martes, 15 de septiembre de 2009

De Gaulle, Vercors y Manuel Zelaya



Podría aparecer absurdo buscar paralelos entre Manuel Zelaya y Charles de Gaulle. Pero las similaridades existen y no son menos instructivas por las grandes y evidentes diferencias entre los dos casos. En un momento en que hay tantos rumores circulando sobre lo que podría pasar en los próximos días en Honduras, vale la pena buscar precedentes.

Paralelos con la situación de Manuel Zelaya


El exilio que vivió de Gaulle después de 1940 no fue el exilio de un Presidente, pero sí fue el exilio de un dirigente nacional. Las características del estatus político en que se encontró comparten muchos aspectos con el limbo político en que ha vivido Manuel Zelaya desde el 28 de junio de este año. Uno ve la misma ambigüedad de los diversos aliados internacionales, la diferencia entre su apoyo público y sus dudas y críticas privadas.

Dentro de su país está el mismo contraste entre el apoyo incondicional al Presidente de una población civil ocupada militarmente y la enemistad hasta la muerte de la élite fascista y sus colaboradores. Está una Resistencia que ha dependido por su impulso y liderazgo principal sobre las organizaciones populares de izquierda. Está la situación político-militar completamente a favor de los militares represores con unas fuerzas de seguridad despiadadas, torturadoras y asesinas.

La actitud de los yanquis hacia el Presidente Zelaya ha sido una actitud humillante, lleno de desdeño. El mismo tratamiento recibió De Gaulle. Notoriamente, durante 1942-43, los estadounidenses miraron a Henri Giraud como su interlocutor preferido. Charles de Gaulle les cayó mal. Sin embargo, fue de Gaulle quien logró imponerse al final de 1943 porque Giraud cumplió aún menos que de Gaulle con el criterio imperante del gobierno y ejército de Estados Unidos: la sumisión.

A lo largo de la guerra en Francia, las bases más comprometidas de la Resistencia desarrollaron su propia agenda radical que fue suprimida con la liberación de la ocupación Nazi y la llegada al poder del gobierno provisional bajo Charles de Gaulle. De Gaulle compartía el anti-comunismo de Roosevelt y Churchill. Una de las prioridades del gobierno provisional dirigido por de Gaulle fue desarmar y neutralizar la Resistencia izquierdista y comunista.

Uno de los hechos más controvertidos de la Liberación de Francia, cuando los Aliados desembarcaron en Normandía, fue el llamado que de Gaulle hizo a la Resistencia a la insurrección general. El episodio más trágico fue la sublevación de 4000 guerreros resistentes en la zona de Vercors. Sin armas pesadas, los resistentes fueron aplastados por una fuerza alemana de hasta 20,000 efectivos con artillería pesada y unidades blindadas. La masacre causó un resentimiento en la Resistencia, especialmente la de izquierda. Acusaron a de Gaulle, los británicos y los Estados Unidos de no haber querido ayudar a los guerrilleros franceses.

El caso de Manuel Zelaya


Al considerar el comportamiento de Manuel Zelaya desde el golpe de Estado militar del 28 de junio se destacan varios elementos. Lo más fundamental es el esfuerzo decidido del gobierno estadounidense de rehusar formalmente designar el hecho como un golpe de Estado militar. Todavía no lo han hecho. Evidentemente, no lo han hecho porque han podido aprovechar su poder de acabar con el golpe en el momento que quieran para presionar a Manuel Zelaya a someterse a su agenda imperialista.

Durante ese período Manuel Zelaya y sus colegas, como su Canciller, Patricia Rodas, han hecho declaraciones alegando que no están negociando, que no están capitulando. Pero los hechos contradicen las declaraciones. En efecto, desde el 28 de junio los estadounidenses han dicho al Presidente Zelaya - "o haces lo que queremos o no te apoyamos y quedarás fuera". Aparentemente por ese motivo, el Presidente Zelaya ha aceptado las condiciones humillantes del Plan Arias.

Parte de ese plan es promover las elecciones en Honduras con las mismas corruptas autoridades legislativas, judiciales y electorales que promovieron el golpe. Otro punto del Plan Arias es de no promover una Asamblea Constituyente Nacional. Y otro punto es aceptar en la práctica que los golpistas retengan control sobre la policía y la seguridad.

El Presidente Zelaya tuvo su oportunidad de actuar de una manera independiente cuando intentó entrar a Honduras en Las Manos el 24 e julio. Decenas de miles de personas respondieron a su llamado de congregarse allí. La respuesta del ejército y de la policía fue masiva y brutal. Cientos de personas fueron heridas. Varios murieron. Cientos de detenidos fueron torturados. Y el Presidente Zelaya no entró. Quedó por una semana en la zona fronteriza en la ciudad de Ocotal sin hacer nada concreto allí.

Llegaron miles de simpatizantes. No se logró organizarlos. Los hondureños en Ocotal fueron fuertemente infiltrados por el régimen golpista. La derecha nicaragüense aprovechó para hacer otro intento de desestabilizar al gobierno de Daniel Ortega. Se hablaba de montar acciones político-militares, pero de una manera aventurera sin ninguna estrategia válida. Entre toda la confusión, en efecto lo que pasó en Ocotal mostró que el Presidente Zelaya iba a tener que someterse a la voluntad del gobierno estadounidense.

Las elecciones espurias


En Honduras, desde inicios de agosto hasta inicios de septiembre el apoyo popular al Frente de Resistencia Nacional y al golpe de Estado creció grandemente. Las dos demandas fundamentales han sido un retorno al orden constitucional con la restitución de Manuel Zelaya y la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. Las dos cosas no son posibles dentro del marco del Plan Arias, que prohibe al Presidente Zelaya promover una Asamblea Nacional Cosntituyente.

Al pasar la fecha del inicio de la campaña electoral sin el regreso del Presidente Zelaya, las elecciones y todo el proceso electoral han vuelto espurias. Sin embargo, el Presidente Zelaya, hecho prisionero por el Plan Arias, no está llamando plenamente a un boicot de las elecciones. Tampoco llama a convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Aquí vale la pena recordar un elemento fundamental. Políticamente, Manuel Zelaya no es de ninguna forma de la izquierda.

Esto quiere decir que es muy probable, quizás inevitable, una división del Frente Nacional de Resistencia al golpe. Es el liderazgo de la izquierda y del movimiento popular en sus diversas expresiones que ha galvanizado la organización del movimiento de Resistencia. Los líderes del Frente Nacional de Resistencia insisten en la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente y un boicot de las elecciones. Pero una gran parte del Frente son gente de las bases del Partido Liberal que apoyan a Manuel Zelaya.

Eso quiere decir que, si Manuel Zelaya regresa en las próximas semanas comprometido con el Plan Arias, él va a apoyar un proceso electoral y no va a apoyar una Asamblea Constituyente Nacional. Es difícil ver, en esas circunstancias, cómo se mantendrá la unidad del Frente Nacional de Resistencia. Por encima de eso, estará la cuestión del estatus de las leyes y medidas administrativas introducidas bajo el régimen de facto, que incluye la restitución del Servicio Militar Obligatorio.

La situación a mediados de septiembre


Ahora, en el momento de las fiestas patrias del aniversario de la independencia de América Central, están circulando muchos rumores con respecto a qué va a pasar en Honduras. El régimen de facto está en desorden. Líderes populares han notado que en reuniones con el Embajador Hugo Llorens, este representante del gobierno estadounidense ha insistido que van a restituir al Presidente Manuel Zelaya antes del 15 de septiembre.

Entonces, una posibilidad es que el gobierno de Estados Unidos habría amarrado con sus sirvientes en las fuerzas armadas de Honduras un contragolpe y regresarían al Presidente Manuel Zelaya a su cargo presidencial, desprovisto de todo poder real. Así que el Presidente Zelaya probablemente intentará seguir con su proyecto de construir su propio movimiento político, mirando hacia un posible futuro que podría llevar al poder a un aliado político en las elecciones de 2013. Pero es muy posible que el gobierno de Estados Unidos decida que quiere esperar un ratito más, para un momento en que el Presidente Zelaya es todavía más desgastado que ya está.

En ese caso otra posibilidad sería que Manuel Zelaya, decepcionado y frustrado por los gringos, active un plan aventurero más ambicioso que su fracasado intento del 24 de julio. Se ha hablado de un plan de meter al Presidente Zelaya al territorio de Honduras con dos o tres mil hombres armados y llamar al pueblo a encontrarlo tal como se hizo el 24 de julio en la frontera en Las Manos. Supuestamente, esta idea se ha organizado con el apoyo de ex-militares, individuos como Pedrito el Hondureño, Mario "el Tigre" Amaya o el nicaragüense Edén Pastora. Dirigentes del Frente Nacional de Resistencia ven este plan aventurero con horror porque es una receta para una masacre.

Otra posibilidad que el Presidente Zelaya ha indicado en el pasado como una posible estrategia, pero que no ha puesto en la práctica desde el fracaso del 24 de julio, es de entrar a Honduras por cualquier punto clandestino, al margen del Plan Arias. Una variante sería aparecer brevemente para dar ánimo al pueblo y volver a salir clandestinamente de Honduras para después volver a meterse, y seguir así. Esa estrategia apuesta a que la presión internacional y la resistencia popular forzarán al régimen de facto y las fuerzas armadas a negociar términos más aceptables que los del Plan Arias. O, de otra forma con el mismo fin, el Presidente Zelaya podría entrar a Honduras y permitir a los golpistas meterlo preso para provocar niveles de presión internacional e interna mucho más fuertes.

La relevancia de Vercors


Pase lo que pase, una cosa parece estar segura. Para una gran parte del Frente Nacional de Resistencia al golpe de Estado en Honduras, el Presidente Manuel Zelaya ha vuelto ser una figura que complica su lucha por una Asamblea Nacional Constituyente, en vez de facilitarla. Hace poco sentido considerar el inicio del espurio proceso electoral aparte de la clara y categórica aceptación por el gobierno del Presidente Zelaya del Plan Arías.

Elementos del Frente Nacional, como las bases del Partido Liberal que apoyan a Manuel Zelaya y también una parte de la Unificación Democrática, quieren ir a las elecciones. Esto quiere decir que si el Presidente Zelaya regresa, irán a las elecciones aun en un proceso amañado y corrupto, dominado por los poderes legislativas, judiciales y electorales golpistas. Eso legitimará el golpe de Estado, que implicará que el pueblo habrá puesto los muertos, los heridos, los torturados, a favor de una clase política que los mire como poco más que carne de cañón en la batalla por el poder.

Por supuesto, ese acontecimiento dividirá profundamente al Frente Nacional de Resistencia al golpe militar en Honduras. Seguramente, el gobierno de Estados Unidos seguirá apretando al régimen de facto para asegurar que no pierdan su control sobre Manuel Zelaya. Preso del Plan Arias, el Presidente Zelaya no ha llamado plenamente a un boicot de las elecciones y tampoco ha llamado a una Asamblea Nacional Constituyente. Para lograr su objetivo de fundar de nuevo la República de Honduras, parece que la Resistencia al golpe militar en Honduras está cada vez más consciente que, en las condiciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos, no pueden esperar mucho del Presidente Manuel Zelaya.

Toni Solo escribe para
www.tortillaconsal.com
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lunes, 14 de septiembre de 2009

Miguel Ángel Moratinos: Medidas contra los golpistas desde Europa





Fuente: IVANGARCIAZAMA - Youtube.com




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Entrevista con Miriam Miranda líder del Frente Nacional de Resistencia al golpe de Estado


“Ahora más que nunca el pueblo hondureño se está preparando para instalar una Asamblea Nacional Constituyente”

Tortilla con Sal/Rebelión

Entrevista realizada en el día 69 de la resistencia contra el golpe, poco antes de la la primera Asamblea del Frente que se hizo el día 6 de septiembre 2009


TcS : Una pregunta que está en la mente de mucha gente en la región ahora es ¿qué va a pasar en Honduras ya que ha empezado el proceso que va a conducir a las elecciones espurias del 29 de noviembre? Todavía no ha regresado el Presidente legítimo de Honduras, Presidente Manuel Zelaya Rosales. Del punto de vista de usted Miriam, ¿qué implica eso en términos de la situación política en el país?

MM: Bueno, hoy estamos a sesenta y nueve días ya de resistencia y creo que es importante a mencionar el hecho de que la gente, el pueblo sigue movilizándose. Ayer hubo una movilización muy importante. La gente sigue en las calles. Sigue desarrollando actividades a nivel del país no solamente en el capital de la república. De hecho, el gobierno de facto, es decir, los golpistas, la derecha y extrema derecha de Honduras y de Centroamérica, del mundo, América Latina apuestan a que el proceso electoral se convierta en algo que juega un papel mediático para ellos en la lucha contra ellos los golpistas y en la lucha a favor de la restitución de la institucionalidad en el país. Ellos están apostando a eso. Por eso fue que efectivamente han convocado y han declarado con júbilo el primero de septiembre como el primer día del inicio de la campaña política.

Creo que en Honduras estamos viviendo una situación inédita, una situación que no se esperaba. El pueblo hondureño realmente, realmente está comenzando a hacer un proceso de levantamiento de la mente, del pensamiento. Está pensando en una forma diferente. Esa es una cosa positivísima. Si ha habido una cosa que ha sido valiosa, verdad, en este golpe de estado, es que el pueblo hondureño está empezando a pensar que las cosas no son blanco y negro, que hay una situación que ha habido viviendo el país con una oligarquía, con un poder fáctico mercenario, de lo peor, verdad.

Yo creo que en ese sentido por primera vez en la vida también se empieza a cuestionar el proceso electoral. Estamos hablando de la gente en las comunidades, gente en el pueblo, en las calles que dicen “¿por qué? ¿para qué unas elecciones, cuando cualquiera que gane también lo va a sacar el ejército?”, ¿no? Y este hecho es importante porque si hay a nivel de las comunidades, si hay a nivel de las organizaciones posiciones muy, digamos así, firmes en que no debe de ver un proceso electoral, que no debe de votarse y aparte a que hay gente en su casa que están pensando “no vamos a votar, no voy votar”, hay un número muy alto ya de la población hondureña que no piensa votar.

Entonces a todas luces este va a ser un proceso electoral -si es que se da, porque creemos nosotros que no debe darse, que no hay condiciones para elecciones en el país hasta que se restituye Manuel Zelaya- y si se da es un proceso electoral donde no van a votar la gente y solo van a poner a un presidente de dedo pues, o sea que el poder está en las manos del ejército y ellos ya le han dado el visto bueno al Tribunal Nacional Electoral y por supuesto la derecha, ¿no? los partidos políticos bipartidistas, el Partido Liberal y el Partido Nacional, históricamente.

Entonces yo creo que ahorita nos encontramos en una nueva coyuntura por este proceso de resistencia a partir del momento en que se ha iniciado este proceso electoral, en abierta violación a todos los, digamos, no solamente acuerdos sino a todos los pronunciamientos a nivel mundial que dicen que no se va a reconocer cualquier presidente que gane en estas condiciones. Pero ellos están apostando como la última carta – yo lo siento así – de que para llamar a la calma, que la gente van a ir a las elecciones y que estará terminado el asunto.

Están totalmente equivocados. Totalmente equivocados porque la gente se va a preparar para no ir a elecciones, para boicotear a las elecciones. Eso es una de las cosas que la gente está pensando y puede ser de una manera muy tranquila, muy callada, de únicamente no llegar a las elecciones.

Entonces yo creo que se están volviendo a equivocar con este pueblo hondureño, la derecha. Y esa es una de las cosas que me parece que es importante rescatar también de este proceso, que cada día se vuelve más… efectivamente hay un proceso que se está volviendo de más días, pero también se vuelve más interesante la lucha y la resistencia porque ahora más que nunca el pueblo hondureño se está preparando para instalar una Asamblea Nacional Constituyente.

Esa es la consigna. Ese es el objetivo. Y ese es el paso que tenemos que dar. Y yo creo de que lo hemos ganado como hondureños. El pueblo hondureño ha ganado el derecho a construir un nuevo proceso, un proceso de cambio, a generar un proceso de cambio diferente en este país. Y yo creo que es una de las cosas más importantes que ha generado y que ha dejado realmente este golpe de estado.

TcS : A estas alturas ¿que relevancia tiene el Presidente Manuel Zelaya?

MM : Bueno, el Presidente Zelaya sigue siendo el eje movilizador. No podemos negar eso. O sea la gente sigue en las calles, mucha gente en las calles, y de hecho creo que una de las cosas en que se equivocó la derecha y los golpistas es que pensaban “Sacamos a Manuel Zelaya y la gente queda tranquila, no le importa”. Como decíamos, se volvió más popular que nunca, después del golpe de estado, el Presidente Manuel Zelaya. Y más allá de la presencia de él, hay un derecho que está ganándose. El Frente Nacional de Resistencia apostamos a construir un modelo diferente y de hecho es importante, no se puede negarlo, el regreso del Presidente. La gente lo espera ¿verdad? la gente espera la restitución.

Porque también al regresar Presidente Manuel Zelaya, es una restitución de la institucionalidad y la gente se va a sentir de alguna manera más segura. El pueblo hondureño espera el regreso de Manuel Zelaya para sentir que vive en una democracia. De hecho, creo que eso es una de las cosas importantes porque nadie quiere tener el ejército como …porque ese es el que manda. Goriletti no manda. El que manda es el ejército. Entonces nadie quiere tener de gobierno al ejército. Nadie. Ni en ningún país del mundo se espera tener el ejército de gobierno. Y eso es lo que está pasando en este momento porque ellos son los que mandan realmente. Es solamente un títere, este Micheletti.

Entonces yo creo que es importante eso. Pero como decía, el Presidente Manuel Zelaya tiene un período corto para gobernar y esto comienza, o sea la lucha del pueblo de la Resistencia, después de dos meses y días de estar en resistencia, pero la lucha continua y comienza ese verdadero proceso de cambio que queremos como hondureños para cambiar las relaciones del poder en este país. Porque este es un país con un poder fáctico, de una derecha realmente que ha sumido no solamente en la desgracia al país, sino que cada día se vuelve más voraz.

TcS : ¿Usted piensa que el Frente de Resistencia es capaz de mantenerse firme? ¿O piensa que los factores del oportunismo por lo de las elecciones va a causar al Frente a dividir?

MM : Creo que no debemos de negar, o de olvidar más bien, de que el Frente es un proceso. Es una plataforma diversa. Es una plataforma diversa y allí están también los líderes en resistencia, la UD (Unificación Democrática), la candidatura independiente, como también están los sindicatos, todos los movimientos sociales incluso en este caso el movimiento indígena y garífuna ¿no? Entonces pueden surgir diferencias pero yo creo y confío que mediante el diálogo, mediante el análisis que tengamos nosotros todos dentro del Frente, podemos llegar a acuerdos para que haya una voz única, como ha habido hasta ahora de la resistencia.

Y esperamos que en los próximos días que van a ver algunos espacios de discusión y de análisis que sacan unas decisiones más firmes y contundentes respecto al proceso electoral que de hecho ya hay algunos de los candidatos están mencionando y han puesto, incluso hay alcaldes que tienen toda la seguridad de ganar y han dicho que no van a la campaña que no van a participar en el proceso electoral, que no deben de implementarse en la situación en que estamos. Entonces, yo espero como esperamos todas y todos de que haya mucha sabiduría para que tengamos un Frente como hasta ahora y que este proceso electoral no va a ser digamos la punta de lanza con que nos van a dividir.

TcS : Y en este momento ¿qué esperan ustedes en el Frente Nacional de Resistencia de la solidaridad internacional?

MM : Bueno, nosotros esperamos que se incremente más bien, que sea una solidaridad, digamos, activa. Estamos viendo que están haciendo movilizaciones. Están haciendo campañas de recaudación de fondos en algunos países y por la gente hondureña por ejemplo en los Estados Unidos. Casualmente hoy en California hay una actividad y así. Pero queremos también en América Latina una mayor acción, que nos sumemos todas y todos porque este golpe no solo digamos que tiene un efecto negativo para todos nosotros, sino que también lo mostremos en la práctica.

Y hay compañeros y compañeras muy valiosos que se han llegado a Honduras y también se han llegado algunas organizaciones de solidaridad y han hecho acciones de solidaridad en su país. Y nosotros hacemos un llamado a fortalecer esas acciones de solidaridad a entender que nosotros no vamos a levantar la lucha en las calles y en esas calles se necesita agua, alimentos. Se caminan kilómetros y kilómetros dentro de la misma capital caminando. A veces hace falta hasta una bolsita de agua para los miles de personas que andan en las calles.

Ha habido mucha solidaridad del mismo pueblo hondureño eso no podemos negar también en recoger alimentos y hay un centro, una bodega. Pero también necesitamos una solidaridad en que se hagan cabildeos en Europa, en Estados Unidos, por parte de otros países para que realmente haya una mayor decisión de estos organismos que toman decisiones para que hay una mayor decisión mucho más fuerte a las sanciones que deben de haber contra este régimen golpista contra este gobierno de facto, este gobierno que se ha convertido en una dictadura.


Fuente: www.hablahonduras.com

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El Ejército de EEUU no reconoce autoridad de Obama

Las relaciones entre los militares golpistas hondureños y el Ejército de Estados Unidos tienen larga data.


Romeo Vázquez, el general que dirigió el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, estudio en la Escuela de las Américas, y hasta el propio Jefe del Comando Sur del Ejército estadounidense, Douglas Fraser, admitió que la primera escala del derrocado Presidente fue la base de Soto Cano (Palmerola), que Estados Unidos administra en territorio hondureño desde que ese país se transformó en la principal plataforma contrarrevolucionaria centroamericana en la década del ’80 del siglo pasado.


El embajador de Estados Unidos en Honduras es heredado del gobierno de George W. Bush y un connotado cubano anticastrista, Hugo Llorens, quien tardó 48 horas en protestar ante los dichos del primer canciller golpista, Enrique Ortez, quien afirmó que Barack Obama era un “negrito que no conocía donde quedaba Tegucigalpa”.


Deducir que estos sectores estadounidenses apoyaron el golpe de Estado contra el aliado de Hugo Chávez en Honduras, es prácticamente un ejercicio matemático.

Pero la postura oficial de la administración de Obama en Washington es contraria a la descripta anteriormente. Tanto el mandatario estadounidense como el departamento de Estado liderado por Hillary Clinton condenaron el golpe, implementaron medidas contra los usurpadores y negaron reconocimiento al proceso electoral que organiza la dictadura.


Puede pensarse que estas son medidas insuficientes y que hay otras ayudas que no se recortaron, podemos analizar que las sanciones impuestas por Washington son una pantalla para distraer a la gran prensa y a la opinión pública, y que por debajo de la mesa sigue la colaboración.


Pero pese a que estas posibilidades son ciertas y es muy probable que se acerquen a la verdad, hay otra línea de análisis que también puede resultar cierta y cercana a la verdad.


La postura oficial y pública del gobierno de Obama es la no aceptación del gobierno de Romeo Vázquez y Micheletti.


Esto implica que en ningún plano oficial en las relaciones entre gobierno y gobierno puede aceptarse el reconocimiento de las autoridades golpistas.

Pues bien, eso no es lo que ocurre con el Ejército de los Estados Unidos. Ya vimos que la relación entre los militares de ambos países son muy estrechas, y todo parece indicar que los uniformados de las fuerzas armadas más poderosas del mundo no están dispuestos a suspender sus relaciones con sus amigos hondureños, pase lo que pase y cualesquiera sean los lineamientos provenientes del poder civil en Washington.


La información que Ud. leerá a continuación parece una confirmación de que algunos militares de EEUU no están dispuestos a obedecer a un negrito civil liberal y socialista (así piensan sobre Obama los neoconservadores de Washington) que de ninguna manera puede comprender las necesidades de la vida militar, entre las que por supuesto está –siempre que se pueda- desalojar por la fuerza y mediante un golpe de Estado a un presidente que lleva a su país hacia un destino ateo y comunista.


El miércoles pasado la agencia alemana DPA informó que en la lista de países participantes de los ejercicios Panamax que Estados Unidos organiza en el país propietario del Canal, Honduras era uno de los invitados.


El jueves, la mayoría de los diarios de circulación nacional en México dieron la noticia de que pese al golpe de Estado, el Comando Sur de EEUU había invitado a sus militares a los ejercicios. Horas más tarde, la agencia cubana Prensa Latina informaba (basada en medios hondureños) que el país centroamericano no participaría en los ejercicios Panamax.


Al día siguiente, en una declaración política, el Comando Sur informó que Honduras no participaría.


“Puede haber confusión según algunos comentarios, pero Honduras no va a participar en Panamax 2009″, dijo el brigadier general estadounidense Gerald W. Ketchum.


“Hace unas semanas recibimos una carta de parte de Honduras donde notificaban que no iban a participar. Nosotros entendemos que se debe a la situación actual” tras el golpe de Estado del 28 de junio, agregó Ketchum en la ceremonia de presentación de los ejercicios militares.


Aunque el militar del Comando Sur descarta la participación de los golpistas, realiza una revelación: los uniformados hondureños no irán porque decidieron no hacerlo, no porque no hayan sido invitados por los estadounidenses.


O sea que la invitación se mantuvo, lo que indica la contravención directa a la línea política trazada desde Washington.


Pero hay otro elemento que pone las cosas más difíciles para todos.

El embajador de Honduras en Panamá, Juan Alfaro (fiel a Zelaya), denuncia el mismo viernes que “hay una delegación (militar hondureña). Ellos están participando en estos ejercicios. Lo que a mí me extraña es que la ayuda militar fue cortada desde el inicio del golpe y esto demuestra que el Pentágono actúa por un lado y por otro lado Obama”.


Podemos decir que el embajador de Zelaya sostiene lo mismo que el título de esta nota.


Para agregar un poco más de leña al fuego, la Agencia Francesa de Prensa reproduce horas después una declaración de un oficial panameño, quien reveló que las fuerzas hondureñas estaban invitadas a las maniobras, pero no participaron por “razones mecánicas” de sus buques.


“Sí estaban invitados (pero) en el día de ayer (jueves) recibimos una llamada que por razones mecánicas de las mismas embarcaciones no iban a participar”, dijo el subcomisionado Osvaldo Ureña, del Servicio Aeronaval de Panamá, uno de los portavoces de Panamax 2009.


En definitiva, los hechos que se evidencian luego de analizar estas informaciones representan un escenario complejo dentro de las estructuras de poder en Washington.


Interesante resulta preguntarse quién manda realmente en la capital del imperio.


Sería pertinente una aclaración, no vaya a ser que debamos pensar que eso no es una democracia sino algo más parecido a una dictadura militar.

Publicado por Mex

Fuente: hablahonduras.com

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Resistencia hondureña dedica concierto a libertad de los Cinco

Prisioneros del Imperio

Fuente: america.cubaminrex.cu

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Enviado Honduras dice "fue echado" de sesión ONU

Photo

Por Robert Evans

GINEBRA (Reuters) - El embajador de Honduras en Naciones Unidas dijo el lunes que había sido echado de una sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, después de que otros países latinoamericanos señalaron que representaba a un régimen "ilegal".

Luego de un día de confusión que demoró el comienzo de la reunión de tres semanas del cuerpo de 47 naciones, el enviado J-Delmer Urbizo dejó la sala gritando en inglés y español:

"We will be back! Volveremos!"

Las dramáticas escenas se produjeron después de que Argentina, Brasil, México y Cuba insistieron en que Delmer Urbizo, que ocupa el puesto de embajador en Ginebra desde hace tres años, no podía quedarse a menos que fuera aprobado por el derrocado presidente Manuel Zelaya.

El presidente del Consejo de Derechos Humanos, el belga Alex Van Meuwen, dijo al enviado que no podía hablar en respuesta porque Honduras es sólo observador del foro y le pidió que se fuera mientras se evaluaban sus credenciales.

"Fui echado. Me han colocado guardias de seguridad para asegurarse de que me fuera", dijo Delmer Urbizo a periodistas rodeado de policías de la ONU. "Pero volveremos, no se confundan, y estas personas verán lo que han hecho".

El enviado dijo que él y otros diplomáticos de la misión hondureña en Ginebra -donde ha declarado su apoyo al presidente de facto Roberto Micheletti- volverán luego de las elecciones programadas para noviembre.

En la sala no hubo una delegación rival del Gobierno de Zelaya en el exilio, pero ningún país habló en defensa de Delmer Urbizo. La Asamblea General de la ONU pidió a sus miembros que no reconozcan al Gobierno de Micheletti, que tomó el poder con un golpe militar en junio.

EEUU 'NO MIRARA HACIA OTRO LADO'

Como resultado de la interrupción inicial, el discurso de apertura de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, tuvo que ser pospuesto.

En el texto del discurso, que se hizo público antes de la apertura, Pillay planteó que mujeres de todo el mundo sufren privaciones de las libertades fundamentales, sobre todo en los estados del Golfo Pérsico, Sudán y Afganistán.

"Los derechos de las mujeres siguen siendo restringidos en demasiados países", agregó en su discurso, citando una "reacción violenta contra los derechos de las mujeres" en las elecciones de Afganistán e instando a las autoridades del país a detener la violencia relacionada a la votación.

Además de lidiar con el tema de Honduras, el Consejo evaluará violaciones de los derechos humanos cometidas en todo el mundo, incluyendo las acusaciones de crímenes de guerra durante la invasión israelí de la Franja de Gaza en diciembre y enero.

Más adelante este mes se emitirá un importante reporte de la ONU sobre el ataque israelí, que ya ha sido condenado por grupos judíos.

Esta será la primera sesión del cuerpo de 47 estados en la cual una delegación estadounidense participa como miembro con poder de voto, luego de su elección en mayo.

Esther Brimmer, asistente de la Secretaría de Estado estadounidense, dijo al Consejo que Washington quiere focalizarse en las violaciones más allá de dónde ocurran o qué sensibilidades invoquen.

"Estados Unidos no mirará hacia otro lado frente a los graves abusos de los derechos humanos", dijo. "Pese a que vamos a buscar un consenso, vamos a decir las cosas cuando las veamos y vamos a defender nuestra posición cuando la verdad esté en riesgo".

(Reporte adicional de Stephanie Nebehay, Editado en español por Gabriela Donoso)

Fuente: lta.reuters.com

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domingo, 13 de septiembre de 2009

GOLPE EN HONDURAS LO QUE NO SE TRASMITE






Fuentes: registromundo02, djsoldado - Youtube.com

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Intelectuales de “izquierda” a la derecha del golpe de Estado

Por Eugenio Sosa

En el campo académico y político, el tema de los intelectuales y la política siempre ha ocupado un espacio importante. Es un tema que genera mucha polémica. En periodos “normales” los intelectuales se mueven en la comodidad de sus espacios, académicos y otros, desde donde producen o difunden sus ideas y las de otros. Pero, cuando se enfrentan a coyunturas políticas críticas se enfrentan ante el dilema de guardar silencio, acomodarse a los grupos de poder, o tomar posiciones críticas consecuentes con la el desafío histórico que se presenta. Es frecuente también que los intelectuales entren en pánico por la conflictividad y movilización de las masas, que casi siempre acompaña a las crisis políticas, cuando éstas están enraizadas en problemas estructurales profundos, y sobre todo cuando adquieren la dimensión de lucha de clases, más allá de los conflictos políticos intra-elitarios. ¿Qué ha pasado con la llamada intelectualidad hondureña frente al golpe de Estado del 28 de junio de 2009?

Están los intelectuales que siempre se han acomodado a los grupos de poder, y sus posiciones políticas cambian tanto como cambian los gobiernos, según las posibilidades de un cargo público u otra canonjía que ofrecen los poderosos a sus voceros. Son los que conociendo del rechazo que el presidente Zelaya generaba ante los grupos de poder, no perdieron tiempo en colocarse contra el presidente, los que le recomendaban qué hacer (para que no se saliera de los lineamientos políticos que la elite hondureña está acostumbrada a imponer a sus gobernantes). Son los que ocuparon las primeras filas en los programas de televisión y en las columnas de los periódicos, presentándose como los sensatos consejeros políticos. Pero de estos intelectuales ya no sorprende nada, todo lo que hagan está mediado por el dinero, “por esa sensación de ternura”, palabras más palabras menos, que produce el dinero, como lo dijera el poeta hondureño Roberto Sosa.

Interesa aquí reflexionar sobre los intelectuales que han sido reconocidos o se han autodenominado de izquierda, progresistas o demócratas, y que ahora para sorpresa de propios y extraños de manera abierta o solapada están a favor del golpe de Estado y del régimen de facto. Lo que se puede considerar la intelectualidad hondureña durante el gobierno de Zelaya se perfiló como timorata y confundida, en el mejor de los casos; pero sobre todo conservadora y hasta reaccionaria. Desde antes de que Zelaya jurara como presidente de la República de Honduras, varios de los autodenominados intelectuales apostaron a que Zelaya no terminaba su periodo de gobierno. ¡Vaya oráculos que lograron predecir el golpe de Estado!

Están los intelectuales que fueron anti-melistas, anti-cuarta urna, anti-Asamblea Nacional Constituyente, y ahora siguen en su coherencia siendo pro golpe de Estado. Son los que con arrogancia y orgullo han expresaron: “si por ser anti-melista coincido con la derecha, voy a coincidir con la derecha”, son los que en Zelaya no vieron más que una “patastera [enredadera] ideológica” pero que ahora encuentran en el bloque golpista a los grandes demócratas hondureños, son los que consideran que el “retorno del presidente constitucional de Honduras no es bueno para la sociedad hondureña”, son los que piensan que las elecciones, sin importar que sean bajo un gobierno de facto y espurio, “son la solución a la actual crisis política”.

En estos intelectuales no se encuentran diferencias discursivas con los principales actores políticos y militares que condujeron el país en los años ochentas, bajo la humillante ocupación militar norteamericana, bajo la doctrina de la seguridad nacional y la represión política que se expresó en centenares de desapariciones y asesinatos políticos. Son los que hoy coinciden con la ex-cúpula militar golpista. Son los que dos días antes del golpe marcharon en las calles de Tegucigalpa junto a los militares golpistas y los reservistas, que ahogándose gritaron: “señores del Congreso Nacional actúen”, es decir procedan al golpe de Estado. Son los mismos que se han recorrido las ONGs haciendo consultorías para las reformas democráticas que según ellos requiere el país. Pero claro, es esa democracia complaciente, despolitizada, que teme a la soberanía popular en la que el pueblo, el “populacho” pueda decidir sobre el rumbo del país. Son los intelectuales eternamente críticos del movimiento popular, que lo desprecian y lo consideran incapaz. Los que en las movilizaciones sólo ven gente comprada por unos cuantos lempiras. Son los que atrincherados en los grandes medios de comunicación no se atreven a mencionar la frase golpe de Estado, régimen de facto, y prefieren utilizar los eufemismos de sucesión forzada, sucesión constitucional y gobierno interino.

Son los que defienden una ciencia neutra y una prensa objetiva. Es la neutralidad y la objetividad hacia los sectores populares, y el compromiso complaciente con las elites y los sectores dominantes. Es la neutralidad y la objetividad que se asusta ante el conflicto social, que tiene una visión moralista y religiosa de la política y de la democracia. No les vendría mal algunas breves lecturas de Max Weber:

La política consiste en una dura y prolongada penetración a través de tenaces resistencias, para la que se requiere, al mismo tiempo, pasión y mesura […]. Sólo quien está seguro de no quebrarse cuando, desde su punto de vista, el mundo se muestra demasiado estúpido o demasiado adyecto para lo que él ofrece, sólo quien frente a todo esto es capaz de responder con un "sin embargo"; sólo un hombre de esta forma construido tiene "vocación" para la política.

Estos son los intelectuales de “izquierda” que se han colocado a la derecha del golpe de Estado.


www.rebelion.org



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Honduras: ex paramilitares colombianos habrían sido reclutados para trabajar como mercenarios

Según el Tiempo de Bogotá, los ex miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia habrían recibido ofertas por parte de empresarios hondureños que buscan proteger cultivos de palma y caña de los actos de violencia que aumentaron tras el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya

Varios ex integrantes de los grupos paramilitares de ultraderecha colombianos habrían sido reclutados para ir a Honduras para trabajar como mercenarios tras el golpe de Estado que desalojó del poder al presidente Manuel Zelaya, informa este domingo Dpa citando al diario El Tiempo de Bogotá.

Según la versión, el rumor circula con mucha fuerza desde hace varios días en una zona del centro del país que tuvo gran presencia paramilitar en los últimos años, aunque autoridades consultadas no lo confirmaron.

Las supuestas ofertas a los miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), incluyen un salario equivalente a unos 750 dólares, además de comida y vivienda.

El Tiempo de Bogotá indica que la oferta "se regó como pólvora" hace tres semanas, cuando dos ex lugartenientes del ex jefe paramilitar Walter Ochoa, alias "El Gurre", convocaron a antiguos miembros de las AUC a una reunión en una finca de la población de La Dorada, en el departamento de Caldas (centro-oeste).

La convocatoria fue atendida por cerca de 40 hombres, a quienes les dijeron que empresarios hondureños estaban interesados en contar con un servicio especial de seguridad y que para ello requerían a gente con experiencia en conflictos armados.

Los empresarios estarían buscando proteger cultivos de palma y caña a raíz de actos de violencia que aumentaron tras el golpe de Estado, de acuerdo con la versión.

"Uno de los líderes del reclutamiento, con oficina en Bogotá, ya viajó a Centroamérica con un grupo, y ahora anda negociando armas", le dijo a El Tiempo de Bogotá una fuente no identificada.

El alto comisionado para la Paz de Colombia, Frank Pearl, afirmó que no puede confirmar ni desmentir la información, mientras que el coronel de la Policía Ricardo Restrepo afirmó que se están investigando los rumores.

Restrepo aseveró que no descarta que detrás del reclutamiento esté la banda paramilitar y narcotraficante de "Los Rastrojos", que surgió tras la desmovilización de cerca de 32 mil miembros de las AUC.

Las autoridades migratorias no han advertido un movimiento inusual de colombianos hacia Honduras, en tanto que el embajador de Tegucigalpa en Bogotá, Hernán Bermúdez, dijo desconocer el tema y aseguró que las autoridades de su país controlan todo el territorio hondureño.

"Pueden decir eso, pero de ahí a que sea cierto, es otra cosa. No tenemos información de que esté ocurriendo, es algo insólito y descabellado", dijo el diplomático.

La presidenta del Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos de Honduras, Bertha Olivo, expresó al diario bogotano que tiene "información confiable" sobre la formación de un grupo de 120 paramilitares, financiados por empresarios, que apoyan el golpe.



Fuente: www.vtv.gov.ve




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Los revolucionarios/as en Honduras le damos nuestras condolencias al pueblo cubano por tan grande pérdida

Cuba se viste de luto para despedir a Juan Almeida
En la Plaza de la Revolución, en el memorial a José Martí, se montó una enorme fotografía de Almeida perfectamente enmarcada y debajo de la cual se colocó una tarima roja con las medallas del fallecido.

La Habana.-Encabezada por el mandatario Raúl Castro y con las banderas a media asta, Cuba dio inicio el domingo a un duelo nacional por la muerte del comandante de la revolución y vicepresidente Juan Almeida Bosque.

El presidente Castro abrió la ceremonia en recuerdo de Almeida, quien además fue uno de sus amigos personales y cercano colaborador por décadas y que falleció el viernes de un paro cardiorespiratorio a los 82 años de edad. Las banderas fueron colocadas a media asta.

En la Plaza de la Revolución, en el memorial a José Martí, se montó una enorme fotografía de Almeida perfectamente enmarcada y debajo de la cual se colocó una tarima roja con las medallas del fallecido. Estaban instaladas un par de ofrendas florales a nombre de Castro y su hermano, el ex gobernante, Fidel Castro.

Se informó que el deseo del extinto fue que su cuerpo no se expusiera.

A las 8 de la mañana hora local, Raúl Castro vestido de uniforme verde olivo inició el homenaje junto a un nieto del comandante revolucionario muerto el viernes por la noche y a una mujer, ambos vestidos de blanco y con lágrimas en los ojos.

Tras la presentación de armas por parte de una guardia del Batallón de Ceremonias, Castro avanzó hacia la fotografía de Almeida y depositó junto a ella una rosa rosada, pero sin decir una palabra. La prensa extranjera no tuvo acceso a este momento del duelo.

Los otros dos comandantes de la revolución Ramiro Valdés y Guillermo García también se encontraban presentes.

De esta manera comenzó un desfile popular y de las principales figuras del Partido Comunista y del Gobierno frente a la fotografía de Almeida.

La televisión cubana realizó una transmisión del inicio de la ceremonia de duelo, mientras dio pasos a otras capitales de provincia donde la escena se repitió en diferentes lugares establecidos para tal fin.

"Fue proverbial su sencillez", comentó Raúl González, uno colaborador del dirigente, en declaraciones a la televisión cubana que transmitió desde Holguín. Según González era un jefe que combinaba su carácter afable con la exigencia.

Nacido en La Habana el 17 de febrero de 1927, se incorporó a la lucha rebelde al conocer en marzo de 1952 en la Universidad de La Habana a un alumno de la facultad de derecho y quien cambiaría su destino: Fidel Castro.

Un año después, en julio de 1953, Almeida se integraría el centenar de jóvenes que encabezados por Castro asaltó el cuartel Moncada en Santiago de Cuba, al oriente de la isla, el detonante para el inicio de la lucha contra la dictadura de Batista.

Desde entonces cumplió cárcel, se exilió en México y luego fue a la Sierra Maestra de guerrillero.

"Almeida vivirá siempre entre nosotros", dijo a periodistas por su parte el líder parlamentario Ricardo Alarcón, cuando se enteró la noticia el sábado.

AP
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Honduras and U.S. Double Standards in Latin American Drug War

Operation Cobra Fights Drug Traffic



Check out this recent article I wrote with Bill Weinberg, the author of Homage to Chiapas: The New Indigenous Struggles in Mexico (Verso 2000). His website is World War 4 Report (WW4Report.com)

In its never ending effort to justify its military presence in Latin America the U.S. has employed any number of rationales, the most recent being the need to combat drug trafficking. Those countries on the right which assist in the U.S.-funded war on drugs are rewarded handsomely with military and political assistance while countries on the left who criticize U.S. foreign policy are demonized and risk Washington’s wrath.

Indeed, as ex-Honduran President Manuel Zelaya found out, criticizing the U.S. war on drugs can be a sticky affair. Before he was overthrown in a military coup d’etat in June, Zelaya was frequently at odds with U.S. officials over the fight against drug trafficking. There’s no evidence that Zelaya’s opposition to Washington on this score was a factor in his overthrow, but it’s no secret that the U.S. has been less than enthusiastic in calling for Zelaya’s return to power.

Drugs and Demonization of the Sandinista Regime

To put the recent Honduran affair in proper context go back some twenty years to the Reagan administration’s Contra war against Nicaragua. In an effort to discredit the left wing Sandinistas, Washington employed a dirty propaganda campaign attempting to link the regime to drug trafficking. The case involved Barry Seal, a convicted drug dealer turned informant who worked closely with Vice President George H.W. Bush’s anti-drug task force.

The CIA, which was training the Contras at the time in an effort to overthrow the Sandinistas, installed a hidden camera in Seal’s C-130 cargo plane. Seal then snapped an out-of-focus photo of himself with a top Sandinista official --- who was likely a U.S. spy --- and a Colombian drug trafficker unloading bags of cocaine at an airstrip in Nicaragua. Lieutenant Colonel Oliver North of the National Security Agency was intimately involved in the affair and coordinated efforts with the CIA.
When the photo of Seal in Nicaragua was leaked to the press, all the major papers ran sensational articles about Sandinista drug running. The Reagan administration used the incident for maximum PR effect, with the president displaying Seal’s photo in a nationally televised speech in March 1986.

Operation “Just Cause” and the Drug Connection in Panama

Washington also employed a propaganda campaign against Panamanian dictator Manuel Antonio Noriega. In an effort to justify invasion, the U.S. sensationalized Noriega’s links to drug trafficking. Yet throughout the 1980s, the CIA collaborated with Noriega and Colombia’s Medellin Cartel to overthrow the Sandinista regime in Nicaragua. “Privatized” CIA assets maintained Honduran and Costa Rican airstrips as transfer points for coke going north and guns coming south for the Nicaraguan contra rebels. Officially derided as “conspiracy theory,” this fact has been abundantly documented since the “Contragate” scandal broke in 1986.

In July 1989, just months before the invasion of Panama, five key U.S. figures associated with the Contragate scandal—Lt. Col. Oliver North, Maj. Gen. Ricard Secord, former National Security Advisor John Poindexter, former Ambassador Lewis Tambs and former local CIA station chief Joe Fernández—were barred from returning to the territory of U.S. ally Costa Rica after a special commission of the country’s congress concluded that the contra resupply network they had established on the Nicaraguan border doubled as a cocaine-smuggling operation.

Following the Contragate scandal, Noriega became more useful as a scapegoat than a client. In Christmas 1989, the U.S. invaded Panama and installed the client regime of Guillermo Endara. Endara was also ensconced with the cartels. As an attorney he had represented companies run by Carlos Eleta, a Panamanian business tycoon arrested in Georgia that April for conspiring to import more than half a ton of cocaine each month into the U.S. (The indictment would be dropped following the invasion.) His vice president Guillermo "Billy" Ford was a co-founder and part owner of the Dadeland Bank in Miami, named in federal court testimony in the U.S .as a repository for Medellín Cartel money.

These rather salient facts went down an Orwellian Memory Hole as the media portrayed a one-sided U.S. victory over a corrupt narco-regime in the Christmastime 1989 invasion of Panama.

Double Standards and the War on Drugs in South America

When fiery Hugo Chávez came to power in Venezuela in the late 1990s the U.S.-fueled drug war once again became the topic du jour. A fierce critic of U.S. militarization in neighboring Colombia, Chávez prohibited Pentagon over-flights of Venezuelan airspace. In an inflammatory move, he furthermore ceased cooperation with the U.S. Drug Enforcement Administration (DEA), accusing the agency of drug running and espionage.

It wasn’t long before the Bush administration started to accuse Caracas of being derelict in fighting the drug war. The Bush administration, in fact, said Venezuela “failed demonstrably” to halt the flow of drugs through Venezuela. Specifically, the U.S. government accused Venezuela of not eliminating coca and poppy fields along the Colombian border. Venezuelan officials countered that Washington was simply acting for political motives.

When Chávez allied to Bolivia after 2005 and the rise of the leftist former coca-growers leader Evo Morales, Washington once again went on the offensive, claiming that the Andean nation was not doing enough to prosecute the drug war. During the George W. Bush years, U.S. officials were dismayed by Morales’ coca policy which sought to increase the amount of coca that could be legally grown for traditional and medicinal purposes and asked farmers to voluntarily tear up their plantings above half an acre.

The policy, which promised to crack down on cocaine, abandoned previous efforts of government-forced eradication of coca plants. The State Department lambasted Bolivia for supposedly backsliding in the counter-narcotics effort.

For some contrast, let’s look at the situation in the closest U.S. ally in South America—Colombia, where President Alvaro Uribe now hopes to open the country to permanent U.S. military bases to police the rest of the continent against drug trafficking. Somehow, evidence of Uribe’s ties to the cartels doesn’t seem to stick.

In 2004, a single New York Times story noted the emergence of a 1991 report from the U.S. Defense Intelligence Agency (DIA) naming Uribe as a high-level operative of the Medellín Cartel. The DIA report was released under the U.S. Freedom of Information Act to a D.C.-based research group, the National Security Archives. The report asserts that Uribe, then a senator from the department of Antioquia, was "dedicated to collaboration with the Medellín cartel at high government levels." It named him as a "close personal friend" of cartel kingpin Pablo Escobar, and claimed he helped Escobar secure his seat as an auxiliary congressman.

Both Uribe and the U.S. State Department denied the charge. But the National Security Archives' Michael Evans said: "We now know that the DIA, either through its own reporting or through liaison with another investigative agency, had information indicating that Álvaro Uribe was one of Colombia's top drug-trafficking figures."

Washington portrays Uribe as a key ally in the war on drugs and terrorism, boasting that his administration has extradited 150 accused traffickers to the U.S., more than twice the number extradited in his predecessor's four-year term. But there have been persistent claims that as chief of Colombia's civil aviation authority in the late 1980s, Uribe protected drug flights. When he was governor of Antioquia between 1995 and 1997, paramilitary activity exploded in the department.

Another study in contrast is provided by Peru—second to Colombia as a U.S. ally and anti-drug aid recipient in South America. According to the latest report of the UN Office on Drugs and Crime (UNODC), coca cultivation fell in Colombia last year (after several years of growth) but rose 6% in Bolivia and 4.5% in Peru. Yet, the two countries are treated entirely differently. While the U.S. has entered into a free trade agreement with Peru, it has just cut trade preferences with Bolivia— a move that could cost thousands of jobs in the country's export industries—on the grounds the government of Evo Morales is not doing enough to combat coca cultivation.


The Honduras Imbroglio and ALBA

While using trade to punish Bolivia, Washington simultaneously works against efforts to establish regional trade pacts that seek to create an alternative to U.S. hegemony.

The Latin American right and its allies in Washington have been particularly concerned about the Bolivarian Alternative of the Americas, also known by its Spanish acronym ALBA. A reciprocal trade agreement designed to promote trade reciprocity between like-minded left regimes in Latin America, the project groups Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua, Honduras and Ecuador. To really understand the politics of the drug war one must fundamentally understand its connection to ALBA.

Consider once again the case of deposed Honduran president Manuel Zelaya. Originally a political moderate, Zelaya went along with the larger U.S. political and economic designs until recently. However, the Bush administration may have been taken aback by the Honduran’s desire to convert the U.S. airbase at Soto Cano into a civilian airport. The base is used for drug surveillance flights. Then, in late 2008 the Honduran came out for drug decriminalization and confirmed that he would join in Chávez’s ALBA scheme.

With alarm bells going off within the Bush administration, outgoing U.S. Ambassador to Honduras Charles Ford fired a warning shot across Zelaya’s bow. A large portion of remittances sent by U.S.-based Hondurans back to their home country, he remarked, were the product of illicit drug trafficking.

Speaking to local TV media, Ford declared that 30% of remissions from the U.S. were the product of money laundering by drug smugglers. The U.S. ambassador was joined in his criticism by his French counterpart in Honduras Laurent Dominati, who remarked that the Central American nation was in danger of becoming a “narco-state.”

Ford’s remarks caused a diplomatic firestorm, with the Honduran foreign minister shooting back that the ambassador’s comments were unacceptable. The foreign minister added that his government had officially protested to both the U.S. and France, and requested that both back up their inflammatory statements.

Having caused a massive diplomatic row, Ford left Tegucigalpa after three years of ambassadorial duty. And what was Ford’s next job? He served as diplomatic attaché for the U.S. Southern Command in Miami, which seeks to prosecute the drug war in Latin America.

In an interview with the Honduras paper La Prensa, Ford warned that “big people” from the Mexican, Guatemalan and Colombian cartels had arrived in Honduras in recent years. It was up to the U.S. and like minded Latin American regimes, Ford added, to counteract such influence through joint efforts such as the Mérida Initiative.

Zelaya himself voiced support for the U.S. program, which included millions in military aid for anti-drug efforts. In an effort to tone down tensions, he met with new U.S. ambassador Hugo Llorens to shore up the Mérida plan. Zelaya was still critical of the U.S., however, and declared that Washington was not doing enough to help Honduras counteract violence and the cartels. (Zelaya was joined in his criticisms of U.S. drug policy by none other than Daniel Ortega, whose Sandinista party was maligned by Washington in the 1980s for its alleged ties to drug trafficking. Ortega, who has also moved his country into Chávez’s ALBA, charged that Washington only provided petty change for its war on drugs. )

Furthermore, Zelaya charged that the U.S. was the “chief cause” of drug smuggling in Latin America and the Caribbean. Ford had been “belligerent,” Zelaya affirmed, simply because Honduras pursued diplomatic relations with Caracas, Havana, and Managua. Just because Honduras received U.S. aid, Zelaya said, did not mean that his country was a “vassal” of its northern benefactor. Zelaya accused the U.S. of promoting coup d'etats, invasions, and uprisings across Central America.

Honduras Coup and Drug War Rhetoric

Soon enough, Zelaya was removed from power. However, the drug issue has not faded and in fact has taken on a heated new political dimension in recent weeks. Even though Zelaya clamped down on the drug trade, he has been predictably accused of having links to narco-trafficking. Right-wing politicians in Honduras have always been critical of Zelaya’s efforts to cultivate diplomatic ties to Hugo Chávez. Now, the coup government is trying to link Zelaya with alleged drug trafficking emanating from Venezuela.


In the wake of Zelaya’s overthrow, the new Honduran Foreign Minister Enrique Ortez said that the government had proof that Venezuelan planes landed in Honduras loaded with cocaine and cash. “Every night, three or four Venezuelan-registered planes land without the permission of appropriate authorities and bring thousands of pounds ... and packages of money that are the fruit of drug trafficking,” the minister told CNN en Español. “We have proof of all of this. Neighboring governments have it. The DEA has it,” he added.

The de facto coup-installed president of Honduras Roberto Micheletti himself also insinuated that Zelaya could be mixed up in the drug trade and the constant Venezuelan drug flights. Meanwhile, the Honduras attorney general’s office is conducting an investigation into whether Zelaya funded pro-Chávez demonstrations with FARC or drug smuggling money.

The U.S. Drug Enforcement Administration told the AP it could neither confirm nor deny that it was investigating the matter, though the U.S. State Department has frankly declared that in Honduras “official corruption continues to be an impediment to effective law enforcement and there are press reports of drug trafficking and associated criminal activity among current and former government and military officials."

Adding fuel to the fire, TV network Telemundo reports that Zelaya government officials could have been linked to Venezuelan and Colombian drug traffickers. The report fingered Héctor Zelaya, the president’s own son, as a possible mafioso. Seizing on the reports, U.S. Rep. Ileana Ros-Lehtinen (R-FL), the ranking Republican on the House Foreign Affairs Committee, met with DEA officials to discuss drug trafficking in Honduras. “Obtaining an assessment from DEA about the situation on the ground is of increasing importance in light of recent developments in Honduras and reports of possible Zelaya drug ties,” Ros-Lehtinen said.

Could the accusations form part of a concerted PR effort on the part of the Micheletti government? The Los Angeles Times reports that Cardinal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, the Archbishop of Tegucigalpa, was overheard speaking to the country’s attorney general on his cell phone nine days after the coup. According to the report, Maradiaga urged the government official to produce drug trafficking evidence against Zelaya. “My son,” he remarked, “we need that proof. It's the only thing that will help us now.”

In an effort to legitimize his government, Micheletti has emphasized the drug issue. Recently, he remarked that “during our short period of being in power no small plane has landed in the country loaded with drugs, which used to happen frequently. The police and army are protecting the wellbeing of the Honduran people.” Micheletti’s positive spin was revealed as questionable however when a cocaine-trafficking plane crashed on a highway in northern Honduras. It was the second such accident involving a cocaine-transporting plane since the military coup.

Target: ALBA

ALBA nations, however, have not taken the Honduran government’s accusations against Zelaya lightly. Recently, they banded together in an effort to return the ousted Central American president to power. “Revolutionary” governments, Chávez declared, would not remain idle as long as the coup government was in power in Tegucigalpa. The Venezuelan leader rejected Honduran press reports linking the ousted Zelaya with drug traffic.

Chávez said that the claims were simply a “ghost” being used to justify “anything.” “Now they are accusing Zelaya of being a drug-trafficker, they say it in 100 newspapers, as article and breaking news. They report that since the ousting of Zelaya –a constitutional ousting, they say-, mysterious Venezuelan light planes stop arriving there loaded with dollars and drugs. Thus, they use this ghost for anything, for ousting governments, for killing people,” Chávez added.

For his part, Evo Morales declared that the coup in Honduras was “a warning” from “North American imperialism” that the U.S. was intent on halting the spread of ALBA.

Rafael Correa has voiced similar concerns --- the Ecuadoran president recently remarked that he had “intelligence studies showing that after Zelaya, the next destabilization effort would be me.”

“Honduras was not an isolated occurrence,” Correa said. “A de facto government which is so crude and insulting could not maintain itself without external assistance and it gets this help from powerful groups in the U.S. and the Latin American oligarchy.”

Correa has denounced a supposed domestic and international media campaign designed to destabilize his country and link him with FARC guerrillas in Colombia. In a video which surfaced in Colombia, a FARC leader named Jorge Briceño says that his organization helped to finance Correa’s presidential campaign in 2006. Correa believes the video is part of a right-wing strategy to destabilize progressive governments in the region.

There have been similar accusations made against Chávez, alleging that the Venezuelan has military ties to the FARC. Such charges are patently false, says Bolivian Evo Morales, who says that his South American counterparts in Ecuador and Venezuela had been unfairly maligned.

It is predictable that Zelaya is being ensnared in the same propaganda campaign.
Honduran authorities claimed July 27 that Colombia's FARC guerilla organization has financed supporters of ousted President Manuel Zelaya. The National Police say they seized a book and receipts that show payments between $2,500 and $100,000 for officials of the Zelaya government to "spend in El Paraiso," the region on the Nicaraguan border where followers of Zelaya wait for the ousted president's return. Given the FARC’s current state of disarray in the face of Uribe’s offensive, this seems highly improbable.

Writing in the Wall Street Journal Aug. 10, columnist Mary Anastasia O’Grady cited a 2005 letter purportedly intercepted by Colombian authorities from the late FARC chief Raul Reyes to another commander listing “political contacts.” One was apparently the Honduran Democratic Unification (UD) party—which, while not Zelaya’s party, is a key voice demanding his return. So not only is this evidence pretty far removed from Zelaya, but it means little more than that Reyes sought to propagandize the UD—even assuming the letter is real.

ALBA Nations Shoot Back With Their Own Accusations

Morales says the drug spin about Zelaya is all backwards: it is the CIA, the Pentagon, the Southern Command and drug smugglers who are really behind the coup in Honduras. In making his startling accusations, Morales is echoing reports in recent weeks that de facto Honduran President Roberto Micheletti may be tied to traffickers.

The Havana-based website Cuba Debate sports a scanned version of what purports to be an undated document from the Honduran Defense Ministy that names one “Roberto Michelleti Bain” (with an evident mis-spelling) on a list of several Honduran nationals with international drug trafficking connections. His “connection” is named as the Calí Cartel and his area of operations is named as Yoro. In the ‘80s, when the Calí Cartel was at its peak of power, Micheletti was a member of the local council in Yoro department, in the north of the country near the Caribbean coast. He would later sucessfully run for congress from Yoro.

Jean Guy Allard, the author of the article, has not answered e-mails to clarify where he acquired the document implicating Micheletti in drug trafficking. This however has not stopped others in fellow ALBA nations from repeating the accusations. In early August, José Vicente Rangel, who has served in various high level posts within the Chávez government, made reference to the Cuban report on Venezuelan TV.

Illegal drugs are simply a major part of the Latin American economy, right up there with oil, tourism and legal agro-exports like coffee, beef and bananas. Allegations of narco-corruption against anyone in the region’s power elite are never hard to find. But which charges stick against which leaders in the U.S. media appears to have more to do with politics than fact.
Fuente: senorchichero.blogspot.com
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WASHINGTON’S DRUG WAR AND THE HONDURAN COUP: DEADLY CONNECTIONS?

Ousted Honduran President Zelaya Holds News Conference At The OAS



Check out this recent article I wrote with journalist Bill Weinberg, the author of Homage to Chiapas: The New Indigenous Struggles in Mexico (Verso 2000). His website is World War 4 Report (WW4Report.com).

While the foreign policy establishment in Washington, D.C. certainly had diverse reasons for disliking Manuel Zelaya, the deposed Honduran president’s criticism of the U.S.-driven drug war certainly did not help to ingratiate the Central American within the halls of power. In December 2008, just months before Zelaya was ousted from power by the military, he wrote Barack Obama and complained of U.S. “interventionism.”

Audaciously, Zelaya wrote: “The legitimate struggle against drug trafficking... should not be used as an excuse to carry out interventionist policies in other countries.” The struggle against drug smuggling, the Honduran added, “should not be divorced from a vigorous policy of controlling distribution and consumer demand in all countries, as well as money laundering which operates through financial circuits and which involve networks within developed countries.”

It was not the first time that Zelaya had been so outspoken. Just a month before, during a meeting of Latin American and Caribbean anti-drug officials in Tegucigalpa, he declared that drug consumption should be legalized to halt violence related to smuggling. “Instead of pursuing drug traffickers, societies should invest resources in educating drug addicts and curbing their demand,” Zelaya said. Rodolfo Zelaya, the head of a Honduran congressional commission on drug trafficking, rejected Zelaya's comments. He told participants at the meeting that he was “confused and stunned by what the Honduran leader said.”

From “Mano Dura” to decriminalization?

What could have driven Zelaya to confront the U.S. so openly on drug policy? In recent years Honduras has been plagued by drug trafficking and so-called maras or street gangs that carry out gruesome beheadings, rapes, and eye gouging. The small Central American nation has become a major transshipment point for Colombian cocaine. According to U.S. authorities, the drugs arrive on non-commercial aircraft from Venezuela and increasingly in speedboats from Colombia.

Prior to Zelaya’s election, Honduras adopted a mano dura policy towards the maras as opposed to focusing on prevention and rehabilitation. In 2002, the country launched special anti-mara operations under a zero-tolerance strategy including the passage of stiffer laws. But the strong-arm policies led to persecution of young people simply because they bore tattoos, frequently an identifying feature for gang members, or wore baggy hip-hop style clothes. In 2005, 204 maras were detained under a special law which allowed people to be arrested merely on suspicion of belonging to gangs.

The Honduran government was even accused before the Inter-American Court on Human Rights of prison massacres of young gang members. The massacres were allegedly planned as “purges,” and included one incident in the El Porvenir prison in the city of La Ceiba in which a whopping 69 prisoners including 61 mara members were murdered.

After he was elected in 2006, Zelaya pledged to negotiate with Mara Salvatrucha gangs MS-13 and MS-18 in an effort to get the narco-traffickers to hand in their arms. Offering out an olive branch, Zelaya said he wanted to peacefully rehabilitate the maras and reincorporate the gangs into society.

Unfortunately for Zelaya, the violence showed no signs of abating. In a country of just 7.4 million 710 murders were reported in the first quarter of 2006, 100 more than in the same period in 2005. Experts worried that if the violence continued in Honduras that it would be next to impossible to implement social development policies and the nation’s democratic stability would be jeopardized. After kidnappings surged and the nephew of the Speaker of Congress Roberto Micheletti (and future Honduran President following Zelaya’s overthrow) was killed, Zelaya carried out Operation Thunder—a broad police and military crackdown.

San Pedro Sula, an important commercial city, has been in the crosshairs of drug violence. The city has been the center of activity for drug smuggling gangs who transport cocaine from Colombia to the U.S. In recent years, San Pedro Sula gangs have fought out brutal turf wars. The violence has taken on a brazen quality with assassinations curb-side and night club attacks. The local bishop of San Pedro Sula remarked to reporters, “The city has had enough blood—every day deaths and more deaths.” He added, “This is a hell…people don’t want to go out at night, there’s a tremendous fear.”

Zelaya doubled the national police budget and claimed that his government had confiscated more cocaine than his predecessor. The President also pledged to establish a special police unit which would combat Colombian drug trafficking via the Honduran Atlantic coast en route to the U.S. Zelaya also said that the army would be sent into the streets to reinforce the police.

Zelaya’s efforts however foundered amidst unending violence. In mid-2008, thousands marched in San Pedro Sula in protest over drug-related violence. Some women held photographs of their sons who had been assassinated. Realizing that his strategy was not yielding a positive result, Zelaya sent his letter to Obama and in early 2009 gave a feisty press conference at the Organization of American States in Washington, D.C.

The U.S., Zelaya said, was not doing enough to help countries like Honduras confront drug smuggling. The Honduran however backed away from his previous remarks about drug policy, saying that he merely favored an international law which would regulate anti-drug efforts. “From the U.S. to Cape Horn in Chile and the plains of Argentina there should be just one rule, and that rule should be respected and it should come out of consensus.”

Zelaya did get on board with the Mérida Initiative, Washington’s multi-billion dollar Drug War aid package for Mexico and the Central American nations. In January 2009, Zelaya’s Security Minister Jorge Rodas Gamero signed an agreement with U.S. Amabassador Hugo Llorens for Honduras to receive $3.5 million in mostly military aid under the program.

But Zelaya meanwhile raised eyebrows when he declared his intention to turn the military base at Soto Cano—which has long been strategic to Pentagon operations in the region—into a civilian airport.

Pentagon access to Honduras

The question of Pentagon access to Honduras may have been a central one to the coup d’etat. In 2006, Zelaya and the Bush administration negotiated the future of Soto Cano air base, which is northwest of Tegucigalpa in central Comayagua department. The base was known as Palmerola back in the ‘80s when it hosted some 5,000 US troops. Since then it has intermittently hosted lesser numbers, as well as serving as a base for US drug surveillance flights. Zelaya insisted on its conversion to a civilian airport and following a Washington, D.C. meeting with Bush that June, the US agreed.

The pay-off, it seems, was to be greater US military access to Mosquitia. Rendered by its indigenous Miskito residents as Miskitia, this is the remote area of rainforest and coastal wetlands along the Nicaraguan border in the Caribbean zone. Drug traffickers have long used its many sheltered coves with impunity. Honduran Defense Secretary Aristides Mejía said the Miskitia presence wouldn’t necessarily be “a classic base with permanent installations, but just when needed. We intend, if President Zelaya approves, to expand joint operations” with the United States.
Gen. Romeo Vásquez Velázquez, the armed forces chief who would later lead the coup against Zelaya, had already traveled to Washington to discuss future plans for Mosquitia. Contradicting his colleague Mejía, Vásquez said the plan was “to establish a permanent military base of ours in the zone,” including aircraft. The U.S., Vásquez added, would help to construct air strips on site.

Then-Assistant Secretary of State John Negroponte—who was ambassador to Honduras in the ‘80s and would later serve as Bush’s first National Intelligence director—weighed in, saying that Honduras could not transform Palmerola into a civilian airport “from one day to the next.” He made his own trip to Tegucigalpa to discuss Palmerola and the Mérida Initiative in June, 2008. Speaking later on Honduran radio, Negroponte emphasized that the airport would have to receive international certification before plans could proceed. The Spanish news agency EFE reported that Negroponte also sat down with the president of the Honduran Parliament and future de facto president Roberto Micheletti Bain. The account did not say what the two discussed.

In December 2008, US Ambassador Llorens actually made a tour of the remote Miskito Coast with the local press and spoke about the narco threat to the region. Two months later, the Honduran armed forces named Laguna de Caratasca, near the regional capital of Puerto Lempira, as the site for the new naval installation with construction underway.

It may be significant that the impetus for closing Soto Cano came from Zelaya, while that for opening Laguna de Caratasca came from Vásquez. Perhaps, the general gambled that his enthusiasm for militarizing the Miskito Coast and generally opening Honduran territory to the U.S. military would keep him in Washington’s good graces despite a messy little putsch. And with the Sandinista Daniel Ortega once again in power in Nicaragua, a U.S. military presence in the border zone may once again be perceived as an imperative in Washington—as it was in the 1980s.

Narcotics and propaganda

Charges of complicity in narco-trafficking make for convenient propaganda ammunition on both sides of the Honduran conflict. After the coup, the de facto government issued a request to Interpol for an arrest warrant for Zelaya and many of his officials. In addition to the usual charges of supposed constitutional violations, the request made accusations of the Zelaya administration’s involvement in drug trafficking. Interpol declined to issue the warrant, citing sovereign immunity and not addressing the allegations.

Meanwhile the Havana-based website Cuba Debate sports a scanned version of what purports to be an undated document from the Honduran Defense Ministy that names one “Roberto Michelleti Bain” (with an evident mis-spellng) on a list of several Honduran nationals with international drug trafficking connections. His “connection” is named as the Calí Cartel and his area of operations is named as Yoro. In the ‘80s, when the Calí Cartel was at its peak of power, Micheletti was a member of the local council in Yoro department, in the north of the country near the Caribbean coast. He would later sucessfully run for congress from Yoro.

The same report quoted Andrés Pavón of the Honduran Committee for the Defense of Human Rights (CODEH), who accused Gen. Vázquez of working with narco-traffickers in league with corrupt elements of the DEA.

Vázquez and his chief collaborator in the coup, air force chief Gen. Luis Prince Suazo, are both graduates of the U.S. Army’s School of the Americas. Leaders of the popular resistance in Honduras also allege that Negroponte—now ostensibly retired from public life—made a quiet trip to Tegucigalpa in the weeks before the coup, where he met with Gen. Vázquez and other coup plotters.
Fuente: senorchichero.blogspot.com
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Estalla artefacto en Canal 36 y dejan amenazante proclama


Foto: www.radiomundial.com.ve/.../t_canal_36_958.jpg


Un artefacto explosivo estalló ésta madrugada en el pasillo frontal de Canal 36 en franca represalia por su abierta línea contra el Golpe de Estado producido el pasado 28 de junio, por fortuna no hubo ni heridos, ni víctimas mortales, mientras que los daños materiales fueron de poca cuantía.

Los hechores también dejaron comunicados públicos en donde se reivindican el atentado bajo el nombre de un supuesto “Frente Armado General Álvarez Martínez”. En esa hoja plasmaron amenazas a muerte contra la Resistencia y cierran su comunicado con la frase “El mejor zelayista, es el zelayista muerto”. En referencia a los seguidores del presidente legítimo Manuel Zelaya Rosales, que 77 días después del golpe continúan su lucha por el retorno de la democracia y de Mel Zelaya al país.

Canal 36 es la única televisora hondureña que continúa su línea popular en defensa de los derechos del pueblo. Ha jugado un papel importante porque el resto de los medios están al servicio del Golpe y de los golpistas. Esa conducta le ha valido una serie de atentados, como el del 23 de agosto pasado cuando personas armadas les destruyeron sus transmisores. Diez días después, Canal 36 regresó al aire.

Hoy por la mañana, luego de encontrarse con el atentado y abrir su transmisión mostraron las imágenes de los supuestos agresores, dos hombres, que de moto en marcha lanzaron el artefacto y también dejaron ir los papeles.

En el comunicado, declaran haber iniciando con el Frente Armado, mencionan varios nombres de miembros de la resistencia y dan vítores al fallecido general Álvarez Martínez, el terrorífico militar responsable de la doctrina de seguridad nacional que, en la década de los ochentas asesinó a centenares de hondureños.

Las llamadas telefónicas de la ciudadanía no se hizo esperar solidarizándose con el Canal y condenando el hecho.
Fuente: kennycastillo.blogspot.com
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