año, el fraude electoral que tiene en mente el oficialismo y la derrota política que acaba de asestarle a sus contrincantes con el Golpe a la Corte Suprema, conforman el escenario ideal para el surgimiento de una DICTADURA que busca hacerse del control absoluto del Estado por medios ilegítimos, para enfrentar la crisis económica, social y política que va a estallar el próximo año, sin los “inconvenientes” de una democracia, aunque sea burguesa.
Esta dictadura no es más de lo mismo que hemos tenido. En las circunstancias extraordinarias que he mencionado, se trata de una dictadura extraordinaria. Se trata de una dictadura dispuesta a hacer lo que sea para obtener el control absoluto de todo y de retenerlo. Solo recordemos que el próximo Congreso, elegirá una nueva Corte Suprema de Justicia, un nuevo Ministerio Público, un nuevo Tribunal Supremo Electoral, un nuevo Tribunal Superior de Cuentas, un nuevo Instituto de Acceso a la Información Pública, un nuevo Jefe del Estado Mayor conjunto de las Fuerzas Armadas, entre otros puestos claves del Engranaje del Estado.
Quien tenga el control del poder de todo eso será el amo de Honduras. ¿Me comunico?
¿Quién podrá contradecirlo desde el Estado para relanzar su idea de las “·Ciudades Modelo”, o la aprobación de las concesiones petroleras, mineras e hidroeléctricas, las reformas al Código de trabajo y la privatización de los institutos de previsión, etc.? La danza de los billones no parará. Eso es lo que está en juego.
Eso significa que si eso implica quebrarse a los partidos de oposición, lo va a hacer, mientras le estorben, a menos que se le sometan y le hagan el juego, como lo está haciendo la UD, por lo menos, tratando de quedar bien con éste; de lo contrario, los que estemos en la real oposición estaremos en la lista de ser el pavo de la cena.
Pero se engañan quienes creen que haciéndose los “chachitos” para quedar bien con el poder, ahora absoluto de la pandilla Lobo-Hernández van a ganarse sus favores. Piénsenlo mejor, porque bien dice la sabiduría popular: “Mal paga el diablo a quien bien le sirve”.
¿Alguien puede dudar que no es este el mejor momento para plantear la urgencia de una Asamblea Nacional Constituyente Originaria?
Dado en la ciudad de Tegucigalpa, M.D.C. a los doce días del mes de diciembre de 2012

martes, 14 de agosto de 2012

Honduras: La revolución de las palmeras

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Por Daniel Valencia Caravantes - El Faro

En el Valle del Aguán, al noroeste de Tegucigalpa, Honduras, campesinos organizados y armados se enfrentan con los guardias organizados y armados de los terratenientes en unas batallas por el control de las plantaciones de palma africana, un laberinto de palmeras que se extiende por todo lo ancho de la costa caribeña.

Tres años y más de 60 muertos después, el conflicto se asemeja mucho a una guerra, y el Estado es apenas un observador silencioso en esta batalla entre dos frentes.

"¿Quién dijo miedo detrás de una palmera?". Dicho de los campesinos del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA), Honduras.

Doris en el laberinto

A las 11 de la noche del 25 de diciembre de 2009, Doris Pérez se preparó para una emboscada. Se puso unos vaqueros, una camisa grande de hombre, de botones, cuadriculada, unas botas de hule y sobre el cabello castaño un gorro negro.

Cinco horas más tarde cargaba un machete en una mano. Avanzaba despacio y en silencio. Los rayos de la luna se colaban raquíticos hasta los senderos que separan a unas palmas africanas de otras palmas africanas. Gracias al follaje de las palmeras, elevado 25 metros, ella y el resto de campesinos eran sombras sigilosas que esquivaban como podían las ramas secas del camino. El menor ruido, cerca de la estación de guardias de seguridad, a la entrada de la finca, podía frustrar la misión.

En el Valle del Aguán, al noroeste de Tegucigalpa, Honduras, una plantación de palma africana puede convertirse en un laberinto sin paredes. Forma senderos interminables y desde cualquier punto evoca un espejo infinito: palmeras gigantescas, casi idénticas, alineadas una detrás de la otra, una a la par de la otra; cientos a la derecha, cientos a la izquierda y en diagonal... Un mar geométrico de árboles en el que solo los expertos saben entrar, salir, esconderse.

Doris no conocía ese laberinto pero no iba sola. Era una más entre el grupo de 100 usurpadores que avanzaban, decididos, para tomarse La Aurora, una de las plantaciones propiedad de la Exportadora del Atlántico, empresa de Miguel Facussé, uno de los hombres más poderosos de Honduras. La mayoría de los sigilosos invasores cargaba machetes y gorros como los de Doris. Unos pocos, los que lideraban la expedición, se cubrían además el rostro con pasamontañas. Esos cargaban armas de fuego.

El asalto fue rápido. "¡Ahí vienen los campesinos!", gritó un guardia a lo lejos. Alguien disparó, otros respondieron y Doris se escondió detrás del tronco de una palmera. La División Nacional de Investigación Criminal (DNIC) en el municipio de Tocoa, departamento de Colón, insinúa que fueron los campesinos los primeros en apretar los gatillos. "Los campesinos amenazaron con armas de fuego", escribió en un informe -elaborado año y medio después, en mayo de 2011- el jefe departamental de la división, Nelson Aguilera. Según los campesinos, ellos únicamente respondieron al fuego de los vigilantes. En el Bajo Aguán, las versiones sobre los enfrentamientos siempre están divididas.

De los hechos de aquella madrugada basta decir que había 25 guardias armados contra un centenar de campesinos. Los guardias huyeron serpenteando entre las palmeras. Cuando uno de los campesinos de la delantera descubrió la retirada, gritó: "¡Vencimos!" Doris también gritó, varias veces, mientras alzaba su machete, mientras brincaba, mientras se fundía en un abrazo con Geovany, el joven que venía a su lado: "¡Ganaron los campesinos! ¡Ganamos! ¡Que vivan los campesinos!"

* * *

El Valle del Aguán es una inmensa alfombra verde que atraviesa los municipios de Tocoa y Trujillo, en el Caribe hondureño. Es un paraíso agrícola en el que confluyen transnacionales como la United Fruit Company, con sus furgones planchando día y noche la Carretera Panamericana; poderosos terratenientes como Miguel Facussé, con más de 16 mil hectáreas de tierra; un ejército de guardias privados para custodiar la carretera y las fincas; y más de 3 mil campesinos pobres y sin tierras.

Hace tres años, en mayo de 2009, se expresaron aquí las profundas diferencias entre esos hombres y mujeres pobres y los terratenientes millonarios. En una revuelta pacífica y sorpresiva, un millar de campesinos ocuparon la planta El Chile, una de las procesadoras del aceite de palma africana de la Corporación Dinant, la empresa insignia de Miguel Facussé.

Esa toma generó pérdidas millonarias a Dinant, porque en un mundo con una creciente crisis energética los derivados del aceite de la palma africana generan cada día millones de dólares en ganancias. El aceite de palma es el cuarto producto de mayor exportación en Honduras, y en los últimos 10 años ha colocado al país en la lista de los 10 principales productores del mundo. Pero más allá de lo económico, se impone el valor simbólico de lo que ocurrió hace tres años: por segunda ocasión en una década, los campesinos de esta zona del país entonaban un mismo cántico revolucionario. Exigían más tierras para los pobres a costa de quitar tierras a los ricos.

Doris Pérez y el resto de los que participaron en aquella primera toma de 2009 y en las que la han seguido desde entonces, están inspirados por otros que en el año 2000 se tomaron por primera vez tierras en el Aguán. En aquel entonces, la región intentaba recuperarse de la devastación provocada por el Huracán Mitch de 1998, que dejó inundaciones, ríos revueltos, puentes destruidos, derrumbes y muerte. Más de un millón de damnificados, 5 mil fallecidos y 8 mil desaparecidos. Honduras, el país más afectado por el huracán, tenía hambre y frío. Entonces de todos los rincones del país, una masa de campesinos caminó hasta el Valle del Aguán, aquel que en otros tiempos había sido un edén de productividad agrícola, de empleo, de estabilidad, pero que para el nuevo siglo se había convertido en un intrincado sistema de compraventas, de cooperativas campesinas quebradas, estafadas, sobornadas. Todo eso lo sabían los campesinos, pero aún así las familias marcharon cargando machetes, una muda de ropa, animales de granja y niños. Decían que si la tierra alguna vez fue de los campesinos debía volver a manos de los campesinos. Decían que el Estado no los podía dejar morir de hambre. Se instalaron en las tierras del otrora Centro Regional de Entrenamiento Militar (CREM), el campamento en el que Estados Unidos entrenó en tácticas contrainsurgentes a los ejércitos de Centroamérica, hace más de 30 años, en los 80. Se instalaron y ya nunca se fueron. Luego de meses de negociaciones, los campesinos aceptaron asentarse en una porción de tierra lo suficientemente grande como para que ahora quepan ahí los cultivos, las edificaciones, y hasta la tercera generación de esos primeros colonizadores.

Los campesinos de 2009, autonombrados como el Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA) emularon aquellas tomas pero le agregaron un nuevo matiz: se armaron. El entonces presidente de Honduras, Manuel Zelaya, intentó reaccionar y diluir el movimiento aceptando sus motivos, negociando entregas parciales de tierras y prometiendo soluciones futuras, pero el golpe de Estado que lo derrocó en junio de 2009 truncó cualquier posible acuerdo.

El movimiento creció y se organizó. Para el primer semestre de 2010 eran 23 las plantaciones tomadas, en una operación que paralizó la producción en más de 20 mil hectáreas de tierra, el equivalente al área urbana de la capital del país, Tegucigalpa, o a casi cuatro veces la isla de Manhattan, en Nueva York. El 10 de diciembre, 200 campesinos se tomaron 950 hectáreas de la finca La Confianza; el 22 de diciembre cayó la finca San Isidro; en la madrugada del 26, Doris y sus compañeros se tomaron La Aurora; el 5 de enero de 2010 cayó la Finca Concepción...

El gobierno de Porfirio Lobo, electo a finales de 2009 e instalado el 27 de enero siguiente, se encontró con un fenómeno desbocado y ya no pudo hacer mucho. Las tomas siguieron. El nuevo presidente apenas alcanzó a colocarse como intermediario entre los campesinos y los terratenientes, encabezados por Miguel Facussé, dueño de 12 de las 23 fincas tomadas. La intermediación solo consiguió que los campesinos entregaran la mayoría de las tierras a sus legítimos dueños y se instalaran en poco más de 4 mil hectáreas, a cambio de una promesa de compraventa, de remediciones y acciones jurídicas que definieran si era legal que un pequeño grupo de terratenientes tuviera tanta tierra en su poder. Así se desarrolló el conflicto: con el gobierno negociando con cada grupo por separado, y con los bandos enfrentados entendiéndose con las armas. Lo dicen los hechos. Lo dice el odio que ha crecido en estos tres años entre los dos bandos armados. Lo dicen los muertos que comenzó a cobrarse y que se sigue cobrando el conflicto del Bajo Aguán.

Como los tres guardias que en enero de 2010, cinco semanas después de la toma en la que participó Doris Pérez, regresaron a sus puestos de vigilancia en La Aurora creyendo que la Policía había desalojado a los usurpadores. Se encontraron con las armas de los campesinos, decididos a preservar a cualquier precio la tierra conquistada. Los tres fueron abatidos a balazos. Del lado de los campesinos no hubo ninguna baja. Las autoridades no realizaron capturas. Por ninguna de las más de 60 muertes que ha caudado la guerra por el Bajo Aguán hay capturas. Ni una sola. Los guardias, eso sí, han vengado a los suyos por la vía de las armas, en otros enfrentamientos, de otras maneras.

Zona de guerra

—¡Ahí van esos hijos de puta! ¡Sígalos, compa, sígalos!

Contagiados de la urgencia que hay en la voz de Vitalino, giro a toda velocidad el timón, damos media vuelta y enrumbamos de regreso a Tocoa. El pick up con el que nos acabamos de cruzar y que ha despertado la cacería desaparece en una curva. Aceleramos. 80 kilómetros por hora. Lo redescubrimos a lo lejos, en la recta de asfalto. En la cama del pick up van, parados, sujetos a un armazón de hierro, media docena de hombres. Algunos llevan pasamontañas. Van armados, pero por la distancia no sabemos si lo que cargan son escopetas, fusiles o -quién sabe- armas de juguete. Vitalino Álvarez, "El Chino", el vocero del MUCA, que está sentado a mi lado y nos sigue animando a darles alcance, asegura que vio armas largas.

—¡Ahí llevan AK-47, compa! ¿No las vio? ¡Métale, compa! Métale para que les saquen la foto.

En el asiento trasero, el fotoperiodista alista su cámara. Los guardias bajan la velocidad cerca de la entrada a Tocoa, en un desvío en el que hay una gasolinera y que separa a la ciudad de las plantaciones. Entre Tocoa y las plantaciones de palma de Miguel Facussé hay 15 minutos en automóvil. La división entre lo urbano y lo rural es una nada.

Nos llevan 200 metros de ventaja cuando llegan al desvío y cruzan a la derecha. Vitalino, mi copiloto, sube el vidrio y se enrolla en el asiento. Perseguimos a los guardias de la finca San Isidro, la propiedad que colinda con el asentamiento campesino de La Confianza y con la finca La Aurora. Esta zona de plantaciones es como un rombo en el que en cada esquina hay hombres armados. Los guardias controlan una de las cuatro partes del territorio en disputa. Los campesinos las otras tres.

Los encapuchados giran a la derecha y se meten en una calle de tierra, paralela a la Carretera Panamericana. Vitalino grita:

—¡Siga recto, compa! ¡Ahí ya no nos metamos! ¡Esa es zona caliente!

Apenas y asoma los ojos chinos por la ventana, mientras los guardias se alejan, escoltados por una nube de polvo. No hemos tenido oportunidad de fotografiarlos. Damos media vuelta, ya despacio, y emprendemos el camino original hacia La Confianza. Vitalino no sale del caparazón en el que convirtió el asiento de copiloto hasta que retomamos la Carretera Panamericana. Son las 6:30 de la mañana. Es martes 29 de mayo de 2012 y faltan dos días para que venza un ultimátum que lanzó el terrateniente Miguel Facussé.

Han pasado tres años desde las primeras tomas en el Bajo Aguán y el gobierno no ha resuelto nada. Aquí todavía suenan las balas y caen los cuerpos. La lista de asesinados supera, repito, los 60. La mayoría de las bajas son del lado campesino. Las autoridades no han hecho, repito, ni una sola detención. El terrateniente dijo hace dos semanas que los campesinos tienen que desocupar las 4 mil hectáreas en las que se replegaron mientras esperan que el gobierno haga algo que convenza a todos, que deje satisfechos a todos. Pero en estos días nadie entiende, ni siquiera el gobierno, por qué el terrateniente tiene tanta prisa. Los campesinos han respondido que de esta tierra solo los sacan muertos.

Por fin atravesamos La Confianza, el asentamiento campesino más organizado del Bajo Aguán, y nos topamos con la cerca que separa la finca San Isidro de las tierras a las que las gentes del MUCA llaman con mística revolucionaria "territorio liberado". La calle se convierte en una T que surca un océano de palmeras. Si vamos hacia la izquierda, nos explica Vitalino, daríamos con la misma "zona caliente" donde se metieron los guardias que perseguíamos. Ahí no entra nadie, dice. A la derecha está el sector de Sinaloa, con las instalaciones del Instituto Nacional Agrario (INA) y el camino hacia la finca La Aurora, ambas en manos de los campesinos. Enfrente, 50 metros detrás de la cerca que protege la finca San Isidro, sobresale una barricada.

Es un muro de sacos de arena levantado debajo de las palmeras. Parece que no hay nadie, pero igual nos sentimos observados. Tomamos fotos. Esta es "zona caliente", tierra de sospechas, de paranoias. Enfrente tenemos el territorio que ocupan los hombres de Facussé.

Vitalino nos invita a un café en un chalé ubicado en medio de los dos territorios enemigos. Bromeamos con que este lugar fue la Casablanca del Bajo Aguán, como en la película. Aquí, hace solo un año, guardias y campesinos coincidían a la hora del almuerzo. Hoy se han acumulado demasiados odios como para que eso se repita. Aquí, en este Rick's centroamericano, mientras su dueña prepara huevos fritos, calienta el café y hornea las tortillas, Vitalino nos cuenta de una campesina aguerrida, una líder del movimiento. Nos habla de Doris Pérez.

* * *

A las 6 de la mañana del 5 de junio de 2011, Doris Pérez preparó cinco pollos que comerían su familia y sus amigos más tarde, en el almuerzo. Primero les torció el pescuezo. Luego los desplumó. Por último, les sacó las entrañas.

Terminando estaba con el último animal cuando unos jóvenes le advirtieron que los guardias de la finca San Isidro hacían "una gran disparazón". "Ahí que se maten ellos, nosotros no les estamos haciendo nada", respondió ella. Los jóvenes le dijeron que por atenida le podía ir mal, y se marcharon.

Media hora más tarde, cinco mujeres pasaron junto a Doris corriendo, espantadas. Cuando, intrigada, fue a ver qué pasaba al otro lado de la casa, que alguna vez funcionó como oficina gubernamental, a Doris se le aguadaron las piernas. Un grupo de guardias armados cruzaba la calle de tierra y estaba a punto de entrar al INA, el sector ocupado por los campesinos en el que desde un año antes vivía Doris. A gatas se metió a la casa y encontró a tres de sus cuatro hijos escondidos debajo de una cama. La mayor, de 11 años, que ya no cupo en el hueco, le dijo: "¡Hoy nos matan, mamita!". Ambas se tiraron al suelo cuando la casa fue barrida por los disparos.

Pasaron unos minutos hasta que el silencio que suele seguir a las balas logró convencer a Doris de que era hora de escapar. Uno de los pasillos internos de la casa conducía al patio, donde quedaron unos pollos sin plumas, encima de una pila. Ahí reunió a los niños, que temblaban, y les dijo: "Primero Dios no nos pasa nada, pero tenemos que correr con todas nuestras fuerzas". Les ordenó desfilar uno detrás del otro, lo más recto posible. Doris imaginaba que si corrían en grupo serían un blanco fácil. No habían avanzado ni 10 metros cuando le dieron la razón los zumbidos de los disparos que caían a los lados de la fila, que zigzagueaba entre los arbustos.

Cerca de la salida de la propiedad encontraron apretujadas, asustadas, congeladas, a las mismas que huyeron cuando inició el ataque. "¡Levántense, que ahí vienen los guardias!"

Y entonces Doris sintió el balazo.

Todavía siguió corriendo junto a sus hijos por unos minutos, hasta que uno de sus compas, que acudía en auxilio de quienes huían en desbandada, se le echó encima y la aventó al suelo. "¡Cuidado, muchacha!", le dijo, antes de que ambos rodaran en la tierra, antes de que una bala zumbara justo donde ella estaba parada. Ese hombre, cree ella, le terminó de salvar la vida. El compa se levantó, tomó su fusil y se fue a repeler a los guardias. Antes de irse, le dijo a otro que auxiliara a Doris, gravemente herida. Solo entonces Doris se tocó el vientre y se manchó con su propia sangre; solo entonces se dio permiso para ser débil. Sintió algo ácido en el estómago y vomitó.

La bala había atravesado el celular que cargaba en la cintura, sostenido por unos apretados vaqueros, y se le había alojado en las entrañas. Ella cree que esa costumbre de cargar ahí los celulares le permitió sobrevivir. Ahí carga ahora su nuevo celular, cubriendo la cicatriz del disparo. "Imagínese me agarran de nuevo", dice Doris Pérez.

Los guardias de los terratenientes tienen bien ganada mala fama entre los campesinos y entre oenegés que velan por los derechos humanos en Honduras. En la semana del ultimátum de Miguel Facussé un grupo de estas oenegés instauró en Tocoa un juicio simbólico en el que se recogieron más de 15 testimonios que hablan de asesinatos, maltratos, desapariciones, persecuciones a manos de esos guardias. Asistieron cientos de habitantes de las comunidades de la zona y de los asentamientos del MUCA. En la mesa de honor lograron sentar a un representante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Nadie contó el caso de Carmela Chacón. El 15 de mayo de 2011, los guardias de la finca San Isidro secuestraron a Pascual López, su cuñado. Pascual, de 45 años, le cuidaba unas vacas a Carmela en un pastizal ubicado al extremo norte de la finca, que linda con otro asentamiento de campesinos llamado Rigores. Cuando los guardias lo vieron, le dispararon en una pierna y luego lo arrastraron hacia el laberinto de las palmeras. Todo esto ocurrió frente a los ojos de Jaime, un niño de 12 años que acompañaba a Pascual aquella tarde. Será porque iba al otro lado del rebaño, cubierto por una docena de vacas, pero no vieron a Jaime, que cuando escuchó los disparos se escondió detrás de unos matorrales. Un año después, el niño no logra sacarse de la cabeza aquella imagen: un hombre arrastrado hacia una plantación mientras grita que lo suelten, que le den auxilio. Pascual, a la fecha, no aparece. Su cuñada, cuando lo recuerda, todavía llora.

Cuando inició el conflicto, los principales periódicos de Honduras, el gobierno y buena parte de la sociedad, cuando hablaban de la guerra en el Bajo Aguán se referían únicamente al terror que provocaban los "campesinos guerrilleros". La violencia ejercida por el ejército de guardias armados que custodian las fincas de los terratenientes no encontraban espacio en ninguna portada ni en ningún discurso gubernamental. Si se pregunta a las autoridades, casi siempre dicen que los guardias actuaron en legítima defensa. Tuvieron que pasar tres años, y más de 60 muertos, la mayoría campesinos, para que los campesinos dejaran de ser víctimas de "la violencia" -así, en abstracto- de un país devorado por la delincuencia y con la medalla de tener la tasa de homicidios más alta del mundo. Ahora los periódicos comenzaron a preguntarse quién asesina a los campesinos del Aguán y a pedir reacciones a la Corporación Dinant, a la que los campesinos acusan de ordenar la mayoría de asesinatos. Dinant se lava las manos. Le reclama al gobierno porque no logra poner orden en la zona. Hoy que le toca responder, cuando un campesino cae muerto o desaparece, la empresa de Facussé responde que no se dedica a la eliminación sistemática de personas.

Los familiares de estos campesinos no creen a Dinant.

Yamileth Valle es una de las que desconfía. A mediados de marzo de 2012, dos fiscales del municipio de Trujillo ingresaron al recién inaugurado cementerio del asentamiento campesino en La Confianza. Pretendían exhumar un cadáver, pero no pudieron iniciar la excavación porque Yamileth Valle, de 16 años, estaba sentada sobre la tumba recién sellada y no quería levantarse. Tenía una mirada furiosa, en la mano derecha una piedra, y alrededor de los pies otra docena. Yamileth desafió a los fiscales a que intentaran desenterrar a su padre, Matías Valle, asesinado un mes antes, pero les advirtió que con las piedras apuntaba a la cabeza. Los fiscales no lo intentaron demasiado.

Yamileth desconfiaba de los fiscales. Ni siquiera creía que fueran fiscales. Aún hoy no tiene cómo comprobarlo, pero en el conflicto del Bajo Aguán casi nadie trata de confirmar sus sospechas. Aquel día, Yamileth temía que esos hombres estuvieran del lado de los asesinos de su padre, uno de los máximos líderes del MUCA. Desde el día del asesinato, los rumores decían que los sicarios que lo mataron no podían cobrar su pago porque les pedían la cabeza de Matías Valle como prueba para cobrar la recompensa.

Matías Valle se había convertido en los últimos años en uno de los principales promotores de la lucha campesina en el Bajo Aguán. Exsoldado, se convirtió a la causa campesina después de asistir a algunas asambleas que el MUCA organizó en su comunidad, ubicada muy cerca de una de las fincas de Miguel Facussé. Al principio, Valle llegaba a escuchar, pero pronto comenzó a hacer oír su voz y se acabó por convertir en el enlace de los campesinos del Aguán con las organizaciones campesinas del resto del país. Él fue el principal organizador de la revuelta pacífica que culminó con la toma de la planta extractora de aceite de palma de la Corporación Dinant en mayo de 2009. La primera toma campesina, la que dio inicio al conflicto armado entre los campesinos pobres y los guardias de los terratenientes.

La identidad del hombre que ordenó la muerte de Matías Valle quizá sea, para siempre, un misterio sin resolver. Yamileth da por hecho que los gatilleros eran hombres de Miguel Facussé. En la mañana en que fue asesinado, Valle esperaba un autobús en una parada cuando dos sicarios, en moto, lo acribillaron. Tres de los disparos le entraron en el tórax. Matías Valle quedó tendido sobre un piso de tierra, con los ojos completamente cerrados, frente a unas cajas de cervezas y gaseosas llenas de botellas vacías.

Lo velaron en su comunidad, y en la noche de la vela un amigo corrió el rumor de que los sicarios, guardias de una de las fincas, necesitaban cortarle la cabeza al cadáver para cobrar por el trabajo. Por eso en el cementerio de Quebradas de Arena se abrió un nicho para un cuerpo que nunca se enterraría. La familia decidió hacerlo en otra comunidad llamada Suyapa, pero el rumor también los alcanzó hasta allí. Matías Valle fue enterrado en los terrenos de La Confianza porque es zona liberada y los policías y fiscales saben que no pueden llegar hasta allí sin bajar los vidrios de los autos y, sobre todo, sin permiso del MUCA. La tumba fue cavada debajo de unas palmas africanas.

El sueño del guerrillero

Si no hubiera tanto en juego, las muertes en el Bajo Aguán quizá hubieran significado poca cosa en Honduras, el país más violento del mundo. Su tasa de homicidios para 2011 fue de 82 por cada 100 mil habitantes, y diluidos en esas cifras los asesinatos por este conflicto bien podrían pasar inadvertidos. Pero lo que ocurre aquí importa. Están en juego millones de dólares representados por miles de hectáreas agrícolas cultivadas con palma africana. Y está en juego un proyecto político.

En 2009 se expresaron aquí las profundas diferencias entre Manuel Zelaya, un presidente que se salió del molde de las élites hondureñas, y la poderosa clase empresarial del país. Es curioso que para entender el conflicto del Bajo Aguán haya que revisar el papel de un antiguo terrateniente convertido en político y derrocado con un golpe de Estado.

En junio de 2009 Zelaya, un finquero hijo de finqueros de la región ganadera de Olancho, había dado la espalda al ala tradicional del Partido Liberal, que lo llevó a la presidencia, y se había convertido en aliado del presidente venezolano Hugo Chávez. También se había revelado como un defensor populista de las causas campesinas en Honduras. El 17 de junio de 2009, en una reunión con un millar de campesinos del Bajo Aguán, realizada en la ciudad de Tocoa, Zelaya lanzó una bomba para el sector político empresarial del país: prometió remedir las tierras de los terratenientes y entregar los excedentes que estuvieran fuera de la ley, junto a otras tierras ociosas, a unos 100 mil campesinos que reclamaban suelo cultivable. Los líderes del MUCA que participaron en la firma de ese acuerdo no pudieron ser más felices. Zelaya movió hilos en el Congreso y aprobó el decreto que haría realidad sus promesas. El conflicto del Bajo Aguán parecía solucionado. Pero la alegría campesina duraría muy poco. 11 días después de esa promesa, el domingo 28 de junio de ese mismo año, el ejército, tras conspirar con la élite económica del país y con la mayoría del Congreso, sacó a Zelaya de su casa en plena madrugada y lo subió a un avión con destino a Costa Rica. Allá llegó exiliado el presidente derrocado. Allá se bajó de un avión, vestido en pijamas.

"Eso nos hizo entender que había que actuar por la fuerza, dado que el sistema estaba colapsado. No había otra salida", dice hoy Jhony Rivas, uno de los líderes políticos del MUCA y el negociador en la mesa del gobierno de Porfirio Lobo, que tres años después todavía intenta solucionar el conflicto.

¿Qué pasó en el Bajo Aguán tras el golpe? Hasta agosto de 2009, dos meses después del golpe, los campesinos no hicieron nada. Se sumaron al Frente
Nacional de Resistencia Popular (FNRP), un movimiento que abrazaba a un sinnúmero de gremios, oenegés y asociaciones que van desde defensores de derechos humanos, maestros, sindicalistas, estudiantes, obreros, políticos y campesinos opuestos al golpe de Estado. El FNRP era una nueva izquierda visible, y quería el regreso de Zelaya. Para agosto de 2009 ya era evidente que no lo lograría. Entonces los campesinos se decidieron a actuar.

"Si algo estalla, va a estallar en el Bajo Aguán. Allá hay comunidades entrenadas, comunidades con armas", nos dijo aquel agosto un activista beligerante del
FNRP
en Tegucigalpa. Este activista, en esa época, era uno de los encargados del sistema de comunicaciones, tenía contactos con la mayoría de líderes de esa resistencia.

Tres años después, en el Bajo Aguán hay una guerra entre dos frentes: los campesinos y los guardias de los terratenientes, y el Estado es apenas un testigo silencioso de lo que aquí está ocurriendo.

En septiembre de 2011 el general René Osorio, jefe de las Fuerzas Armadas hondureñas, calificó de "guerrilla" a uno de los bandos en esta guerra. Se refería a los campesinos.

***

Atardece en el Bajó Aguán, a la redonda todo se ha pintado gris y se aproxima una tormenta. La anuncia una llovizna que humedece la frente de Vitalino Álvarez, "El Chino", el hombre con el que estuvimos persiguiendo a un pick up lleno de guardias. Recién cruzamos la caseta de control de la entrada principal y un hombre con pistola al cinto y un fusil en la mano le pregunta a Vitalino quiénes somos. Se lo pregunta con un semblante serio, con desconfianza. "Vienen conmigo, compa. Vienen a conocer el asentamiento", explica Vitalino. El equipo de seguridad tiene todas las alertas encendidas.

Entramos a La Confianza y desde decenas de ranchos de manaca (como se llama aquí a las chozas hechas con ramas de palma africana unidas con nailon y recubiertas con barro) hombres, mujeres y niños nos observan curiosos. Los campesinos han soñado con que esto algún día se convierta en una bonita colonia. Las calles ya están trazadas, hay una escuela con techos de lámina, un templo católico, uno evangélico, los cimientos de una casa comunal y el pasto para una cancha de fútbol. El dinero para todo esto ha salido de la venta de la fruta de la palma africana que los campesinos han cosechado en las fincas tomadas. Los líderes del MUCA estiman que solo en 2011 lograron un producción de 114 millones de lempiras (alrededor de 6 millones de dólares). La administración de estos fondos recae en una asamblea comunitaria. Los del MUCA se han convertido en millonarios, por decirlo de alguna manera. En la tierra ocupada dan empleo a cientos de familias y con los beneficios pagan salarios que rondan los mil 300 lempiras semanales (68 dólares) por ocho horas de trabajo. Comparando con los 38 dólares semanales que ganaban trabajando para los terratenientes en estas mismas fincas, con jornadas que superaban las 12 horas diarias, los campesinos dicen sentirse satisfechos.

El MUCA asegura que el pago de salarios consumió el 60% de lo que el movimiento ganó en 2011. El resto lo invirtieron en seguir edificando La Confianza y en el mantenimiento de la organización. Y el mantenimiento de la organización incluye la compra de armas. En lo que va de conflicto, la Policía ha recogido rumores sobre las armas de los campesinos a lo largo y ancho del caudal del río Aguán. Solo rumores, porque armas de guerra no ha pescado ninguna. Esos rumores dicen que las AK-47 están escondidas en el follaje de las palmeras o enterradas a la orilla del río o en cajas, debajo de las chozas en los asentamientos... Hay fotografías que alimentan esos rumores: hace dos años, un fotógrafo de La Prensa captó la imagen de un grupo de encapuchados que cargaban lo que se presume eran unos fusiles de guerra.
Más rumores. Un periodista de la Resistencia Nacional, que nunca publica nada con su nombre real, que viaja por todo el país para monitorear cómo se está moviendo la Resistencia, invita a creerle y a no creerle cuando habla de los secretos del Aguán. "En una de las zonas tomadas hay un campo de entrenamiento militar, pero como nunca los dejarán llegar hasta ahí, y como el periodismo vive de confirmaciones, esto que les cuento no les sirve de nada".

Lo cierto es que en La Confianza hoy Vitalino carga en la cabeza una gorra; en la espalda una mochila; y en la cintura, por debajo de la camisa, una pistola nueve milímetros. "Está en regla", dice. Es decir, que es un arma legal, registrada a su nombre. Con la pistola se protege cuando sale del perímetro custodiado por el equipo de seguridad, porque el vocero del MUCA, dice, no puede andar desarmado cuando viaja a otros lugares. "Los compas me lo han exigido". Los compas se la han comprado. Luego nos pide que no hablemos de las otras armas, que no fotografiemos las otras armas, que no escribamos de las otras armas.

Vitalino no es campesino. Al menos no un campesino que cultive palma africana. Es un activista político que antes del golpe de Estado trabajaba en la construcción y administraba una pequeña tienda. Ahora trabaja a tiempo completo como vocero del MUCA y enlace del movimiento con la prensa nacional e internacional. "¡Hasta la victoria siempre!", se lee en su tarjeta de presentación. Vitalino ha sido político siempre. Es un sobreviviente de la década más represiva de un país que aniquiló, en los 80, todos los intentos de la izquierda de acabar por las armas con "los opresores" de este país. En Honduras hubo un intento de formar una guerrilla, como la de El Salvador, como la de Nicaragua, como la de Guatemala, pero fracasó. Vitalino sueña ahora con una segunda oportunidad.

En aquella época hubo dos famosas células guerrilleras ligadas al Partido Comunista de Honduras: las Fuerzas Populares de Liberación "Lorenzo Zelaya", y los Cinchoneros. A los integrantes de la primera los llamaban "Lenchos", en honor al pionero de las luchas campesinas, asesinado en 1935. Los de la segunda le deben su nombre a Serapio Romero, un campesino que vivía de hacer cinchos y correas para caballos. Hace un siglo y medio, Romero lideró una revuelta en contra del presidente de turno, fue capturado y murió decapitado, por orden judicial, el 20 de julio de 1868.

—A una de esas células pertenecía, pero no les voy a decir a cuál –dice Vitalino, mientras tomamos gaseosas al pie del rancho que comparte con su pareja, una morena de pelos rizados y labios gruesos. En una esquina del solar que ocupa en La Confianza, Vitalino tiene una letrina, y la puerta de lámina de la letrina está recubierta por una llamativa bandera de Estados Unidos. "Es que el imperio se ha cagado tanto en nuestros pueblos, compa, que hay que jugarle una broma", dice Vitalino, mientras ríe con los dientes completamente pelados. Según él, en algo tiene uno que pensar mientras caga.

* * *

A Vitalino no le gusta revelar muchos secretos. No es originario del Bajo Aguán. Su verdadera residencia está a siete horas de camino, en otro departamento. Allá viven sus hijos y la madre de sus hijos. "Aquí está mi otra familia. Aquella ya la formé, ya camina sola. Ahora aquí me necesitan más", dice. A su modo, Vitalino protege a los suyos, intercede por los suyos. Y ellos se lo agradecen.

"¡Chino! ¡Chino!", grita una niña pelirrubia que nos sale al paso, con los brazos abiertos, bajo la llovizna. Seguimos recorriendo La Confianza y la niña prácticamente se cuelga de Vitalino, que la carga y la abraza mientras hace de guía en esta utopía de comunidad autorregulada. "El robo y el hurto comprobado se sanciona con tres veces el valor de lo robado, y se anotará en el expediente personal del compañero sancionado. Att. Junta de Disciplina y Vigilancia", se lee en un rótulo colgado en la puerta de la administración de la comunidad.

Avanzamos. Un niño chapotea casi desnudo en una poza que se ha formada en la calle de tierra. Vitalino se molesta. Hay visita -nosotros- y quiere que todo brille en el asentamiento estrella del MUCA y un niño careto, con los calzones llenos de lodo, rompe con la estampa. Le grita a la mamá del niño y le hace señas. Se lo llevan. "¿Quieren ver la quesera?", nos pregunta Vitalino, mientras la madre y el niño se escabullen dentro de una champa. "Eso que ven allá, al fondo, es el bulevar. Ya casi está terminado". En una ancha avenida de tierra, una docena de lámparas formadas en línea recta esperan a que llegue el cemento.

Una reportera de la televisión local, del municipio de Tocoa, se entretiene entrevistando a la niña pelirrubia de siete años, ojos vivaces y pestañas colochas.

—¿Qué querés ser cuando seas grande? –le pregunta.
—Una socia de la cooperativa porque aquí vivo muy bien –contesta la niña, risueña pero apenada, moviendo los pies, apretándose los dedos, mirando hacia el suelo barroso.

Vitalino, complacido, sonríe. "Estos niños ya saben lo que significan las siglas del MUCA. Desde pequeños los vamos preparando", nos dice. En las escuelas de los asentamientos, además de enseñarles a sumar y a restar, a los niños les inculcan la historia y los valores del movimiento campesino.

La reportera entrevista a Vitalino. "(...) Esta es una lucha que nunca vamos a dar por perdida", alcanzamos a escuchar, mientras nos concentramos en la pelirrubia que ahora juega sobre un montículo de arena.

—¿Qué es el MUCA? ¿Qué significa? –le preguntamos.

La niña levanta el dedo índice y gira 360 grados, al tiempo que responde, risueña, con la mirada perdida en algún punto del asentamiento, que desde aquí luce inmenso:

—Todo esto es MUCA.

* * *

Son las 2 de la tarde y en el Bajo Aguán el calor provoca sudores a un millar de campesinos que rodean al ministro de Agricultura, César Ham. Ham es un ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional de Honduras que con el tiempo se convirtió en burócrata y en uno de los líderes del partido de centroizquierda Unión Democrática (UD). Cuando derrocaron a Manuel Zelaya fue uno de los principales opositores al golpe y al gobierno de facto de Roberto Michelletti, pero no renunció a participar como candidato a la presidencia por UD en las elecciones que ganó Porfirio Lobo. El
FNRP
no se lo perdona. Le acusan de legitimar el proceso electoral y con ello al gobierno de facto. Peor fue cuando Ham aceptó integrar el "gobierno de unidad" que Lobo instauró, y se convirtió desde 2010 en ministro de Agricultura. A él le ha correspondido actuar como mediador en el conflicto de tierras en el Aguán. Sin resultados hasta el momento.

Ham es un hombre recio y desconfiado. No confía en los campesinos y tampoco confía en los guardias de Miguel Facussé. Hace dos horas entró al INA, el lugar en el que casi perdió la vida Doris Pérez, custodiado por un convoy militar compuesto por tres vehículos Humvee armados con metralletas M-60. Cuando entraron, los soldados apuntaron hacia los campesinos con sus armas. Un grupo compuesto por unos 30 campesinos respondieron apuntándoles con sus celulares. Decían que había que registrar en fotografías esa "intimidación". Los soldados se retiraron del lugar, y se parquearon frente a la finca San Isidro, sin dejar de apuntar con sus metralletas. La reunión está por terminar y los soldados siguen patrullando el perímetro.

Ham ha venido para dar otro ultimátum a los campesinos: o firman un acuerdo de compraventa con el gobierno y asumen un préstamo con bajos intereses para pagar con él las tierras ocupadas a Miguel Facussé, o serán desalojados. "Es ahora o nunca, compañeros, tienen que firmar", dice el ministro Ham. Le responde el silencio. Los campesinos no entienden por qué el gobierno se ha contagiado con la prisa del terrateniente.

Antes de que se retire, una campesina increpa al ministro:

—¿Por qué nos llama compañeros, si mire cómo nos viene a visitar: presionándonos, intimidándonos con esos hombres y esas armas?

—Compañeros, a mí me hubiera gustado ir a la finca La Aurora para reunirme allá con ustedes, pero es que no nos engañemos: esta zona es caliente allá y acá, y uno solo quiere ser precavido.

Ham se monta en su camioneta, y atraviesa La Confianza para buscar la Carretera Panamericana. Ni un ministro custodiado con tres Humvees se atreve a tomar el camino que corre a lo largo de la finca San Isidro, la zona caliente. En esta zona hay que ser precavidos.

* * *

El ministro se fue hace 10 minutos y nosotros queremos conocer a los famosos guardias del terrateniente. La guerra del Aguán se ha cobrado ya una docena de bajas de su lado y ellos también tendrán algo que decir. Pese a las advertencias de Vitalino Álvarez y a la precaución del mismo César Ham, decidimos que es ahora o nunca, así que tomamos la calle de la zona caliente y la atravesamos. Avanzamos a 10 kilómetros por hora. Desde ambos lados de la calle, el laberinto de palmeras africanas nos vigila.

A los pocos minutos los vemos. Serán unos ocho o 10. Quizá una docena. No hay tiempo para contarlos. Unos están sentados en una especie de banca y otros están parados. Parecen posar para una foto de postal, con el paisaje de las palmeras al fondo. Portan armas. Parecen escopetas. A su alrededor hay pichingas de agua. El grupo es una mancha azul turquesa en medio del negro de las sombras de las palmeras y del verde del follaje. De un inconfundible azul chillón es la camisa de su uniforme.

Vamos a detenernos. Levantamos la mano para saludar. Ellos nos han visto llegar y ahora nos pueden distinguir a través de la ventana abierta del copiloto. Es entonces cuando escuchamos un disparo. ¿Un disparo? En esta zona hay que ser precavidos, ya lo dijo el ministro, así que para efectos prácticos ese tronido fue un disparo. Aceleramos. Las llantas traseras se barren. ¿Se barrieron? Nos perdemos delante de una nube de polvo. ¿La levantamos?

Un día después, le narramos lo sucedido al jefe policial del municipio de Tocoa, Daniel Reyes.

—¿Un arma con silenciador? Tal vez un disparo a la tierra. ¿50 metros? ¿Dice que había palmeras? El sonido pudo ahogarse entre las palmeras... Pero mire, déjeme decirle algo... Eso que hicieron es una imprudencia. ¡Si ni nosotros vamos por esa ruta! Y si vamos nos coordinamos primero con ellos. ¿Es qué don Vitalino no les advirtió que esa es zona caliente?

En ese camino, en esa zona caliente, el 15 de agosto de 2011 cinco personas fueron asesinadas. Tres hombres y dos mujeres. Recién habían salido de las instalaciones ocupadas del INA. Nadie sabe por qué tomaron la calle de la zona caliente. Nadie les dijo que debían ser precavidos. Lo cierto es que un pick up los interceptó y desde el pick up los acribillaron. Cuatro de los asesinados eran empleados de la embotelladora Pepsi, que venían de pintar unas vallas publicitarias. La quinta era la dueña del negocio favorecido con la publicidad de esa compañía. Por esta masacre no hay ningún sospechoso, mucho menos algún capturado. Ya hemos dicho que por las muertes en el Aguán no hay nadie detenido. Nadie.

Tres días más tarde, en Tegucigalpa, le narramos lo mismo al gerente financiero de la Corporación Dinant, Roger Pineda.

—Honestamente no sé qué decirle. La verdad es que los nervios están crispados. No se justifica, pero (los guardias) deben tener una paranoia, sobre todo cuando ven gente extraña. Bueno, ustedes lograron captar la esencia del ambiente que está ahí, ¿no?

El terrateniente padece dolores de espalda


A juzgar por una foto colgada en el lobby de su oficina en la ciudad de Tegucigalpa, en la que se le ve con una banda azul cruzándole el pecho, uno pensaría que Miguel Facussé Barjum es el presidente de Honduras y está pasado de años. Por las fotos que hay en un taburete de su oficina, sin embargo, el terrateniente es un abuelo canoso, bonachón y sonriente. Y por el aparato de masajes dispuesto frente al ventanal, en el que se somete a dos sesiones diarias de terapia, Facussé es un anciano de 85 años que debe inclinarse mucho, boca arriba, para intentar sosegar sus fuertes achaques en la espalda.

Facussé es todo eso y más. Es uno de los empresarios más poderosos de Honduras y sus detractores dicen que es pieza clave para poner y quitar presidentes en su país. Su influencia se extiende por todo el istmo centroamericano, donde su empresa, Corporación Dinant, tiene fuertes inversiones. Inunda las cocinas -y los anuncios en televisión- con el popular aceite vegetal "Mazola" y las pastas marca "Issima". En las tiendas y supermercados introdujo la marca "Yummies", especializada en las tajaditas de plátano "Zambos", en los palitos de papa "Zibas", y en los aros de cebolla "Taco". Las inversiones de Facussé inclusive saltan hasta México, al Norte; y Colombia, al Sur. El 4 de mayo de 2011, un fan escribió en la página de Facebook de la compañía: "Grande el Zar de las marcas". Dinant produce y exporta snacks, jabones, lejías, pastas y aceite de palma. También ha invertido con éxito en biogás, biodiésel y biomasa. Todo esto último gracias a la palma africana.

A Facussé en las esferas políticas de Honduras todavía lo llaman "Tío Mike", un mote que cobró relevancia cuando su sobrino, Carlos Flores Facussé, gobernó el país entre 1998 y 2002. Pero para los campesinos del Bajo Aguán este empresario es "el terrateniente". El mote tiene un asidero lógico: según Dinant, antes de las tomas Facussé tenía en Honduras 16 mil hectáreas destinadas al cultivo de palma africana. Eso sin contar las propiedades que aseguran poseer en Nicaragua. El mote también lleva un dejo de rencor que asoma en la voz de los campesinos cada vez que hablan del conflicto: ¿De quién son esas tierras? "Del terrateniente". ¿A dónde trabajaba antes de ingresar al MUCA? "En la palma del terrateniente". ¿Quién mató a su esposo? "Los guardias del terrateniente". ¿Por qué no denunció el asesinato? "Porque la Policía está con el terrateniente".

En su oficina hay otros dos objetos que lo perfilan: un cuadro pequeño, con un dibujo a grafito, en el que sobresale orgullosa una palma africana, y una avioneta a escala que reposa sobre un archivero, al lado del escritorio. "¡Le fascinan!", dice Anabela, su asistente en los últimos 25 años. En Honduras dicen que Facussé suele poner a disposición de los presidentes y de la élite política centroamericana sus avionetas. También hay quienes dicen que muchas de esas avionetas aterrizan con fines sospechosos en las plantaciones de palma del terrateniente. Sobre todo después de que la organización WikiLeaks revelara en 2011 algunos cientos de cables confidenciales de la embajada de Estados Unidos en Honduras.

En uno de esos cables, fechado el 4 de marzo de 2004, la embajada reporta el aterrizaje, descarga y posterior destrucción de una narcoavioneta en una finca de Facussé, ubicada en el municipio de Trujillo.

En el conflicto del Bajo Aguán, el narcotráfico ocupa un papel importante. Según el ejército, gracias a los narcos los campesinos se han armado hasta los dientes. Según los campesinos, algunos de los enfrentamientos en los que han muerto guardias e incluso policías han sido en realidad revueltas entre narcotraficantes y guardias o policías que se les enfrentan. Lo único cierto es que se ha comprobado que los narcotraficantes utilizan las fincas más cercanas al mar Caribe para aterrizar sus avionetas o descargar narcolanchas. Lo único seguro es que esta región está dominada por el narcotráfico.

Según el mismo cable develado por WikiLeaks, en marzo de 2004 fue el mismo Miguel Facussé quien reportó a las autoridades que una narcoavioneta fue derribada por los guardias cuando sobrevolaba su finca. Al margen de las diferentes versiones que la embajada norteamericana recogió sobre el suceso, el entonces embajador Larry Palmer cerró el cable considerando "de mucho interés" el hecho de que en los 15 meses previos al reporte otros cargamentos de droga habían tratado de desembarcar en esa misma propiedad de Miguel Facussé:

"In July 2003, a go-fast boat crashed into a sea wall on the same property and engaged in a firefight with National Police forces. Two known drug traffickers were arrested in this incident and 420 kilos of cocaine were recovered. Earlier in the year, another air track terminated at the same property and appeared to have used the same airstrip".

* * *

Es lunes 4 de junio de 2012. El plazo para que los campesinos firmen con Facussé un acuerdo de compra o desalojen las tierras se ha vencido, y aunque la Policía ya recibió las órdenes de desalojo, por instrucciones del gobierno no han actuado y dan un compás de espera. El MUCA, acorralado, ha anunciado que firmará el acuerdo y comprará las tierras usurpadas. En la sede de Corporación Dinant, un complejo de oficinas situado en una loma, en el centro de Tegucigalpa, nadie está celebrando nada. Facussé no está en casa. Pese a la promesa de su equipo de relaciones públicas, el empresario designa a otro para que hable en su lugar: el gerente financiero, Roger Pineda. Al terrateniente no le gusta hablar con la prensa.

Pineda es un ingeniero agrónomo, experto en banca, que lleva 16 años trabajando para Facussé. Es un hombre de buenas maneras que habla fluido, como un candidato entrenado en plena campaña electoral, y quizá sea por eso que me recuerda a los diputados cuarentones, pasados de peso, que se saben ganadores porque hay alguien mucho más fuerte detrás de ellos que los respalda. Pineda es el representante y vocero de Facussé para el conflicto en el Bajo Aguán. Es quien da la cara a la prensa por su jefe. Desde septiembre de 2011 no viaja a la zona porque dice que lo han amenazado de muerte. Hace una semana, por sugerencias del departamento de seguridad de la compañía, blindó su camioneta.

Pineda asegura tener una visión clara de lo que está ocurriendo en el Bajo Aguán, pero antes de compartirla con nosotros ofrece copias de denuncias por usurpación y de un informe elaborado por la Dirección Nacional de Investigación Criminal de la Policía de Honduras, en donde se detallan todos los ataques contra la Exportadora del Atlántico en el Bajo Aguán. Pineda muestra fotocopias de notas periodísticas que habla de campesinos armados y violentos. Habla de guardias desaparecidos. De guardias torturados "a los que les arrancaron la oreja como salvajes".

—Contra los guardias de esta empresa también hay serias acusaciones –le decimos.

—¿Pero dónde están judicializadas? ¿Dónde están las pruebas? Nosotros amparamos nuestras acusaciones sobre la base de denuncias verificables en las oficinas destinadas a perseguir el delito. Los dichos de los campesinos, en cambio... ¿cuál es el asidero de sus denuncias?

—¿Los guardias de esta empresa nunca han disparado un arma contra un campesino?

—Siempre que han utilizado un arma de fuego es para defenderse. Nuestros guardias siempre han fallecido adentro de las fincas, no fuera de ellas.

—¿Qué ocurrió en la finca El Tumbador?

—No hay una conclusión clara sobre lo que pasó, pero nuestros guardias portaban pistolas y escopetas. Sin embargo, los campesinos tenían disparos de AK-47. Como le repito, nosotros pusimos a disposición de la justicia a nuestros guardias pero no hubo y a la fecha no hay certeza de lo que pasó.

El 15 de noviembre de 2010, en la finca El Tumbador, ubicada en el municipio de Trujillo, cinco campesinos fueron asesinados y otra media docena fueron heridos de gravedad, tras una toma que terminó en tragedia, los 100 campesinos que intentaron hacerse de la finca terminaron huyendo despavoridos. Según la Fiscalía, los cinco asesinados fueron abatidos fuera de la finca custodiada por los guardias de Dinant. Una de las víctimas, un joven de 23 años, José Luis Sauceda, padre de dos niños, recibió "varios disparos en la cabeza".

—¿Qué tipo de armas utilizan los guardias de la empresa?

—Armas legales: escopetas y pistolas.

—¿No utilizan armas de guerra?

—Hay fotografías, de la prensa, en donde usted se da cuenta que son los campesinos los que utilizan armas ilegales. Yo no sé qué pasó en esa ocasión en El Tumbador... Supongo que ellos mismos, en la desesperación, fueron presas del cross-fire.

—El jefe de la policía municipal en Tocoa dice que en los enfrentamientos entre guardias y campesinos nunca han encontrado casquillos o municiones de escopetas o pistolas. Dice que los enfrentamientos son con armas largas.

—¡Pues claro! ¡Son las que usan los campesinos!

Roger Pineda saca una última fotografía: es una ampliación a colores. En la imagen, un hombre carga una pancarta de color rojo con las siglas MUCA pintadas de blanco. En la esquina de la pancarta aparece dibujado, en negro, el rostro del Che Guevara. Para Pineda detrás de las acciones de los campesinos hay una motivación política.

* * *

Un sábado de 2010 –Pineda no recuerda la fecha- un hombre que lo había visto en la televisión lo abordó a la entrada de un supermercado. Para esa fecha, primer trimestre de 2010, las 23 fincas en el Bajo Aguán seguían tomadas. El hombre le preguntó a Pineda si ya habían resuelto el problema, y Pineda le respondió que lo estaban intentando resolver. Entonces el hombre se le quedó mirando, serio, y Pineda se asustó. Después, se sorprendió. "Dígame la verdad –le dijo aquel hombre-, tengo 45 manzanas de tierras y quiero saber si las voy a perder o no".

—Ahí me cayó el 20 de por qué el MUCA ha hecho esto, sobre todo a don Miguel. Lo que han logrado es crear en la mente de la población un estado de indefensión inmediato, bajo la siguiente lógica: la gente ve el escenario y se pregunta: ¿si al grande, o a uno de los más grandes lo botaron, por qué no me van a botar a mí?

Pineda está convencido de que hay un grupo detrás de los campesinos que está utilizando la fuerza como estrategia de una campaña política, pero no se atreve a ponerle nombre alguno a sus suposiciones. "No, sé, no sabría decirle..."

Pineda cierra su hipótesis citando otros hechos. Según él, la guerra por el Bajo Aguán lo que ha hecho es levantar otros frentes de guerra. Para junio de 2012, en varias regiones del país, incluido el Valle de Sula, departamento de Cortés, movimientos campesinos se habían tomado miles de hectáreas de cultivo de caña de azúcar. La industria azucarera de Honduras reportó pérdidas superiores a los 300 millones de lempiras debido a la toma de las tierras. Los campesinos de esa zona han copiado la organización de las tomas en el Bajo Aguán.

Los hombres más tristes del mundo

La penúltima vez que vimos a Jhony Rivas, el líder político del MUCA, a Vitalino Álvarez, el vocero, y a Doris Pérez, la campesina que se tomó La Aurora y fue baleada en el INA, fue el viernes 1 de junio, en la toma del puente sobre el río Aguán, que sirve de entrada al municipio de Tocoa. El día anterior había vencido el ultimátum del terrateniente y del gobierno.

Vitalino llevaba gorra, camiseta y su nueve milímetros en la cintura; Jhony Rivas un fólder en la mano y dos custodios en los costados; Doris Pérez llevaba sombrero, una camisa cuadriculada de botones tallada en la cintura, jeans apretados y un par de botas negras con tacón alto. Parecía una vaquera a la moda.

Vitalino soñaba con que en la marcha los campesinos desfilaran con los machetes en alto y con los malayos con los que cortan la fruta de la palma africana. El malayo es un tubo de aluminio de 25 metros de largo que tiene acoplada una hoja curva y afilada en la punta. "¿Ha visto cómo desfila el ejército chino, compa? Eso da una impresión de poder", nos dijo días antes de la marcha. Pero en la marcha eran muy pocos los campesinos que cargaban machetes y solo él y los guardias de Jhony Rivas estaban visiblemente armados. Ese viernes, el MUCA, a sus campesinos, les aseguraba que nadie podía presionarlos, que la lucha llegaría hasta las máximas consecuencias.

Dos días después, el domingo 3 de junio, nos reencontramos con ellos en Tegucigalpa. Estaban recluidos en un hotel custodiado por el equipo de seguridad del MUCA. Después de la marcha en el puente, el equipo de negociación de los campesinos, liderado por Jhony Rivas, se había movilizado de urgencia para pensar mejor las cosas y había acabado por aceptar el acuerdo ofrecido por el gobierno, con cierta sensación de derrota.

Doris Pérez se alegró al vernos, pero rápido regresó a la melancolía que reinaba en el lugar. Nos dijo que los habían presionado con el uso de la fuerza, con las amenazas de desalojo, que firmaron sin querer firmar. Lo mismo repitieron Vitalino y Jhony Rivas.

Vitalino improvisó una conferencia de prensa y Johny Rivas se lanzó a hablar. A medio discurso entró al salón uno de los máximos dirigentes del Frente Popular de Resistencia Nacional de Honduras. Nos vio, saludó y se retiró. Era Rafael Alegría, uno de los hombres más cercanos al depuesto presidente Manuel Zelaya, que hoy impulsa la candidatura presidencial de su esposa, Xiomara, por medio del Partido Libre, extensión del FNRP.

La conferencia de Rivas se alargó una hora. Aunque la lógica mandaba que estuvieran felices porque ahora La Confianza y más de 4 mil hectáreas de tierra iban a ser suyas, porque ya no habría amenazas de desalojos y las escrituras estarían a su nombre, porque el conflicto, en teoría, estaba resuelto y cesarían los enfrentamientos, la violencia, los asesinatos, Jhony y Vitalino estaban tristes. En aquel hotel, lejos de celebrar que habían ganado tierra para más de 600 familias campesinas, actuaban como si lo hubieran perdido todo.

* * *

Un hombre camina lento en un camino de tierra, a un costado de una plantación de palma africana. Esa plantación es el laberinto de la finca Paso Aguán, otra de las propiedades del terrateniente Miguel Facussé. El campesino se llama Gregorio Chávez, tiene 69 años. Gregorio es miembro activo del MUCA. Alguien aborda a Gregorio y Gregorio desaparece sin dejar rastro. Desaparece en la tarde del domingo 3 de junio, el mismo día en el que el MUCA decidió darle una tregua al conflicto. A la fecha, Gregorio sigue desaparecido.

***

Un grupo de hombres encapuchados, sigilosos, armados, se abre paso entre las palmas africanas. Es la madrugada del domingo 8 de julio. Ha pasado un mes desde que los campesinos, el gobierno y Miguel Facussé acordaron la tregua; un mes desde la desaparición de Gregorio Chávez en la finca Paso Aguán. Los campesinos que caminan entre los árboles de palma saben que hay un acuerdo firmado y saben que hay un desaparecido más. Por supuesto que lo saben. Quizá albergan esperanzas de encontrar mientras avanzan los restos de Gregorio Chávez. Pero su objetivo es otro. El grupo sigue avanzando y esquiva como puede las ramas secas del camino. El menor ruido, cerca de la estación de guardias de seguridad, a la entrada de la finca Paso Aguán, podía frustrar la misión...

Nota: El 1 de agosto de 2012, la el Congreso hondureño aprobó una veda de armas de fuego en la región del Aguán. La veda, sin embargo, exime a los guardias de seguridad privada, a los guardias del terrateniente. Ocho días más tarde, tres campesinos fueron acribillados por un grupo armado en las cercanías de la finca Paso Aguán. Por este crimen, como por el resto, no hay ninguna captura.

Fuente: El Faro