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Los golpistas oligarcas hondureños y extranjeros, se han burlado una vez más de la comunidad internacional y han dado un duro golpe a las aspiraciones democráticas del pueblo hondureño.
La oligarquía hondureña y sus aliados estadounidenses están decididos a mantener el actual estado de cosas, sin importarles los sufrimientos, el martirio y el dolor que le producen al pueblo al atar la democracia, negarle su bienestar y desarrollo independiente como requisitos para una vida mejor.
El presidente Zelaya y las fuerzas políticas y democráticas han sido pacientes y flexibles. Algunos califican esa actitud de ingenua, otros se refieren a ella hasta con calificativos más duros; y, los golpistas han interpretado esa actitud como debilidad y han actuado contra los intereses populares y contra la necesidad de cambiar, sin estar plenamente conscientes de que “quien siembra vientos cosecha tempestades”.
En Guatemala, la experiencia ha sido que cuando se cierran los espacios de participación democrática, surgen de los diferentes sectores de los pueblos, los que están dispuestos a encabezar la lucha emancipadora para romper las ataduras del neocolonialismo y de los sistemas seudo- democráticos impuestos por los sectores más reaccionarios nacionales y extranjeros. Acabamos de salir de un conflicto armado que duró treinta y seis años con un altísimo costo social y económico.
Sí, en Honduras se imponen las elecciones en forma fraudulenta así como se está haciendo, o no se pueden producir de esa manera porque el pueblo lo impida, lo que viene después será un periodo de luchas que podrían desembocar en enfrentamientos violentos con resultados costosos en vidas humanas y retrocesos en lo político y social.
Por eso, se debe seguir exigiendo al régimen golpista el respeto a la libertad de manifestación, de reunión y de expresión de los hondureños, y el fin de la represión.
El restablecimiento del orden constitucional y, en particular, el regreso inmediato del presidente Zelaya al gobierno, es condición imprescindible para que las elecciones del próximo 29 de noviembre puedan ser reconocidas por la comunidad internacional.
Si no se dan esas condiciones, el presidente Zelaya tendrá que estar dispuesto, desde ahora, a construir a mediano plazo un movimiento nacional liberador que rescate los espacios democráticos perdidos y que profundice la democracia en Honduras.
Ojala, las fuerzas progresistas y de izquierda mantengan la lucha unidas, frente y contra los enemigos de la libertad del pueblo hondureño, y no se pierdan y desgasten inútilmente de manera inmadura con señalamientos, acusaciones y calificativos que a los únicos que benefician son a los enemigos de la democracia que sí se unen para desarticular el movimiento revolucionario, a fin de mantener y consolidar el sistema imperante.
La situación y la actitud actual de los golpistas ya era algo que se esperaba se mantuviera. El llamado “Acuerdo de San José ” no fue nada más que una maniobra para que los golpistas ganaran tiempo a fin de consolidar el golpe militar, salirle al paso a los avances democráticos, y para consumar de esa manera los actos violatorios de la democracia y la paz. Ese es también el propósito del llamado “ Acuerdo de Tegucigalpa-San José”, suscrito el reciente treinta de octubre.
Al pueblo hondureño le espera una larga lucha política y de enfrentamiento contra los que se oponen al cambio democrático. De enfrentamiento, porque cuando se cierran los espacios de participación democráticos con la fuerza bruta, como ha estado ocurriendo en Honduras, no queda otro camino que enfrentar la represión que desatan los que se resisten al cambio. Ningún pueblo puede aguantar vivir si está siendo apaleado constantemente; y ésta es una lección que la derecha y los oligarcas no han aprendido todavía, completamente.
Los voceros de los golpistas y las fuerzas de derecha que se empecinan en mantener el sistema intentan revertir el malestar popular mintiendo y buscando justificaciones para manipular la opinión pública a su favor. Han querido justificar el golpe de Estado militar al decir que el presidente Zelaya provocó la situación porque quería, de manera ilegal, cambiar la constitución; al decir después que el ejército dio el golpe por orden de la corte de justicia, y que el Congreso fue el que decidió, a partir de eso, la destitución del Presidente y la instalación en la presidencia del usurpador golpista Micheletti. Se les olvidó que presentaron una carta de renuncia del presidente Zelaya donde no sólo falsificaron el contenido sino también su firma, lo cual constituye un delito en cualquier parte del mundo.
Otros llegan a afirmar ya una interpretación de los hechos más preocupante: que lo malo fue que el ejército sacara al Presidente del país en vez de entregárselo a los tribunales de justicia, y que le han inventado ya una gran cantidad de juicios que nunca se habían planteado. Sin embargo, obvian decir que la decisión de sacarlo del país la tomaron en la base militar estadounidense de Palmerola, desde donde se coordinó el golpe con los sectores de ultraderecha de los Estados Unidos.
Tampoco dicen los voceros y políticos de la derecha golpista de Guatemala -a quienes les dan todos los espacios en los medios de prensa-, que el golpe de Estado en Honduras es parte de una estrategia que tiene como objetivo detener el avance de los procesos de democratización con contenido nacionalista, que se han venido dando en el continente americano desde hace diez años. Tampoco dicen que parte de esa estrategia es el acuerdo colombiano-estadounidense que hace uso militar del territorio de Colombia con el pretexto de combatir el narcotráfico, y que amenaza a todos los países que se oponen a las políticas de dominio de los Estados Unidos; cosa que no hace el Estado estadounidense en su territorio, porque, para ellos, los narcos están desde México hasta el cono sur de América. El mercado más grande del mundo para la droga es Estados Unidos y a ellos no les conviene quitarlo de tajo de su país porque se les puede convertir en un serio problema financiero para su economía.
Así pues, tratan por todos los medios de esconder la verdad y justificar sus acciones fraudulentas como lo han hecho en todo el mundo: inventan cualquier cosa para justificar la intervención llevando la guerra y la muerte para defender sus intereses y apropiarse de las riquezas. El imperio en esencia sigue siendo el mismo; ha cambiado por ahora, el color, la cara y algunas políticas de sus gobernantes.
Fuente: www.albedrio.org
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Fuente: telesurtv.net
Actualización:
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) consideró que es un punto indispensable la restitución del presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya al poder "como garantía del ejercicio efectivo de los derechos civiles y políticos" y porque "su impacto se va a reflejar en la salud democrática del continente".El golpe "tiene un impacto directo en los derechos humanos de los habitantes de ese país", afirmó la CIDH en conferencia de prensa el viernes tras el cierre del 137 periodo de sesiones.La presidenta de la CIDH, Luz Patricia Mejía, subrayó también que el golpe de Honduras "tiene un impacto que se va a reflejar en el resto de la salud democrática del continente", por lo que
"la respuesta de la comunidad internacional y el vigor con el que esta respuesta sea aplicada va a tener un impacto en todos los países de la región". .
Por ello, la CIDH pidió al Gobierno de facto de Honduras que garantice los derechos humanos de todos los ciudadanos, especialmente de cara a las elecciones del 29 de noviembre, a las cuales la OEA no enviará observadores.
Entretanto, el relator de la CIDH para Honduras, Felipe González, afirmó que ya de por sí la situación en Honduras es "sumamente grave" por las violaciones a los derechos humanos que se producen en el contexto del golpe de Estado que derrocó el pasado 28 de junio al presidente constitucional, Manuel Zelaya.
En este sentido, el organismo considera "muy importante, tanto para la situación del pueblo hondureño como para la vigencia de la democracia en el resto del continente, que se haga un seguimiento estrecho de la situación de los derechos humanos en Honduras", dijo González.La situación en Honduras y los derechos de los pueblos indígenas fueron algunos de los temas de mayor vitalidad en estas audiencias, confirmó Mejía.Los casos de violación de los derechos humanos en Honduras son innumerables, entre ellos destacan las denuncias de mujeres que cuando ejercían su derecho a la protesta, han sido agredidas por funcionarios de la Policía y del Ejército.Durante las dos semanas de sesiones de la CIDH se celebraron 52 audiencias y 28 reuniones de trabajo y se aprobaron informes sobre casos y peticiones individuales.Al término del período de sesiones, la CIDH observó que "persisten en la región graves obstáculos para el goce efectivo de los derechos políticos, civiles, económicos, sociales y culturales de los habitantes de las Américas".A manera general, el órgano de la OEA también constató que la discriminación contra pueblos indígenas, mujeres, pobres, inmigrantes y grupos sobre la base de la orientación sexual es "un problema grave en todos los países de la región".
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Las representaciones de los distintos territorios del MADJ ante el acuerdo Guaymuras y las elecciones generales de 2009, expresa;
1. Comprendemos que la ciudadanía hondureña está necesitada de posiciones que contribuyan a disminuir la confrontación social a la que hemos sido conducidos por el golpismo; sin embargo es inevitable precisar que el acuerdo Guaymuras es una maniobra política de la dictadura y sus aliados, para revestir de legalidad todas sus atrocidades en contra de la dignidad de la patria.
2. Ratificamos que las elecciones de noviembre próximo, siguen siendo el escenario para legitimar la ilegalidad, el golpismo y el nefasto bipartidismo. Es indignante que las elecciones estén dirigidas por un Tribunal Supremo Electoral nombrado al margen de la ley, resguardadas por las Fuerzas Armadas que concretaron el golpe de Estado, reprimen, asesinan y humillan a nuestro pueblo. Estos elementos aseguran que lo que se repetirá en estas elecciones es un monumental fraude electoral, que asegurará la continuación de la siguiente fase del golpe de Estado.
3. La ciudadanía hondureña tenemos el deber histórico de seguir vertebrando la resistencia popular, como la herencia más hermosa y esperanzadora dejada por el fatídico golpe de Estado. Sobre este legado debemos seguir creciendo en la necesaria dignidad de pueblo y crear condiciones para que sea el pueblo en el ejercicio de su soberanía quien defina los caminos de solución a la conflictividad política y social.
4. Como MADJ reafirmamos el rechazo a la impunidad de los golpistas y corruptos violadores de los derechos humanos de la ciudadanía, por eso debemos asegurarnos que la Comisión de la Verdad mencionada en el acuerdo Guaymuras, sea uno de los canales que permitan el castigo para quienes hoy como siempre nos han aplastado como pueblo.
5. La realidad del país no admite distracciones para el pueblo en resistencia y la tarea fundamental sigue siendo la organización, la articulación, la unidad de los distintos sectores comprometidos con la reivindicación de la dignidad del pueblo y la consolidación de procesos educativos que conduzcan a la liberación de nuestra patria.
6. La Asamblea Nacional Constituyente es y debe ser el elemento cohesionador de la resistencia nacional. Todas las implicaciones de la Asamblea Nacional Constituyente, desde su definición, su integración, sus funciones, sus principios y los contenidos del nuevo orden constitucional, deben ser conceptos manejados e impulsados por nuestro pueblo digno, sólo esto nos garantizará el carácter popular e incluyente de la nueva Constitución y por consiguiente la derrota a la clase política corrupta y violenta de Honduras.
JUSTICIA, DIGNIDAD Y LUCHA.
Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia
El Progreso Yoro, 31 de octubre 2009
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La congresista demócrata estadounidense Jan Schakowsky dijo el miércoles que Honduras ha visto un incremento de abusos a los derechos humanos tras el golpe de Estado que sacó del poder al presidente Manuel Zelaya en junio.
Schakowsky, que concluye el jueves una visita de tres días a Honduras, afirmó en una rueda de prensa que "el presidente electo debe ser restituido y el Congreso debe tomar acciones". Los 128 diputados deben votar si restituyen o no a Zelaya, de acuerdo a lo establecido en el acuerdo Tegucigalpa-San José.
La congresista se entrevistó con el mandatario derrocado por los militares en la sede de la embajada de Brasil, donde se encuentra refugiado desde el 21 de septiembre.
También se reunió con organismos defensores de los derechos humanos, familiares de víctimas, sectores empresariales y el canal 36 de televisión, un medio afín a Zelaya y que fue temporalmente cerrado por el gobierno de facto. Dijo que las reuniones con familiares de víctimas "fueron muy dolorosas".
Por su parte, Ricardo Lagos, ex presidente chileno y miembro de la Comisión de Verificación del frustrado acuerdo de Honduras, destacó ayer en Madrid la importancia de alcanzar un acuerdo en ese país antes de las elecciones del 29 de noviembre para evitar que se produzca un "resquebrajamiento" de la unidad internacional.
Para Lagos, se corre el peligro, si se celebran los comicios sin acuerdo, de que "se puede producir un resquebrajamiento de este frente monolítico (internacional) si algunos países, como lo han insinuado, quieren reconocer los resultados de las elecciones.
Fuente: www.lostiempos.com
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Por: Jean-Guy Allard
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''Bob'' Seldon Lady, el ex jefe de la estación de la CIA en Milán, quien dirigía a 23 agentes de la ''super agencia'' yanki condenados en Italia por secuestrar, torturar y luego ''desaparecer'' al clérigo egipcio musulmán Abu Omar en la ciudad italiana de Milán en el 2003, era un elemento clave de la red que desde Honduras y El Salvador traficó armas por cocaína a favor de la contra nicaragüense en los años 80.
Muy vinculado a John Negroponte, Félix Rodríguez Mendigutía y Luis Posada Carriles, Lady fue condenado en ausencia por un tribunal de Milán.
El juez Oscar Magi dictó prisión para los norteamericanos, pero la sentencia no podrá ejecutarse, porque Estados Unidos sigue dando cobertura a sus espías y se niega rotundamente a su arresto o extraditarlos, a pesar de sus crímenes.
Lady, un norteamericano de 52 años, nació en Honduras y participó con su propio padre en operaciones de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana en la guerra sucia contra los Sandinistas nicaragüenses, antes de sumarse después del 2001 en una ''Operación Cóndor'' versión Medio Oriente.
Entre los 26 imputados del caso inicial, en Italia, se encontraba una mujer ahora supuestamente radicada en México, que dirigió el comando, Betnie Medero, así como una misteriosa funcionaria del Departamento de Estado, Mónica Courtney Adler.
Este juicio constituye el primer caso penal en el mundo sobre las ''entregas extraordinarias'' que autorizó George W. Bush después del 11 de Septiembre.
Estos secuestros se caracterizaron por las cárceles secretas, la tortura y las desapariciones. La operación culmina ahora con el nombramiento de John Negroponte, ex embajador en Bagdad y ex Zar de la Inteligencia norteamericana, a subsecretario de Estado encargado del dossier Iraq.
Abu Omar fue secuestrado en una calle de Milán en febrero del 2003, llevado a la base militar de Guerzoni y, tras ser introducido en un automóvil sin ventanillas, fue trasladado a la base aérea norteamericana de Aviano, desde donde fue llevado a la de Ramstein, en suelo alemán, con la colaboración de Alemania, y desde allí a El Cairo donde fue torturado en presencia del mismísimo ''Bob'' Seldon Lady.
El Parlamento Europeo reconoció que varios gobiernos europeos, entre los más propensos a predicar los derechos humanos en el mundo, ayudaron a cubrir las transferencias secretas de sospechosos a cárceles secretas donde fueron secuestrados, torturados y, en varios casos, ''desaparecidos''.
Entre los miembros del comando que realizó el kidnapping (secuestro), el caso de Betnie Medero es particularmente interesante. Esa mujer de 33 años se encontraba de segunda secretaria de la embajada norteamericana en Roma. Llegó a Italia en agosto del 2001 con credenciales diplomáticas y, según el diario Corriere della Sera, dirigió en el terreno el secuestro, además, de asegurar el transporte del rehén hasta la base estadounidense de Aviano, en el norte del país. Se cree ahora que se trasladó a México, donde se encuentra vinculada a la embajada de EE.UU., afirma el mismo periódico italiano.
Medero tuvo dos principales cómplices en esta acción, que parece calcada de una película de Hollywood: James Thomas Harbison, de 58 años, y Vincent (o Vicent o Vicente) Faldo, de 57 años.
Sin embargo, las características del cabecilla del grupo, Robert ''Bob'' Lady, ilustran la extensión de las operaciones sucias de la agencia norteamericana por todo el mundo.
Hijo de William ''Bill'' Lady, un viejo agente CIA radicado en Honduras, ''Bob'' Lady manejó con Manuchar Ghorbanifar, un sulfuroso negociante iraní, la venta secreta de armas a Irán que, con las operaciones de narcotráfico dirigidas desde El Salvador por Félix Rodríguez Mendigutía y Luis Posada Carriles, provocó el mayor escándalo que sacudió a la administración Reagan.
Lady realizaba sus conexiones sucias bajo las órdenes del teniente coronel de marines Oliver North, quien también orientaba las operaciones de Ilopango, siempre para proveer ilegalmente armas a la contra nicaragüense.
Estas operaciones también se desarrollaron paralelamente con la red de contrabando del multimillonario Gerard Latchinian, padrino del empresario Yehuda Leitner, actual proveedor de armas y de equipos de represión de la dictadura Micheletti.
''Bob'' Lady seguía activo en América Central en 1994, cuando el espía Aldrich Ames ''lo quemó'', al revelar su nombre a la inteligencia soviética, afirma la prensa norteamericana.
Su nombre fue luego asociado al ''Nigergate'', esa operación de desinformación que justificó la ocupación de Iraq bajo el pretexto, totalmente inventado, de que Saddam Hussein buscaba comprar uranio a Níger.
Lady huyó precipitadamente de Italia en junio del 2005, cuando supo que la justicia de este país se interesaba en el secuestro de Abu Omar. Alertada, su esposa, borró todos los expedientes de su computadora, pero los especialistas de la policía llegaron a recuperar gran parte del material.
Más aún, los investigadores encontraron pruebas de que Lady se encontró durante dos semanas en El Cairo, cuando empezó el interrogatorio del imán de Milán.
Fuentes aseguran que ''Bob'' Lady se encuentra en este momento de regreso en América Central.
Su ex jefe Negroponte participó activamente en la elaboración del plan fascista que llevó al derrocamiento del presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya.
Fuente: TeleSur
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Así se lo anunció a Craig Kelly, quien llegó a Honduras para tratar de reactivar el Acuerdo de Tegucigalpa/San José, declarado fracasado por el gobernante derrocado por incumplirse su restitución en el cargo.
Zelaya, derrocado por un golpe de Estado el 28 de junio y refugiado en la embajada de Brasil desde el 21 de septiembre, se reunió antes de anoche con Kelly luego del encuentro que éste sostuvo con Micheletti, informó la agencia Ansa.
En el encuentro participó también el embajador de Estados Unidos en Honduras, Hugo Llorens, y los miembros de la comisión negociadora del presidente constitucional derrocado.
Zelaya dijo que Kelly anda en una "misión de buena voluntad buscando alguna posibilidad para la reconstrucción de la democracia en el país".
Señaló que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se comprometieron en la Organización de Estados Americanos (OEA) y en las Naciones Unidas a apoyar la "reconstrucción de la democracia en Honduras, que pasa por mi retorno a la presidencia".
El acuerdo fue declarado fracasado por Zelaya porque Micheletti pretendió el jueves último conformar y dirigir el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional sin permitir la previa restitución del presidente depuesto.
Fuente: www.24ht.com.ar
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Noviembre 13, 2009 Chicago: - 4pm -
Plaza Federal (Dearborn y Jackson).
A 134 días desde el golpe y una semana después de la firma del acuerdo Guaymara en Tegucigalpa la crisis continúa.
La Voz de los de Abajo viajó recientemente junto con 14 residentes de Chicago para visitar Honduras y ser testigos de los acontecimientos y documentar la situación de los derechos humanos. El día de hoy nos unimos con otros grupos en un día de acción nacional para hablar en contra de la sucia maniobra que se realizo con las negociaciones y para expresar nuestra preocupación y continuar nuestro apoyo al pueblo de Honduras.
El viernes 13 de noviembre como parte de un día de acción de emergencia, visitaremos congresistas y senadores en Chicago, haremos llamadas a la Casa Blanca y al Departamento de Estado y realizaremos un acto y conferencia de prensa en la Plaza Federal.
Ya quedó claro que el acuerdo, negociado por los EEUU con Micheletti y Zelaya tiene como propósito proveer de una floja justificación para legitimizar las elecciones del 29 de noviembre y la continuación del gobierno militar golpista bajo un nuevo presidente en 2010.
Aun cuando la mayoría de los hondureños piensan que el acuerdo incluye la restitución del Sr. Zelaya para concluir su periodo; la interpretació n tanto del gobierno de facto como del gobierno de los EEUU es que la decisión de restaurar a Zelaya recae sobre el congreso golpista el cual no se ha molestado ni siquiera a reunirse formalmente y aprobar o no el acuerdo. El así llamado gobierno de unidad nacional y reconciliació n consistiría entonces de un puñado de representantes del presidente Zelaya bajo un presidente, un congreso, un gabinete, una suprema corte y tribunal electoral golpistas. De hecho el gobierno golpista no ha cumplido con las fechas establecidas por el acuerdo y no existe tal gobierno de unidad nacional y reconciliació n.
A esta fecha, noviembre 9 de 2009, el Frente Nacional en Contra del Golpe denuncio el acuerdo y confirmo que no participara ni reconocerá la legitimidad de las elecciones del 29 de noviembre. El presidente Zelaya denuncio la mala fe de los EEUU y del gobierno de facto y declaro que los acuerdos son nulos. La presión internacional para que Zelaya y la Resistencia se rindan esta creciendo, con la Unión Europea llamando a Zelaya a regresar a las negociaciones, y los EEUU declarando que van a reconocer las elecciones.
Esto abre el camino para más represión y violencia en contra de la Resistencia y para la justificación de esta represión como una defensa del “proceso electoral legitimo”. Sin embargo, las violaciones a los derechos humanos que continúan muestran claramente que las condiciones para unas elecciones libres y equitativas no existen en el país. Ya han resultado al menos 26 muertes, más de mil detenidos y cientos de personas heridas de gravedad a manos de la policía y del ejército. Esta represión continuó durante el periodo de negociaciones y continúa hasta hoy mismo.
La Voz de los de Abajo www.myspace. com/lavozchicago 98 www.hondurasresists .blogspot. Com P.O. Box 7684 Chicago, IL 60680 |
La crisis hondureña finalmente se resolvió “por el lado malo”: la consolidación del régimen golpista y la institucionalización de las ilegítimas elecciones que tendrán lugar el próximo 29 de Noviembre. Ya la Casa Blanca ha declarado que los resultados del comicio serán admitidos como válidos lográndose así la normalización de la vida democrática y poniendo fin al “interinato” de Micheletti, eufemismo con el que desde un principio Washington caracterizó al golpe de Estado de la oligarquía hondureña. De este modo las groseras violaciones a los derechos humanos y los atropellos a las libertades democráticas que signaron toda la campaña electoral serán condenados al olvido. Este penoso desenlace había sido anticipado por diversos representantes de la derecha republicana, que impuso como una de sus condiciones para ratificar la designación de Arturo Valenzuela como Secretario de Estado Adjunto para Asuntos Interamericanos el pleno reconocimiento de unas elecciones que por sus insanables anomalías deberían ser declaradas nulas de nulidad absoluta. Tal como lo reportara Página/12 en su edición del 7 de Noviembre, el senador republicano por Carolina del Sur, Jim DeMint, retiró su veto a la candidatura de Valenzuela porque, según se encargó de comunicar a los medios, “la secretaria de Estado Hillary Clinton y el subsecretario, Thomas Shannon, me han garantizado que Estados Unidos reconocerá el resultado de las elecciones hondureñas, haya sido restituido o no Manuel Zelaya”.
Esta resolución de la crisis tiene un significado que excede con creces la política hondureña: marca el inicio de una nueva etapa, por cierto que involutiva, en la cual Estados Unidos retoma su tradicional política de apoyo a los golpes militares y a los regímenes autoritarios afines con los intereses imperiales y ratifica el carácter hipócrita y vacío de la retórica democrática permanentemente enunciada por Washington. Conviene aprender la lección: de ahora en más, democrático vuelve a ser todo régimen que se somete incondicionalmente a los designios norteamericanos; autoritario, populista o despótico será aquel que defienda su independencia y autodeterminación. Uribe y Calderón son demócratas, no importa si el primero viola flagrantemente los derechos humanos, mantiene estrechas relaciones con los narcos y los paramilitares y sabotea sin cesar los posibles acuerdos de paz y el canje humanitario que necesita Colombia para lograr su pacificación; o que el segundo despida de la noche a la mañana a 46.000 trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y promueva una demencial militarización de la vida política mexicana. Chávez, Correa y Morales, en cambio, son populistas y autoritarios, peligrosos para sus vecinos, porque promueven diversas reformas sociales y siembran las semillas de la discordia en sus respectivos países. Aquí aparece una vez más la vetusta y falsa teoría conservadora que concibe a la lucha de clases no como producto de las contradicciones sociales inherentes al capitalismo, sino como la obra de un agente perverso que, dotado de inmensos poderes, introduce el virus del odio y el conflicto en sociedades que antes de su nefasta aparición sobresalían por la armonía de sus relaciones sociales.
Ante esta penosa retrogresión de la política exterior norteamericana son muchos los analistas y estudiosos de la realidad internacional que plantean la tesis de que la victoria de los golpistas hondureños expresa la declinación de la hegemonía norteamericana. A partir de esta constatación se termina por inocentizar a Barack Obama porque, supuestamente, pese a sus esfuerzos no pudo encaminar la crisis en Honduras hacia una resolución compatible con la institucionalidad democrática. ¿Hasta que punto es sustentable esta interpretación?
Hay dos cuestiones que deben ser examinadas: por un lado, la progresiva pérdida de capacidad hegemónica de Estados Unidos en la región. Por el otro, las iniciativas concretas tomadas por la Casa Blanca en el marco de la crisis hondureña. En relación con la primera, es preciso reconocer que si bien la superpotencia se enfrenta a una disminución de su capacidad de dominación y control sobre el sistema internacional, así como su gravitación económica global, no es menos cierto que esta tendencia no se traslada linealmente a América Latina y el Caribe. No sería temeraria, sino mucho más próxima a la verdad la hipótesis que dijera que ante una declinación relativa del imperio en la arena mundial aquél se aferra con más fuerza a lo que sus estrategas militares y diplomáticos consideran su patio trasero y su incuestionable entorno de seguridad territorial. No por nada esta región del mundo fue la destinataria de la primera concepción que la joven república norteamericana elaboró en materia de política exterior: la doctrina Monroe. Por lo tanto, la declinación global no necesariamente significa un deterioro equivalente en su capacidad de controlar su tradicional “zona de influencia”. Es indudable que el predominio que Estados Unidos tenía antes sobre sus vecinos al sur del río Bravo se ha debilitado; pero aún así está lejos de haber desaparecido. Y esto nos conduce al análisis del segundo aspecto señalado más arriba.
En efecto, ¿actuó Obama con todas sus fuerzas para resolver la crisis hondureña en una dirección coherente con los imperativos de la democracia y los derechos humanos? Definitivamente no. Sus iniciativas fueron vacilantes, expresión de las dos líneas que se disputan la formulación de su política exterior. Una, reaccionaria hasta la médula y profundamente influida por las necesidades y las estrategias del complejo militar-industrial y que encuentra en Hillary Clinton su más encumbrada vocera y, otra, mucho más difusa y dispersa, que desearía establecer relaciones más respetuosas con los países del área aún cuando esto no implique abandonar la presunción hegemónica del pasado, sino tan sólo un cierto aggiornamento de la misma y que encuentra su principal representante en el propio Obama. En esta pugna el presidente se vio claramente superado por sus rivales que, desde el principio, fueron capaces de imponer su estrategia en relación con la crisis desatada en Honduras.
Cabría preguntarse si esta interpretación no presta validez a la tesis declinacionista. De ninguna manera. Lo que sí queda claro es que Obama tiene un control apenas marginal del aparato estatal norteamericano. Sería por lo tanto más correcto decir que fue el ocupante de la Casa Blanca quien no pudo elegir otro rumbo, pero no Estados Unidos como potencia imperial. En otras palabras, se impone una vez más distinguir entre el “gobierno permanente” de ese país y su “gobierno aparente”, el que se simboliza en la figura del presidente. El problema es que el vaciamiento de la democracia estadounidense, un proceso que se ha venido desenvolviendo a lo largo del último medio siglo, hace que la figura presidencial tenga muy acotados sus márgenes de autonomía para intentar –en el hipotético caso de que así lo deseara- llevar a cabo una política contraria a los intereses del “gobierno permanente”, ese nefasto entramado de grandes oligopolios y sus lobbies, fuerzas armadas, políticos profesionales y grandes medios de comunicación que, como dijera Gore Vidal, mantiene secuestrada a la sociedad norteamericana.
Para resumir: la hipótesis de la declinación hegemónica queda desmentida cuando se observa que, a pesar de dicho debilitamiento, Washington se las ingenia para firmar un tratado de cooperación militar con Colombia que, como lo recordara el Comandante Fidel Castro Ruz días pasados en una de sus “Reflexiones”, equivale a una práctica anexión de ese país sudamericano a Estados Unidos. Si algo demuestra esta iniciativa es la formidable capacidad de presión, dominación y control que, pese a su debilitamiento, aún conserva el imperio. Es esa misma capacidad la que lo llevó a sacar rápidamente de la escena negociadora en Tegucigalpa al Secretario General de la OEA (cuyos planteamientos eran totalmente inaceptables para los golpistas) para sustituirlo con un viejo peón de la política estadounidense, Oscar Arias. Es esa misma capacidad la que lo lleva a sostener contra viento y marea el criminal bloqueo a Cuba, pese a que en la Asamblea General de la ONU esa política fue condenada por 187 de los 192 países que la integran, y defendida sólo por tres: Estados Unidos, su estado cliente Israel y la isla de Palau (20.000 habitantes), según la CIA un polígono de tiro de la Armada norteamericana en la Micronesia. O la que le permite prestar oídos sordos al reclamo universal de indultar a los cinco luchadores antiterroristas cubanos sometidos a inhumanas condiciones de detención en Estados Unidos gracias a una escandalosa burla al debido proceso; o mantener una infame prisión, violatoria de todos los derechos humanos, en la Base Naval de Guantánamo.
Si Obama hubiera demostrado la misma determinación para exigir la inmediata restitución de Zelaya en la presidencia otra habría sido la historia. Y tenía instrumentos a manos para hacerlo: podría haber decretado el transitorio bloqueo de las remesas de los inmigrantes hondureños residentes en Estados Unidos; o instruido a las empresas norteamericanas radicadas en Honduras que preparasen planes para su eventual evacuación; o congelado los fondos de los políticos del régimen y de la oligarquía depositados en bancos norteamericanos; o embargar sus fastuosas propiedades en la Florida. Son gestos para nada inéditos; casi todos ellos fueron utilizados por George W. Bush para frustrar la segura victoria de Schafik Handal, candidato del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, en las elecciones del 2004 en El Salvador. ¿Por qué no se intentó algo similar en esta ocasión? Respuesta: porque la política del “gobierno permanente” de Estados Unidos dispuso otra cosa y el inquilino de la Casa Blanca se inclinó ante esa decisión.
Conclusión: no es que Estados Unidos no pudo modificar el resultado de la crisis hondureña sino que, más allá de las preferencias de Obama, la clase dominante norteamericana y sus representantes políticos en el aparato estatal no quisieron que fuera otro el desenlace de este conflicto, aún a sabiendas de las funestas implicaciones que esta decisión tendrá para la paz y la estabilidad política ese país centroamericano. En línea con la desorbitada militarización de la política hemisférica promovida desde los años de George W. Bush –y de la cual las siete bases concedidas por Uribe son apenas la punta del iceberg- el “gobierno permanente” de Estados Unidos optó por sostener a los golpistas en vez de apostar a la reconstrucción de la democracia. No se trató de una cuestión de incapacidad, sino de una elección estratégica concebida para reordenar manu militari el tumultuoso patio trasero del imperio en Centroamérica y para lanzar una ominosa señal de advertencia a los gobiernos de izquierda y progresistas de la región.
Fuente: Rebelión
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Lo dicho: América Latina ha vuelto a polarizarse al viejo y obsoleto estilo de la guerra fría. El ala fascista del partido republicano manda más que Barack Obama en política exterior. Las bases militares en Colombia y la alargada burla circense de la oligarquía hondureña a la comunidad internacional son la prueba. Por su parte, Hillary Clinton hizo lo mismo usando a Óscar Arias para darle largas al regreso de Zelaya al poder mediante su plancito de San José, el cual mucho recuerda un parecido refrito que le valió un Nobel para él tan inesperado como inmerecido. Clinton se venga así de su derrota ante Obama y se abre un espacio de futura negociación personal con el ultraderechismo republicano.
Pero el envalentonamiento de las oligarquías latinoamericanas, azuzadas por el republicanismo ultraderechista de la “teoría del shock” y la “guerra preventiva”, es anterior al patético carnaval hondureño. Las reelecciones de Uribe para implantar las bases militares en Colombia contra Venezuela, Brasil y otros países no alineados con el republicanismo fundamentalista, así como el intento de golpe de Estado técnico en Guatemala mediante la puesta en escena del asesinato del abogado Rosemberg, anunciaban la asonada de Honduras, misma que ha sido celebrada y apoyada por la oligarquía guatemalteca por medio de sus voceros mediáticos, los neoliberales egresados de la escuela de cuadros conservadores llamada Universidad Marroquín.
Sorprende volver a los viejos tiempos en que a todos nos ilusionaba la posibilidad de eliminar a nuestros enemigos en vez de dialogar con ellos. El temor ultraderechista a los gobiernos democráticamente electos que no se someten a los dictados antipopulares obliga a seguir el ejemplo del Frente Nacional de Resistencia (FNR) de Honduras, un novísimo actor político llamado a ejercer el contrapeso antioligárquico ineludible para refundar el Estado, rompiendo el bipartidismo derechista y mandando a su casa a los tontones terratenientes Zelaya y Micheletti.
Las próximas elecciones en Guatemala son definitorias de los próximos años. La derecha quiere ganarlas no importa si con Pérez Molina o con Suger, con Giammatei o Caballeros. Agitando el petate de muerto del chavismo –sobre todo ahora, cuando Chávez llamó a su ejército a prepararse para la guerra--, la oligarquía guatemalteca y sus vociferantes corifeos neoliberales acusan de izquierdista a Colom para infundir el conocido miedo a que les quiten su “propiedad privada” en los ignorantes y fanatizados seguidores clasemedieros que fabrican en su escuela de cuadros.
La ola neofascista sólo puede pararse con la movilización popular efectiva y autónoma. De hecho, ya el FNR en Honduras ha pasado a otras formas de lucha ante el montaje de la opereta oligárquica, y es de confiar en que la situación en aquel país le sirva de ejemplo al movimiento popular de Guatemala para movilizarse y articular apoyos políticos de cara a las próximas elecciones.
Tanto Pro Reforma como la ley de alianzar público-privadas y otras, son pasos preparatorios de la derecha guatemalteca para gobernar sobre una alfombra legalista prefabricada. De modo que la lucha debe darse no sólo en el plano ideológico, sino también en el de la movilización popular encaminada a objetivos políticos concretos a favor de los intereses de las capas medias y de las amplias masas más pobres.
Nos hemos polarizado de nuevo. Vuelven los viejos tiempos en que éramos felices porque soñábamos con aniquilarnos los unos a los otros. Qué alegre, ¿no?
*Literato guatemalteco
Fuente: www.albedrio.org
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TeleSUR
El embajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Roy Chaderton Matos, consideró que el Plan Arias fue una interferencia súbita que buscaba preservar los intereses de los Estados Unidos en la crisis política desatada en Honduras a raíz del golpe de Estado de junio pasado.
En entrevista concedida a teleSUR, el reprentante venezolano indicó que el presidente costarrisense, Oscar Árias, criticó además la compra de armas por parte del gobierno de Venezuela considerándola como una "carrera armamentista" del presidente de ese país, Hugo Chávez.
"Al presidente Árias se le olvidó que en el año 78 a su país, amenazado por el dictador (Anastasio) Sumoza, el gobierno de Venezuela envió una flotilla de aviones Mirage que estuvieron a la disposición de defender a Costa Rica y estoy seguro que el Premio Nobel de la Paz (Arias) no estuvo en contra de eso", afirmó el diplomático.
Por otra parte, Chaderton consideró que Honduras merece tener una elecciones libres y democráticas, que no estén bajo un gobierno de facto para que pueda disminuir el "aspecto sombrio" que se vive en este país centroamericano.
La renuncia del candidato independiente a la Presidencia de Honduras, Carlos Reyes, por considerar que al lanzarse como candidato legitimaría el golpe de Estado del 28 de junio pasado contra el presidente legítimo, Manuel Zelaya, denota el problema político-social que existe en este momento, donde se mantiene "un régimen de facto que deteriora la democrácia y viola los derechos humanos de todos los hondureños", consideró el funcionario venezolano.
Afirmó que la OEA no reconocerá los resultados de los próximos comicios presidenciales, que prevén realizarse el próximo 29 de noviembre.
"Yo use esta mañana la palabra ruptura durante la sesión del Consejo Permanente de la OEA cuando me refería al caso de Honduras (...) las declaraciones de algunos países como Estados Unidos (EE.UU.) donde daba el respaldo a los resultados de los próximos comicios y el retorno de una embajadora a Honduras son hechos significativos negativos para el proceso de negociación en esta nación, justamente en el momento cuando la mayoria de los países desconocen la legaliadd del mismo", indicó Chaderton Matos.
Consideró que si la comunidad internacional no ejerce todo poder sobre el régimen golpista de Roberto Micheletti, puede que exista la posibilidad que se sientan en libertad de seguir haciendo los atropellos como los han realizado hasta el momento, incluyendo el riezgo de "sentirse envalentonados y no restituir a Zelaya al poder".
Al ser interrogado sobre la supuesta fortaleza que se le otorga al mandatario de facto hondureño, Chaderton consideró que "reconocer fortaleza en él (Micheletti) es partir de una realidad que no existe, él siente que tiene el mayor poder en áreas como la militar o la política que se ha visto en la historia de este país (...) además esto es reforzado cuando la ultraderecha de Estados Unidos fue a prestarle sus respetos a Micheletti siendo que este grupo tiene gran poder en la política norteamericana".
"Por eso él (Micheletti) participa en este juego que hasta ahora le ha permitido seguir con este oxígeno que le ha durado muchos meses", agregó el diplomático.
Chaderton Matos aseguró que dentro de las opciones que pudiran estar maquinando la bancada golpista es pretender "consederle una posición formal (a Zelaya) por un espacio corto de tiempo" pero en no todo el ejercicio del poder.